FORMANDO HIJOS EXITOSOS Y COMPASIVOS

“La educación comienza en casa”, fue una frase que mi madre siempre me señaló. Y es cierto, lo que se aprende en casa se convierte en el mayor cimiento que un ser humano tiene para enfrentarse al mundo real.

 La velocidad del siglo XXI muchas veces nos obliga a papá y a mamá a no estar tan presentes en la formación de nuestros hijos, dejando todo en manos de una institución educativa, de los abuelos, de las personas que nos ayudan en casa, o en el peor de los casos, en manos de los amigos.

Erróneamente hemos pensado que se requieren muchas horas con nuestros hijos para una buena formación, olvidando que lo que necesitan es un buen tiempo de calidad que les ayude a cimentar los valores con los que enfrentarán la realidad del mundo.

Investigadores de la Universidad de Harvard señalaron en un interesante documento, las 5 cosas que debemos desarrollar con nuestros hijos para formarlos como seres humanos exitosos y compasivos:

1-    Tiempo de Calidad y Atención Genuina. No es suficiente con estar a su lado. Necesitamos involucrarnos completamente en ciertos momentos que determinemos. Hay que olvidarse del celular y los problemas por un instante para darle plena importancia a sus asuntos por triviales que nos parezcan. Preguntas “tontas”, juegos, miedos, emociones. Los padres debemos destinar momentos (pueden ser de entre 10 y 15 minutos al día como mínimo) para conectarnos plenamente. Debemos felicitarlos por sus logros y por su espíritu de superación.

Importante: Evita las respuestas de “sí” o “no”.

2-    Predica con el Ejemplo. Debemos recordar, un niño primero aprende de lo que ve, luego de lo que le dicen otros que no son su familia, y, por último, de lo que les decimos, así que con tus acciones estás dejando una profunda huella en ellos. Predica actuando con humildad, empatía y honestidad.

3-    La Felicidad de Ayudar a Otros. Una sociedad que pierde la capacidad de sentir el dolor del otro, esta perdida. Enséñale que la felicidad también se consigue ayudando a los demás. Habla con tus hijos sobre la realidad del mundo actual, las desigualdades, la pobreza; además de niños sensibles, formarás seres humanos que entiendan el mundo que deben mejorar.

4-    Gratitud.El estudio de Harvard también destacó que “los padres y los hijos que practican la gratitud de manera cotidiana son más solidarios, generosos, compasivos, menos rencorosos y lo más importante es que también son más felices y saludables”.

5-    Resiliencia. La resiliencia en la pedagogía es la capacidad que tenemos los seres humanos para sobreponernos a la adversidad, e incluso, aprender en el camino. Cuando nuestros hijos tengan problemas, ayudémoslos a tomar acciones, animándolos a resolver sus problemas destacando los aspectos positivos que surgieron de sus decisiones, además de comentar también las situaciones negativas.

OJO: nunca minimices o te burles de los sentimientos de tus hijos, así parezcan exagerados o tontos. Dale su lugar y conéctate para ayudarles a cimentar su capacidad de decidir.

Al final, tenemos en nuestras manos la formación de los seres humanos que soñamos para construir un mundo mejor. La responsabilidad es grande y, además, urgente.

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ASÍ NO, SEÑOR PRESIDENTE

Así no, señor presidente. Si lo que usted busca es un México mejor, la educación debe ser una prioridad.

Nuestro México es un país sumamente desigual. Mientras el 82% de los sudcalifornianos más pobres consiguen salir de la pobreza mejorando sus condiciones, el 77% de los chiapanecos nacidos en pobreza, se quedan allí.

Los estados en donde su población se estanca más en la pobreza son Guerrero, Veracruz, Oaxaca y Chiapas.

Los hidrocálidos quizás no entendamos la verdadera realidad de México, pues nuestro estado lleva 10 años creciendo en promedio casi un 6%, además de que el 87% de los más pobres, logran mejorar sus condiciones y apenas un 15% de nuestra población vive en la pobreza; un 67% menos en que en año 2008 según cifras del Coneval.

En México tenemos a un solo hombre que acumula cerca de 70 mil millones de dólares, y tenemos alrededor de 70 millones de personas con algún grado de pobreza, según cifras de la OCDE.

