MÉXICO REPROBADO: DE 4, EN 3 MAL.

Llega el fin de año y bien vale la pena realizar un análisis de los resultados de nuestro país.

Para un ciudadano común, existen cuatro aspectos fundamentales para medir los resultados de un país, estos son salud, educación, empleo y seguridad.

Lastimosamente nos hemos visto mal en 3. La seguridad de México es preocupante. Se prevé que al final del gobierno del actual presidente se llegue a la dolorosa suma de 117.000 muertos, que se sumarían a los más de 121.000 muertos del gobierno de Felipe Calderón, tanto así, que según informes internacionales, México es el segundo país con más muertos después de Siria.

En salud no vamos bien, pues según un informe publicado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), se presenta un lamentable desempeño de la salud en el país. Según el informe México es el primer lugar mundial en sobrepeso y obesidad, pues las ¾ partes de la población lo poseen, sobrepasando a Estados Unidos que fuera el país histórico con este delicado problema. Lo más preocupante es que también somos el primer lugar en obesidad infantil, lo que nos augura un panorama complicado. Según el informe, México tiene también el primer lugar en diabetes de personas adultas duplicando la media de OCDE que tiene el 7%, contra un 15.8% de México. Para terminar, el informe presenta que nuestro país tiene el primer lugar en mortalidad de pacientes hospitalizados por infartos cardiacos, lo que claramente presenta un panorama complejo en cuanto a la atención en la salud pública de México. El informe comenta que casi 1 de cada 5 pacientes hospitalizados por este padecimiento muere antes de 30 días.

En el tema educativo las cosas no cambian, pues según la OCDE llevamos más de una década en el último lugar en calidad educativa de los miembros de este organismo (en la OCDE están las economías más grande del mundo. México es la 15), lo que nos pone en franca desventaja con los países con los que nuestra economía compite, más aún cuando sabemos que el capital intelectual es el motor económico de un país.

En cuanto al empleo las cosas parecen diferentes. Según los datos del IMSS, en el sexenio de peña Nieto se han generado más de 3 millones de empleos formales, que se suman a los 2 millones 300 mil empleos del sexenio de Calderón.

La tasa de desempleo de nuestro país de de apenas el 3.6% lo que nos ubica entre las 5 más bajas de la OCDE (promedio OCDE: 6.2%), nada despreciable cuando vemos a España con 19.2% de desempleo, Italia 11.9%, Portugal 10.5%, Letonia 9.6% y Francia con 9.5%.

Al final del año, bien vale la pena evaluar y este es un panorama real de nuestro país. El 2018 será trascendental para México pues viene elecciones presidenciales por lo que el discurso de quienes aspiran dirigir a México debe estar enfocado en resolver y fortalecer los 4 aspectos principales que la sociedad señala como prioritarios para el desarrollo de México.

El cambio no será inmediato, entendemos que lo que vive México es producto de años y años de gobiernos que gastaron mucho y planearon poco, pero lo que debemos exigir al próximo Presidente de México, es sentar las bases en estos 4 aspectos básicos para que nuestro país se desarrolle y marque un mejor camino en las próximas décadas.

Ojalá que las elecciones cuenten con electores analíticos que entiendan que más que una elección, el 2018 pudiera marcar el inicio de un mejor o un peor México para nuestros hijos.

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¿QUÉ ES EL ÉXITO?

Mucho me ha interesado durante mi vida profesional poder definir la palabra éxito. Para muchos el éxito es sinónimo de dinero o poder, para otros es la felicidad, la salud, el hacer lo que les gusta.

Durante mis 20 años dedicados a la educación he tratado de definir este concepto y creo haber llegado a una definición que me parece completa para este momento de mi vida:

Éxito es la consecuencia de alguien que en su actuar diario conecta el cerebro con el corazón.

Decidí compartir esta frase por medio de las redes sociales, encontrando que muchos se sentían identificados con esta sencilla definición, que ha sido el resultado de muchos años tratando de entender este concepto que pareciera tan sencillo.

Luego recibí de mi gran amiga la doctora en educación Laura Oscos un documento denominado “Las competencias emocionales del docente y su desempeño profesional” de Verónica Hernández Barraza, en el cual encontré que varios autores están tratando de responder preguntas sobre cómo mejorar la educación y coinciden con la idea de que el éxito en educación, o en cualquier acción de la vida, es el resultado de actuar, conectando mente y corazón.

Para Verónica Hernández el resultado educativo crece cuando los docentes mejoran sus competencias emocionales las cuales se suman a las capacidades académicas: “Ya no es suficiente que se enseñe, ni lo que se enseña, es igual de imprescindible reflexionar en quién es esa persona que aprende y quién es la que lo está formando”.

