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Emergencia sanitaria en Nueva York nos pone en perspectiva respecto a la CORRIENTE ANTI-VACUNAS que

Abril 29, 2019

En la actualidad, pocas personas recuerdan que en la década de los 50, las principales causas de defunción eran las enfermedades infectocontagiosas, entre las que destacaba el sarampión; sin embargo, gracias al impulso de la vacunación en todo el mundo, la mortalidad por dicho padecimiento disminuyó de manera significativa. Estos logros parecen estar en riesgo, ya que en los últimos años se ha registrado un incremento de casos en diferentes países; sobre todo en Europa, Estados Unidos y algunos más de Centro y Sudamérica.

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, prevenible por vacunación, que se caracteriza por fiebre, tos, secreción nasal, ojos rojos y erupción cutánea (exantema); y se transmite por contacto con gotitas provenientes de la nariz, la boca o la garganta de una persona infectada. No hay ningún tratamiento específico, el manejo es únicamente sintomático.

La emergencia sanitaria declarada en Nueva York por la creciente e incesante aparición de casos de sarampión, es una muestra del impacto que tienen algunos prejuicios o creencias infundadas de grupos religiosos ultra-ortodoxos o activistas anti-vacunas, que anteponen su supuesto derecho a decidir sobre la salud y medidas de protección de sus hijos, en contra de toda evidencia científica; argumentando que ocasionan perjuicios en quienes son aplicadas.

México cuenta con uno de los programas de vacunación más reconocidos en todo el mundo; pero, aunque el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica parece confirmar la ausencia de circulación del virus de forma autóctona en nuestro país, si la corriente anti-vacunas permea en nuestro territorio, y continúa la importación de casos proveniente de países en los que se ha bajado la intensidad de la protección, podríamos comenzar a observar brotes de la enfermedad; lo que a todas luces sería un retroceso muy lamentable.

Por lo anterior, la Escuela de Medicina de la Universidad Cuauhtémoc recomienda ampliamente cumplir con los esquemas de vacunación establecidos por la Secretaría de Salud, en los que - para el caso de sarampión - debe aplicarse a los 12 meses y 6 años, y en menores de los 11 años, en casos que no cuenten con la vacuna.

ESCUELA DE MEDICINA UCA

escuelademedicina@ucuauhtémoc.edu.mx