Según un estudio de la BBC, el 1% de los mexicanos acumulan el 95% de la riqueza del país.

Como podemos observar, la gran desigualdad de México es quizás uno de los principales retos para lograr un país mejor.

El actual presidente llegó a esa silla apostando por sus ideas de construir un México con más oportunidades, un México menos desigual. Su apuesta por los más pobres la debemos celebrar, pues ya es insostenible lo que estamos viviendo; el grave problema es que quizás nuestro presidente no tenga muy claro el camino para lograr equilibrar a México.

Si bien el discurso del presidente se enfoca en disminuir las desigualdades, y apostar por el sur del país, considero que los programas aún distan mucho de lo que el país requiere para sacar a las personas de la pobreza.

Estoy convenido de que regalando “cosas” a la gente, es IMPOSIBLE lograr el objetivo. México necesita dos cosas básicamente para cambiar su realidad:

1- Educación, educación y más educación, así que los últimos recortes presupuestales a la educación superior pública es una contradicción tremenda en el discurso del presidente.

2- Mejorar la economía y apostar por el emprendimiento en todos los niveles. El emprendimiento es el camino para mejorar el país, y debemos enseñarlo desde la temprana edad. Nuestra gente de sur y la de todo México debe entender cómo detectar áreas de oportunidad para hacer negocio, y el gobierno debe apostar con capacitación y recursos para detonar microeconomías locales que se vayan fortaleciendo en el mediano plazo.

Aún sigo creyendo que es muy pronto para evaluar las acciones y programas del presidente, pero cuando nos manda señales de disminuir los recursos para educación, o de recortar programas para emprendedores, creo que se equivoca, pues ningún país desarrollado en el siglo XXI ha logrado crecer sin un buen sistema educativo, y sin invertir en la creación de más y mejores emprendedores.

Así no, señor presidente. Invierta en mejorar la educación en el sur, en todo el país. Necesitamos capacitar y evaluar a nuestros docentes. Nuestras escuelas y universidades deben tener lo MEJOR para competir en el siglo XXI. Recortar allí es un grave error que nos llevará a tener mucha más pobreza que la de hoy. Y no se olvide de que los emprendedores han sido y serán el motor de una economía.

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¿PODEMOS SER MÁS POBRES AÚN?

Durante varios años he señalado que el sistema educativo mexicano nos forma para ser empleados, cuando los países desarrollados han entendido que, para un futuro prometedor, se deben formar emprendedores.

A esta hipótesis podemos agregarle, que el nuevo petróleo del mundo se llama: conocimiento, por lo que contar con un mal sistema educativo nos condena a la pobreza. Si bien tenemos buenas cosas en nuestra educación, aún tenemos muchas áreas de oportunidad, las cuales son reflejadas cada 3 años en las pruebas educativas internacionales (PISA) que aplica la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

Debemos ser claros, las multinacionales se vienen a México por que tenemos una mano de obra barata, pero en un mundo que se robotiza aceleradamente (más acelerado aún en la industria automotriz), depender de esta mano de obra, es casi un “suicidio económico”.

En México vivimos del petróleo, desde mi punto de vista amenazado con un planeta que ya no quiere usarlo, ni en gasolina ni en derivados. Luego vivimos de las remesas que nos envían los connacionales que viven principalmente en Estados Unidos; un ingreso que, ante un presidente como Donald Trump, pudiera estar amenazado frente a una posible negociación compleja con este país (hace unos días el presidente Trump comentó: “el muro se va a pagar a través de las remesas”). El tercer ingreso es el turismo, del cual podríamos vivir tranquilamente, pero con 35 mil muertos en 2019 (aproximadamente 100 cada día), es difícil que la gente quiera arriesgarse a conocer nuestras maravillas.

El trabajo en el mundo se transforma rápidamente, pues los cambios tecnológicos nos están llevando a una transformación que, de no integrarnos a ella, seguro nos encaminará a que nuestra pobreza crezca.

Un estudio de la universidad de Oxford dice que el 47% de los trabajos en Estados Unidos corren el riesgo de desaparecer en los próximos 10 años debido a la automatización. Otros estudios del banco mundial señalan que en países como China y México la pérdida de empleos será peor, debido a su dependencia de la industria manufacturera cuyos trabajadores serán fácilmente remplazos por robots.