Escribía Joaquín Salvador Lavado Tejón (Quino): “Educar es más difícil que enseñar, porque para enseñar usted precisa saber, pero para educar se precisar ser”.

Con éstos y otros conceptos refuerzo mi teoría de que el sistema educativo mexicano se encuentra centrado en el conocimiento y no en la persona, como debería ser, y como lo hacen países exitosos en educación como Finlandia, pues como escribe Hernández Barraza: “Si la tarea fuera enseñar ciertos contenidos y preparar a los estudiantes para un examen o algunas pruebas, sería hasta cierto punto sencillo, pero los Maestros deben ser mediadores para favorecer competencias para la vida y por lo tanto es imprescindible dar énfasis ya no tanto al saber sino al ser”.

“Max Van Manen (2004) menciona que el Maestro debe tener un conocimiento que surja tanto de la cabeza como del corazón, haciendo referencia a la necesidad de complementar la acción educativa con las situaciones y ambientes de aprendizaje significativo, sensible y humano que deben brindar los Maestros”.

Al final me queda claro que la educación es el soporte de la riqueza de un país, por lo que tenemos la obligación de mejorar nuestro sistema educativo para garantizar el crecimiento de México y la disminución de sus desigualdades. Para esto debemos entender que tenemos que enfocar nuestro sistema educativo en el fortalecimiento del ser para que el conocimiento sea una consecuencia de un ser humano fortalecido, y no en el conocimiento como fin último, pues pensar que la acumulación de conocimiento nos augura éxito es un grave error que hoy nos ha llevado a deshonrosos lugares en las pruebas educativas internacionales.

Tenemos que llevar a nuestros alumnos a que sean capaces de conectar, en sus acciones, el cerebro con el corazón, y seguramente así lograremos seres humanos felices que sean capaces de cimentar un futuro exitoso para ellos, y un panorama diferente para nuestro México.

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TANTO POR HACER… HOY MÁS QUE NUNCA SOY HUMANO

Desde hace tiempo he estado manejando la teoría de que el sistema educativo mexicano está equivocado en cuanto centra al conocimiento como fin último del proceso, antes que  a la persona, como lo hacen los sistemas educativos exitosos como el de Finlandia, por poner un ejemplo.

Muchos países entendieron que el conocimiento es la consecuencia de un ser humano fortalecido, por lo que buscan desarrollar en sus educados el trabajo en equipo, la ética, la responsabilidad, el compromiso, la puntualidad, la resiliencia, entre otros, partiendo de la premisa de que un niño fortalecido adquiere el conocimiento de una mejor manera; un conocimiento aplicado, que parte de la unión de la creatividad como motor impulsor y el conocimiento que se requiere para un determinado proceso u objetivo.

Pero hay un ingrediente más para una formación integral, o ideal, y es justamente la conciencia social enfocada a los dos entornos que un ser humano tiene, los cuales son su familia en primer lugar, y la naturaleza y la demás gente que nos rodea, en segundo.

El sistema educativo (que es la suma de las acciones de los padres de familia y la escuela), debe proveer herramientas sociales para llevar a los educandos a ser compasivos y consientes del mundo donde les ha tocado vivir.

Desde este parámetro, tenemos que educar a nuestros hijos con la capacidad de sentir el dolor del otro (una sociedad que pierde la capacidad de sentir el dolor del otro, está perdida); debemos inculcarles la bondad como modo de vida, la fortaleza para desprenderse de sus cosas para hacer felices a otros, entre muchas otras.

El mundo complejo donde vivimos nos exige unirnos y ayudarnos para disminuir sus desigualdades. Cada día en el mundo más de 1.100 millones de personas no van a comer absolutamente nada, pues se encuentran en pobreza extrema. En México contamos con 70 millones de pobres, por lo que tenemos que “romper la burbuja” de nuestros hijos y enseñarles la realidad que vive el planeta para que sean ellos quienes logren construir el mundo que no hemos podido hacer nosotros.

El sistema educativo justamente tiene esa obligación, por lo que debemos unirnos para generar el cambio que se requiere.

Para demostrar que es posible un cambio de mentalidad, traigo a colación un ejemplo que nos ha ocupado por varios años en la universidad donde trabajo (Universidad Cuauhtémoc), donde por medio del Departamento de Desarrollo y Vida Estudiantil creamos los programas: Rompe tu Burbuja, y Tanto por Hacer… Hoy más que nunca soy Cuauhtémoc, ambos encaminados a trabajar en comunidades vulnerables de nuestro estado que requieren del apoyo en prácticamente todos las áreas mínimas para la supervivencia.