Y no únicamente serán los trabajadores de las fábricas, sino también los meseros de restaurantes, conserjes de hoteles, banqueros, contadores, médicos, abogados, y periodistas, entre muchos otros, quienes podrían perder sus trabajos o ver disminuido radicalmente su salario, debido a la automatización acelerada.

En la página web https://willrobotstakemyjob.com/ se puede ingresar y escribir la profesión e inmediatamente se presenta el porcentaje de probabilidades de que un robot la remplace en los próximos años.

Hace unos meses, se presentó el primer robot presentador de noticias en la en la cadena oficial china Xinhua. Casi en paralelo, los trabajadores de los hoteles de Las Vegas amenazaron con ir a huelga por el creciente uso de camareros y barman robóticos.

Los robots son cada vez más baratos e inteligentes. En el pasado eran máquinas independientes, ahora están conectadas entre sí por medio de la computación en la nube y están aprendiendo de sus respectivos errores y aciertos.

En conclusión:

Uno: Un país con un mal sistema educativo está condenado a la miseria, pues en un planeta donde la innovación y la generación de conocimiento es la característica para generar riqueza, formar en la escuela únicamente para repetir conceptos (como se hace en nuestro país), es la mejor manera de quedarnos fuera de la competitividad del siglo XXI.

Dos: un país que en la actualidad dependa de la mano de obra barata para mantener su economía, esta condenado al fracaso, y por ende, a la pobreza.

El tiempo se agota, necesitamos generar un cambio radical en nuestra manera de educar a fin de preparar a México para enfrentar los desafíos de este siglo.

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9 DE MARZO: PARO, Y ACTÚO

El colectivo denominado Brujas del Mar hace unos días propuso la convocatoria #UnDíaSinNosotras con el fin hacer un alto en el camino en lo referente al tema de la violencia en contra de las mujeres.

En nuestro país cada dos horas y media una mujer es asesinada por el hecho de ser mujer. Los estados más violentos son el Estado de México, Jalisco, Guanajuato, Veracruz, Chihuahua, y la Ciudad de México.

Este paro no es un llamado únicamente al gobierno por no tener una estrategia efectiva para disminuir la violencia en nuestro país, es un llamado a una sociedad violenta que ha empezado a perder la capacidad de sentir el dolor del otro. Nos hemos metido en una trama donde cada uno se protege de manera individual, olvidando que lo que más nos fortalece, es la unión como sociedad.

Y no es un tema exclusivo en contra de las mujeres. En nuestro país en promedio, mueren 100 personas cada día por la violencia desenfrenada en que vivimos, y todo sucede frente a la pasividad del gobierno y a la de una sociedad que tristemente piensa que este es un tema exclusivo de los grupos criminales, olvidando que en el país muchos mueren o sufren las consecuencias de una violencia que ni siquiera entienden, y de las que son partícipes, únicamente por haber nacido aquí.

Y es que la violencia se ha incrustado incluso en nuestro lado más íntimo, la casa, el hogar, la escuela, afectando a todos, a mujeres, a niños, con acciones atroces que nos deben llenar de tristeza, de preocupación, pero, ante todo, de acción.

La violencia la vivimos tan frecuente, que casi nunca la indignación es nacional, incluso algunas veces, tampoco local, se queda en las víctimas que sufren todo tipo de agresiones físicas y psicológicas. Es común el robo de niños para prostitución, mutilación o que son asesinados frente a sus padres.

Nuestro México vive una violencia que nos obliga a hacer un alto y repensar nuestro presente y futuro. El 9 de marzo todos debemos apoyar el paro femenino, y antes de quejarnos por los trastornos que laboralmente nos generará, debemos enfocarnos en reflexionar sobre las decisiones que venimos tomando. Hoy somos una sociedad enojada, que no acepta nada, que se escuda en la fuerza y el poder para atacar. Somos una sociedad que poco a poco ha venido perdiendo la confianza en sus autoridades, las que no han entendido la gravedad del problema y quizás por eso no cuenten con una estrategia convincente.

Yo estoy convencido de que el camino para detener la violencia no es otro que con la educación. Nuestros niños deben ser lo más sagrado para nuestro país, y en ellos debemos forjar los valores de esa sociedad que los adultos no hemos sido capaces de construir.

Este 9 de marzo la invitación es hacer un alto en nuestra nube de actividades y compromisos para que cada uno reflexionemos y determinemos las acciones que haremos para sumar en la construcción del México donde todos soñamos vivir.

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NIÑOS ABURRIDOS EN LA ESCUELA

Educación sin emoción, no existe. Un niño necesita motivarse frente al aprendizaje para que se logre una conexión positiva hacia la construcción del conocimiento.

Partamos de una premisa: El sistema educativo se equivoca cuando se centra en que los estudiantes únicamente memoricen conceptos. Tenemos que enfocarnos en construir NUEVO conocimiento, utilizando lo que ya tenemos.

Para la pedagoga Ferrá Adriá “no existe Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), solo niños aburridos en clase”. A su juicio, “medicar con anfetaminas a niños de dos años con supuesto TDAH para que se concentren es, sencillamente, una barbaridad”.

Tenemos que entender la obsolescencia de nuestro sistema educativo y la urgente necesidad de construir un sistema para los estudiantes del siglo XXI con las connotaciones especiales que nos exige este siglo donde el nuevo petróleo se llama: Conocimiento; pero no ese conocimiento que se memoriza, más bien, ese nuevo conocimiento que se crea.

Para Adriá: “Igual que un médico no puede operar sin anestesia, como en el siglo XIX, hoy no se puede aprender con una lección tradicional, donde lo único que se consigue es una educación bulímica, donde te atracas de información que vomitas el día del examen y a los tres segundos cuando has salido por la puerta has olvidado todo. Ese es el paradigma al que te lleva una educación tradicional. Hay que ir hacia una educación experiencial, motivadora, activa…”

Si entendemos que cada alumno es individual y, por lo tanto, cuenta con habilidades diferentes, es absurdo llevar a que el grupo completo se comporte igual, tomen los mismos apuntes y respondan lo mismo en cada examen. Nadie piensa, todos simplemente responden repitiendo lo que ya está escrito en los libros… catastrófico.

Según Ferrá, la posición del nuevo docente debe ser la de “entenderse como un productor cultural, como un artista. Debe saber tomar conceptos y «remixearlos», entendiendo como «remixear» el sistema de producción contemporánea. Eso no es copiar. Es relacionar. Y crear tu «playlist» de la clase”.

Para lograr esto, debemos también cambiar la formación del docente, pues nos pasamos la vida criticando a nuestros maestros, pero cuando crecemos y nos convertimos en uno, casi siempre terminamos siendo una versión muy similar de lo que criticamos.

El nuevo maestro del siglo XXI debe ser divertido, culto, experimentador, empático, sensible. Una persona humilde capaz de aceptar sus errores, pero con la valentía de construir el conocimiento de la mano sus alumnos, un guía que junto con su grupo tenga la consigna de construir un mundo mejor.

Tenemos que desechar la idea de ese maestro insensible, y sabelotodo que simplemente llega, dicta, evalúa y se va.

Un maestro del siglo XXI debe ser capaz de tocar la mente y el corazón de sus alumnos para juntos soñar con la construcción de ese planeta donde todos queremos vivir.

Al final, los niños son el mayor valor de una sociedad, así que tenerlos años y años encerrados en un salón sin motivarlos y conectarlos para que sueñen y creen, es el peor desperdicio que como sociedad podemos tener.

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EL MAESTRO: PIEZA CLAVE

El nuevo petróleo del siglo XXI es el conocimiento, así que la educación toma un valor trascendental para las economías de los países. Es definitivo, un país con un mal sistema educativo esta condenado a ser pobre en estos tiempos.

México invierte poco más del 5% del PIB (Producto Interno Bruto) en educación, cifra menor a la que invierten Brasil, Chile y Colombia.

Lo interesante del presupuesto es que el 85% se va a nómina de los maestros, y lo restante a becas, infraestructura y material educativo, entre otros.

Somos el país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) que más dinero destina a la remuneración de sus docentes, lo que pareciera paradójico, al conocer nuestros preocupastes resultados académicos al compararnos con el resto del mundo.

Desde mi particular uno de vista, para que el sistema educativo funcione de manera adecuada, debemos garantizar:

-       Que todo el sistema tenga un enfoque hacia la innovación.