Gracias a estos programas hemos logrado que gran parte de la comunidad universitaria trabaje ayudando a personas de escasos recursos en áreas como: psicología, nutrición, medicina, kinesiología, derecho, arquitectura, administración, ingeniería civil, veterinaria, comunicación, entre otras, logrando impactar a miles de familias que hoy han recibido apoyo para tener una mejor calidad de vida.

Ojalá que el sistema educativo (sus actores) entienda que el objetivo de la educación no es la acumulación del conocimiento. El objetivo deberá ser el de fortalecer al educando con las habilidades que requiera para construir su propio conocimiento y aplicarlo, generando mejoras y cambios, pero con la sensibilidad de entender que hoy se debe crecer, sin olvidar la realidad del México y el mundo en el que les ha tocado vivir.

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REPENSAR LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Hace muchos años un título universitario era la puerta a un trabajo seguro, esto ha cambado radicalmente.

Para The Chronicle of Higher Education en su informe 2017, comenta que el título universitario se pone en duda frente a un mundo laboral en el que la barrera entre el estudiante y el profesional se difumina ante la constante necesidad de actualización, la amenaza de la automatización, y un mercado laboral con competencia global.

El grave problema del proceso es el tiempo que invertimos las universidad en la enseñanza en aula, cuando el mundo nos exige muchas otras habilidades que se consiguen en la práctica diaria.

Debemos ser honestos, las universidades hemos cambiado muy poco en décadas, y en ciertos aspectos, en siglos, pensemos en la forma y distribución de un aula de clases, por ejemplo.

Hoy muchas empresas de tecnología norteamericanas ha optado por erradicar los títulos en las solicitudes de empleo y se enfocan a conocer habilidades como toma de decisiones, resolución de problemas, resiliencia, capacidad de trabajo en equipo, ética, responsabilidad, puntualidad, entre otros, por encima del conocimiento, el cual argumentan, puede ser impartido por ellos mismos en el momento mismo del trabajo.

En el informe de The Chronicle of Higher Education, para garantizar una inserción exitosa en el mundo global, las credenciales académicas del futuro deberán cumplir con las siguientes funciones para seguir siendo importantes:

1-    Englobar la experiencia de aprendizaje tanto dentro como fuera del aula.

2-    Comunicar una experiencia integrada; debe haber un currículo académico coherente detrás de cada título.

3-    Generar un estándar común para todas las universidades. Un título que sólo es reconocido en pocas instancias es inútil para cualquier propósito práctico.

Esa romántica idea de pensar que la universidad es un periodo “mágico e inolvidable” de la vida, debe desaparecer, pues debemos convertirnos en seres que aprendan constantemente y se adaptan a nuevas tecnologías y cambios, y quizás esa adaptabilidad sea mucho más importante aprenderla en el proceso formativo, antes que el conocimiento específico.

La conclusión del reporte es clara: “las instituciones de educación superior necesitan reconsiderar qué sirve como evidencia de aprendizaje: el tiempo sentado en el aula, o la maestría de un tema o concepto. Muchas experiencias valiosas de la vida universitaria no contribuyen a la acumulación de créditos en el sistema actual. Además, será necesario repensar el currículo no como objeto fijo, sino como pedazos más pequeños que proveen evidencia de avances incrementales en competencias bien definidas. Esto se debe en gran medida a que el aprendizaje ahora se adquiere durante toda la vida. Las habilidades para mantenerse a flote en cualquier carrera cambian demasiado rápido como para que la educación superior ocurra solo una vez en la juventud”.

El mundo cambia y muy rápido, y la educación como soporte de las economías debe entender este cambio y ser capaz de adaptarse a un mundo donde el conocimiento aplicado es la mejor herramienta para una inserción laboral exitosa, ya sea como emprendedor o empleado.

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EL MUNDO Y LA GUERRA

Tristemente nos hemos acostumbrado a vivir en un planeta en guerra constante.

Los países ricos “regalan” a los pobres 100.000 millones de dólares al año para mitigar la pobreza, pero gastan 13 veces más en armas y soldados. En América latina gastamos 50.000 millones de dólares al año en armas y soldados; en una carrera de poder y control que no tiene ningún sentido.

Imaginemos, un arma de alto poder en México puede costar cerca de 60.000 pesos, cantidad con la que se podría alimentar un niño de escasos recursos durante más de un año. La realidad es alarmante, pues mientras gastamos y gastamos en el mundo en armas y soldados, la pobreza aumenta de manera desmedida, sabiendo que 1.100 millones de personas no comerán absolutamente nada en el día.

Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en México tenemos cerca de 70 millones de personas con algún grado de pobreza, lo que nos coloca como uno de los países más desiguales del planeta.

Si analizamos el gasto en armas y soldados, y según el Banco Mundial, Colombia ocupa el lugar más alto de América Latina al destinar 3,38% de su PIB al gasto militar, seguido por Ecuador (2,7%) y Chile (1,9%). Argentina ocupa en este rubro el 0,87% de su PIB, Bolivia el 1,62%, Guatemala el 0,43%, México 0,67% y Venezuela 1,15%.

Lo triste de esta historia es que nos acostumbramos a la guerra, a la violencia en general. Cuando no es en Irak, es Siria, o Corea de Norte. Cuando no es en Egipto, vemos decesos derivados de la violencia en Guerrero, Oaxaca, Tamaulipas, Reynosa, Nuevo Laredo…

Lo peor de esta historia es que pasamos de largo ante la violencia que vive México y el mundo. Nos acostumbramos a “pasar el canal” y a seguir con nuestra vida simplemente comentando: “Son terroristas, son narcos…”

Una sociedad que pierde la capacidad de sentir el dolor del otro, esta perdida, y justo allí estamos inmersos. Nos hemos venido convirtiendo en personas “enconchadas”, amedrentadas, indoloras, apáticas, conformistas. Cada quien buscamos defender a nuestra familia y seguir adelante. Pero la realidad es otra. Necesitamos formar una nueva generación de humanos capaces de ver el dolor del otro para construir un mundo diferente, un México que pueda sobreponerse al dolor del día a día.

Los sismo ocurridos nos demostraron que México siempre se une, se ayuda, trabaja en equipo y logra objetivos, y me pregunto ¿por qué no podemos siempre actuar así? ¿debemos esperar las catástrofes para entender que somos más, que únicamente malos gobiernos?

El mundo necesita desenojarse, entender que juntos podemos construir puentes de trabajo que disminuyan las desigualdades y mejoren las oportunidades a todos.

Estas nuevas generaciones, los millennials y centennials muy seguramente nos harán enderezar el camino, pues han entendido conceptos que nuestras generaciones desconocieron o malinterpretaron. Nuestra labor será ayudarles con las herramientas para que cimienten los valores que requieren para construir una nueva realidad, la realidad de ese mundo donde todos soñamos vivir.

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¿NUESTRO TURISMO AMENAZADO?

Para nadie es extraño que nuestro país sea señalado como un destino peligroso para turistas. También sabemos que la criminalidad se ha incrementado con bandas de delincuencia común y crimen organizado.

Nuestro Aguascalientes no ha sido la excepción, pues cada día conocemos de un mayor número de personas que son asaltadas, o a quienes han recibido las indeseadas visitas de los maleantes en sus hogares, o han sido víctimas del típico “cristalazo” para robar las pertenencias de sus vehículos.

Las agencias de turismo de muchos países, en especial los de la Unión Europea tienen la obligación de decir a sus connacionales que desean viajar a México, que si lo hacen es bajo su propio riesgo, pues “México está en guerra”.

Estados Unidos no es la excepción, pues periódicamente emite comunicados sobre los estados de México que sus ciudadanos deberían evitar cuando vienen a nuestro país.

Particularmente, hace un par de meses, el gobierno norteamericano emitió un comunicado donde señala los riesgos de viajar a Cancún y a Los Cabos debido la “delincuencia creciente” en estos lugares. En ambos casos, el Departamento de Estado dice que “las batallas entre grupos criminales han resultado en crímenes violentos en áreas frecuentadas por ciudadanos estadounidenses. Han ocurrido tiroteos en los que transeúntes han resultado heridos o muertos”.

Lo paradójico del asunto es que el turismo en nuestro país ha crecido un 12 por ciento en el último año, lo que hace pensar que quienes nos visitan, o arriesgan sus vidas, o están más informados de nuestra realidad, que el Departamento de Estado norteamericano.

No podemos tapar el sol con un dedo, pues los homicidios en  México han aumentado, y esto incluye a los destinos turísticos como Cancún y Los Cabos. En Cancún, particularmente, han ocurrido 169 asesinatos en los primeros 6 meses del año, casi tres veces más que los ocurridos el año anterior; y Baja California Sur, registró cuatro veces más homicidios que el mismo periodo del año anterior.