-       Que podamos garantizar una buena alimentación para nuestros alumnos.

-       Que los padres de familia estén comprometidos y sean participativos durante el proceso educativo. Con la modificación al artículo 31 constitucional ya es ley, ahora debemos hacerlo realidad.

-       Que el sistema educativo logre particularizar las habilidades de cada estudiante para potenciarlas y desarrollar otras, a fin de construir sus propios planes de vida.

-       Que se cuente con una infraestructura funcional y equipada con internet de alta velocidad y equipos de cómputo.

-       Que los docentes estén CAPACITADOS Y COMPROMETIDOS con su vocación.

Quisiera profundizar en este último aspecto: Docentes.

Una pieza fundamental en el proceso son los docentes, quienes deben evolucionar pasando de ser los “sabelotodo”, a guías que caminen de la mano de los alumnos, para juntos construir el conocimiento.

Según la pedagoga y especialista en inteligencia emocional Mar Romera, el docente del siglo XXI debe reunir los siguientes atributos:

“Para empezar el profesor debería tener una formación inicial importante que le haga plantearse si de verdad esta es su profesión o no. El docente del siglo XXI tiene que ser un docente culto, una persona que lee mucho, que domina los medios de comunicación, que va al cine, que escucha música, que va al teatro, que viaja, que prueba todo tipo de comidas… Alguien con una mente abierta y permeable, porque eso es lo que el alumnado tiene que aprender. Y por otra parte tiene que ser alguien que conozca la historia de la pedagogía, de la educación, de los avances científicos en la materia. Hay que formarse mucho psicopedagógicamente, no dejar de estudiar y de prepararse nunca, ya que esta profesión requiere de una transformación y de una evolución personal continua. De la misma manera tiene que ser alguien que crezca en habilidades intrapersonales como el autocontrol, el autoconocimiento, la autodisciplina, la autoevaluación, la reflexión… Todo esto es una parte fundamental en un ser humano que está expuesto a que lo aprendan otros niños para los que va a ser su referente. Y lo mismo con las habilidades de comunicación como la capacidad de escucha, de mediación, de resolución de conflictos, de resiliencia… todo aquello que le lleva a ser un agente transformador del núcleo social en el que trabaja. La escuela del siglo XXI, no es la que enseña, sino la que aprende, la que escucha, la que respeta y la que permite que los niños y niñas sean agentes de cambio en el futuro.”

México necesita urgentemente dar un giro radical en su sistema educativo, y los maestros son piezas clave en la construcción de este nuevo educando que necesitamos para llevar a México al lugar que merece.

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REHACIENDO NUESTRO SISTEMA EDUCATIVO

No me cansaré de señalar que mientras no cambiemos el enfoque de nuestro sistema educativo, las cosas no van a mejorar. Tenemos que pasar de la memorización como objetivo único del sistema, a formar jóvenes creativos, que generen innovación aplicada a problemas cotidianos o a nuevo conocimiento, pero generando riqueza.

Es momento en México de cambiar radicalmente lo que hacemos con la educación, pues un país en el siglo XXI con un mal sistema educativo, está condenado a ser pobre.

Además del conocimiento tradicional, las escuelas de México tienen que incluir en su currícula, las siguientes materias:

1-    Nutrición. Somos el país con mas niños obsesos en el mundo. Debemos enseñar a nuestros alumnos cómo alimentarse, pero no para cumplir estereotipos sociales, más bien para que protejan su salud y, por ende, su crecimiento.

2-    Inteligencia Emocional. Para Daniel Goleman la inteligencia emocional es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivar y de manejar adecuadamente las relaciones. La inteligencia no es solo racional, por lo que debemos introducir la enseñanza de la inteligencia emocional en el sistema educativo para tener jóvenes mucho más conscientes de lo que sienten, de cómo se comportan y de cómo entienden a los demás.

3-    Creatividad. La creatividad no es únicamente un tema de artistas, es una manera de vivir y de enfrentar el mundo cada día. Nuestros alumnos deben usar la creatividad como herramienta para la construcción de soluciones y desarrollo.

4-    Cooperación. El siglo XXI es el momento del trabajo en equipo para conseguir mejores resultados; de allí que nuestro sistema educativo que casi de manera exclusiva evalúa de forma individual, deba reevaluarse para promover el trabajo colaborativo.

5-    Programación. Cada objeto electrónico actual, trae un “ADN” de programación. Nuestros niños deben entender la lógica de construcción de los objetos que son de uso cotidiano, pues éste, es un nuevo lenguaje.

6-    Conciencia Ambiental. Tenemos al planeta sostenido “con dos hilos”. Los jóvenes que hoy están en el sistema educativo son la primera generación que va a vivir de manera directa las consecuencias del cambio climático, y serán la última generación que podrá hacer algo para revertirlo. Es fundamental desarrollar las habilidades de cuidado y recuperación del medio ambiente.

7-    Finanzas Personales. El emprendimiento es fundamental para un sistema educativo que nos prepara para ser empelados. Las finanzas son sumamente importantes, no únicamente para crear negocios, sino también para manejar nuestros propios recursos.

8-    Meditación. Muchos sistemas educativos están incluyendo la meditación como un espacio obligatorio en sus aulas con resultados maravillosos en el autocontrol y como facilitador del aprendizaje. Cada niño, según sus creencias y las de su familia, pueden usar este espacio como conexión y preparación para el nuevo día.

México necesita mejorar sus resultados académicos para competir eficazmente en el siglo XXI; ojalá pronto nuestras autoridades entiendan que si seguimos por el mismo camino los resultados cada día serán peores, pues el mundo desarrollado ha entendido que la educación es el motor de una economía, por lo que están haciendo esfuerzos maravillosos para mejorarla.

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PANAM. Una empresa GRANDE de México

Siempre he señalado que el camino que nuestro país necesita para mejorar su economía es apostar por formar más y mejores emprendedores.

En México tenemos gente maravillosa que ha logrado triunfos importantes en diferentes ámbitos, tal es el caso de Alberto Villareal director creativo de Google, Tatiana Bilbao la arquitecta que tiene proyectos de gran magnitud en China, Francia, y Estados Unidos, o el violonchelista Carlos Prieto Jacqué, premiado por el MIT, Isaac Hernández uno de los mejores bailarines de Inglaterra, o Luis Enrique Velasco que trabaja con los robots en la NASA, y no se diga de nuestros actores y directores que hacen un papel maravillosos en Hollywood: Gael García, Diego Luna, Salma Hayek, Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón, por nombrar a algunos.

México es un país que nos forma resilientes, luchones, trabajadores y decididos, pero tenemos que lograr que esa “chispa de éxito” se incluya en el total de la población.

¿Somos muy creativos? Sin duda, pero lastimosamente muchas veces usamos esa creatividad en el sentido equivocado.

Nos conocen en el mundo como los mejores falsificadores de dólares y pasaportes. Somos capaces de fabricar unos tenis copia de cualquiera de las marcas reconocidas y hacerlos más resistentes y a la 5ª parte del precio… pero nos cuesta crear una marca importante deportiva para el mundo.

Son muy pocas las marcas mexicanas que trascienden, así que bien vale la pena señalar empresas de éxito que se lograron reponer a los retos de la competencia.

Panam, la empresa mexicana fundada en 1962 llegó a ser líder de la moda deportiva en los años 80, pero con la apertura de nuestro país al mundo, empresas internacionales como Adidas y Nike, le dieron un fuerte golpe.

Antes de “agachar la cabeza”, esta empresa ha logrado mantenerse y reinventarse, asegurando que para el 2020 lograrán tener 200 tiendas. Una de las frases que los define es: “sin adversidad no hay éxito, y sin crisis no hay una creación”.

Detrás del reposicionamiento de esta empresa se encuentra José Eduardo López Morás, quien maneja la mercadotecnia de esta empresa que hoy se ha apoderado del 12% del consumo del calzado deportivo de nuestro país.

Para José, hay tres cosas fundamentales que debemos hacer para que nuestras marcas prosperen, sin importar la competencia que tengamos:

1-    “Sin tener la varita mágica, lo más importante es tener algo original, vender una idea que los usuarios la reconozcan y que la puedan usar. Las estrategias deben ser bajo originalidad, desarrollo de un buen marketing, hablar con un concepto específico, definir bien el mercado, la comunicación y el lenguaje debe prevalecer”.

2-    “Hacer algo que los mexicanos busquen, tener el orgullo de pertenecer a este país y hacer cosas nacionales, con productos bien hechos, de buena calidad y precio”.

3-    “Acercarse y hablarle al usuario con elementos que le permitan identificarse rápidamente, por ejemplo, mediante la música y el arte, que ha utilizado Panam mediante colaboraciones con bandas, artistas e incluso con diseños a través de la imagen de Frida Kahlo”.

Lastimosamente muchos mexicanos somos aún malinchistas, pero bien vale la pena voltear a lo nuestro y darle el gran valor a lo que hacemos con calidad. Este 2020 es un año de grandes retos para nuestro país y quizás el primer paso sea creer en nosotros y en lo que hacemos, buscando crecer y desarrollar nuestra economía.

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LA GRAN RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES

Todos sabemos que tenemos un gran reto en la educación mexicana. No hemos salido bien librados en las pruebas académicas internacionales (pruebas PISA), y nuestra UNAM ya no es la mejor universidad de América Latina, privilegio que le hemos cedido a las Universidades de Brasil y Chile.

El siglo XXI es el siglo de conocimiento, por lo que es prioritario dar pasos certeros para mejorar nuestra educación buscando formar a los ciudadanos que este siglo tan competido nos exige.

En el proceso educativo convergen varios actores, el docente, el niño, el sistema, pero también los padres de familia. Algún día una madre de un estudiante me cuestionó, sobre cual sería el principal obstáculo para lograr cambios significativos en el sistema educativo, y sin dudar, respondí: los padres de familia.

Y es que sabemos que tenemos muchas áreas de oportunidad en nuestro sistema educativo: fallas docentes, falta de instalaciones, fallas en el sistema, falta de enfoque, entre muchas otras, pero la falta de involucramiento de los padres de familia en el proceso educativo es quizás uno de los principales retos que tenemos los que nos dedicamos a la educación.

Actualmente tenemos dos tipos de padres de familia, los que creen que con solo pagar una “buena escuela” ya resolvieron el problema, suponiendo que las escuelas deben hacer el trabajo que ellos evitan, y quienes creen que “todo pasado fue mejor”, pensando que debemos educarlos como se hizo hace 100 años, al fin, a ellos los formaron bien y eso garantiza que la fórmula este vigente… craso error.

El siglo XXI es un siglo exigente, donde la innovación se convierte en el objetivo casi primordial de los sistemas educativos, pues para los especialistas mundiales, el nuevo petróleo del mundo se llama: conocimiento.

Entendiendo la importancia del trabajo de los padres de familia en el proceso educativo, quiero aprovechar estas líneas para señalar algunos de los errores más comunes que cometemos los padres de familia con nuestros hijos:

1-    Adorar a nuestros hijos. Una cosa es amarlos, y otra es idolatrarlos, si los tratamos siempre como si fueran el centro del universo, crearemos falsos ídolos. Tratemos de centrarnos en el amor, más que en creer que deben ser el centro de todo.

2-    Creer que nuestros hijos son perfectos. Debemos escuchar con mente y corazón abiertos, nuestros hijos se equivocan, y enceguecernos frente a eso, nos traerá muchos dolores de cabeza.

3-    Vivir a través de nuestros hijos. Pensar que su vida es la extensión de la nuestra es un gran error. Cada ser es diferente. Tratemos de potenciar sus habilidades, pero evitando obligarlos a hacer realidad nuestras frustraciones.

4-    Creer que somos amigos de nuestros hijos. Nuestros hijos no son nuestros amigos. Debe haber amor, diálogo, confianza, pero cuando debemos señalar con firmeza algo, hay que hacerlo sin el miedo a perder “su amistad”.

5-    Meternos en la competencia de que somos el mejor padre/madre. Tenemos que dar lo mejor de nosotros, pero pensar que somos perfectos, nos aleja de la realidad. Equivocarse desde el amor, es más común de lo que creemos.

6-    Querer que crezcan pronto. Educar es agotador, y muchas veces queremos que pronto crezcan. Lo lamentaremos. Hay que disfrutar cada segundo del proceso de crecimiento de nuestros niños.

7-    Olvidar que los niños aprenden con el ejemplo. Podemos hablar horas y horas con ellos, pero seguro estoy de que siempre aprenderán más de como actuamos y como nos comportamos ante cada situación.

8-    Formarlos agresivos. El mejor regalo que le podemos dar a nuestros hijos es formarles un buen corazón. Eso los hará saludables y felices.

9-    Olvidar el trabajo emocional de nuestros niños. Es un error creer que nuestros hijos no necesitan trabajo emocional ante situaciones desagradables en el interior y exterior de la familia. Un ser humano que no sea capaz de manejar sus emociones está lejos de ser feliz y de vivir plenamente.

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¿PENA DE MUERTE LA SOLUCIÓN?

Tristemente vivimos en un mundo muy violento. Cada día valoramos menos la vida como soporte básico de la convivencia. Las razones siempre son variadas, problemas políticos, religiosos, económicos, de poder y control, etc., etc.

Podemos ver como cada año los países ricos nos dan a los pobres 100.000 millones de dólares para aliviar “el dolor” de la pobreza, pero ellos gastan 13 veces más en armas y soldados. En América Latina gastamos 50.000 millones de dólares al año en armas y soldados… y yo me pregunto, ¿contra quién es nuestra guerra, se peleará México contra Costa Rica, Perú, Guatemala? ¡Nuestra guerra es contra una pobreza e ignorancia que nos está alejando cada día más del desarrollo¡.

Según datos oficiales, en México tenemos cerca de 100 homicidios cada día, lo que nos llevó a que en el 2019 tuviéramos cerca de 35 mil muertes a causa de esta violencia que no hemos podido controlar. Si en algo está “atorado” nuestro presidente, es justo en ello; la violencia se esta convirtiendo en el tema sin estrategia y sin solución de la presente administración.

¿Qué hizo Singapur para resolver la violencia?

Bien vale la pena recordar que en 1960 Singapur era uno de los países más violentos del mundo, con mayor tráfico de drogas a China y Malasia, además tenía un altísimo índice de corrupción e impunidad en su gobierno… no tan alejados de nuestra realidad.

Las mujeres no podían salir a la calle por miedo a ser violadas, era un lugar sumamente sucio y con un desorden vial que ya no tenía control.

Según el Diario 26, “hace 12 años en las cárceles de Singapur había más de 500.000 presos, pero seis meses después, sólo quedaban 50. Se adoptó la pena de muerte y el trabajo forzado para los criminales confesos, narcotraficantes y violadores probados siendo los más repetitivos condenados a muerte. Pero el gobierno fue más lejos todavía, se decretó que toda figura pública corrupta (políticos, policías, militares, etc.) fueran condenados a muerte (eso sí, siempre y cuando se encontraran pruebas sólidas que los involucrara)”.

En menos de 60 años, Singapur se ha convertido en una de las joyas de Asia, con los mejores niveles de vida y de poder adquisitivo, mucho mayor que varios países europeos; cuenta con los mejores centros educativos de la región y el total de sus estudiantes hablan 3 idiomas. Su universidad nacional es una de las 30 mejores del mundo, además de que Singapur se ha convertido en el centro de operaciones de muchas multinacionales por los índices de seguridad y productividad.

“Para quienes no viven en Singapur y algunos organismos de Derechos Humanos, el modelo que se implementa en el país oriental es muy restrictivo, e incluso no son pocos los que afirman que tiene características autoritarias desde lo jurídico. Sin embargo, de este modo lograron un radical cambio de conducta de la gente, y crearon valores para darle seguridad a sus habitantes. De hecho, tiene uno los índices más bajos en criminalidad y violencia entre los países asiáticos y del mundo”.

¿Qué hicieron?

Básicamente lograron que sus instituciones funcionaran. Determinaron la pena de muerte como medio de escarmiento para los delincuentes. Cada mes publican en los diferentes medios, la lista violadores y maleantes. Los presos son obligados a trabajos forzados.

Al final, lograron una nación segura que crece a pasos agigantados, invirtiendo sus recursos no en resolver problemas como los nuestros, sino mas bien en construir el país competitivo para el siglo XXI.

Quizás sus medidas fueron radicales y alejadas de los derechos humanos, pero para un país como el nuestro que acumula tantos muertos y tanta impunidad, bien valdría la pena explorar nuevos caminos que busquen la seguridad que tanto necesita México.

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