Si bien estos datos no son nada halagadores y obligan a nuestras autoridades a actuar de inmediato en beneficio del turismo que es el tercer ingreso económico para el país, bien vale la pena señalar que estos datos, comparados con los de las principales ciudades de Estados Unidos son realmente bajos. Según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública de México, la tasa de homicidios de Cancún es de 20 personas por cada 100.000 habitantes, y la de Los Cabos es de 14 homicidios por cada 100.000 habitantes. Nunca es bueno justificarse, pues bien sabemos que México vive una ola de violencia terrible, pero la tasa de homicidios de Detroit es de 50 personas por cada 100.000 habitantes, la de Baltimore de 52 por cada 100.000 y la de Washington de 20 por cada 100.000 habitantes.

Siempre es común recibir “insultos” de Estados Unidos donde se nos señalan nuestros errores, pero es particular ver como ellos mismos no han podido resolver los graves problemas que viven en su país, día a día.

Sin embrago nuestra realidad es la de un México donde crece y crece la violencia, misma que seguro terminará afectando nuestros ingresos pues estas alertas no dejan de ahuyentar a quienes desean vivir y disfrutar las bellezas de nuestro país.

Ante estos ataques, esta ocasión fuimos más inteligentes; el secretario de Turismo de México, Enrique de la Madrid, dijo que el país ve estos comunicados como una “llamada de atención” para que México sea más eficaz en su lucha contra el crimen organizado.

Así es, nos queda trabajar unidos por la construcción de ese México hermoso donde todos soñamos vivir.

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INVESTIGACIÓN APLICADA = RIQUEZA

Para nadie es un mito que la riqueza de un país se mide en base al capital intelectual de sus ciudadanos y la posibilidad de que este capital se transforme en empresas que generen riqueza.

Para este proceso es fundamental la inversión en ciencia y tecnología, además de las alianzas entre los empresarios, el sector académico y el gobierno.

En México estamos demasiado limitados en cuanto a la innovación, y todo radica en que anualmente invertimos 0,47% del PIB (Producto Interno Bruto) en ciencia y tecnología, lo que nos ubica como el país que menos invierte de los miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Debido a esto, nuestro México genera únicamente 222 patentes al año, mientras que Estados Unidos genera 159.000, Japón 56.000, Corea del Sur 18.000 y China 8.700. Es completamente claro que a más inversión en ciencia y tecnología, mayor riqueza del país.

El caso de Israel es bien interesante, pues este país con menos de 9 millones de habitantes genera 3.600 patentes al año. Y es que Israel encontró el equilibrio perfecto entre un gobierno que entendió que el conocimiento es el mayor valor de riqueza para su país, unos empresarios que se benefician del proceso, y una comunidad educativa ansiosa de crear; no por nada han tenido 11 premios nobel en su corta historia, sobresaliente para un país que recibió su tierra después la segunda guerra mundial.

No quedan dudas de esta ecuación, si invertimos en investigación, terminamos recibiendo recursos y generando nuevas empresas y empleos. Pues a pesar de esto, Estados Unidos que sigue siendo el líder mundial gracias a la generación de conocimiento y creación de nuevas empresas, hoy decide cerrarle la puerta a quienes están generando riqueza.

Hace unos días el presidente Trump decidió posponer (con tintes de eliminación) el programa para permitir que los fundadores de empresas exitosas recién nacidas (startups) pudieran quedarse en Estados Unidos.

El programa Regla Internacional para Emprendedores desarrollado por el expresidente Obama buscaba otorgar cerca de 3000 visas por año a extranjeros creadores de nuevas empresas. Para obtener alguna de estas visas, los creadores tenían que demostrar que habían reunido por lo menos US$ 250.000 de inversionistas estadounidenses, o más de US$ 100.000 en subsidios del gobierno de los Estados Unidos. Los empresarios extranjeros tenían además que ser dueños del 10% de sus startups, y estar involucrados en la operación. Si recibían la visa, podían quedarse en el país por 30 meses, que podían ampliarse si sus empresas eran exitosas.

Comenta el periodista Andrés Oppenheimer: “Algunos de los innovadores más conocidos de Estados Unidos nacieron en el extranjero, incluyendo Elon Musk, el fundador de Tesla y Space X, Sergey Brin, de Google, y Garrett Camp, de Uber. Si la compañía Space X de Musk, que ya emplea a unas 6.000 personas, logra su objetivo de enviar la primera misión tripulada de Estados Unidos a Marte, será gracias a un inmigrante”.

Hoy vemos como el populismo de un presidente que cree que la industria del carbón o la del petróleo le va a regresar los trabajos “perdidos” a Estados Unidos ignorando el mayor valor agregado de este país que ha sido la generación de conocimiento a partir de la articulación de equipos de trabajo investigativo de múltiples nacionalidades, llevará a Estados Unidos a una recesión increíble en la generación de conocimiento y por consiguiente de riqueza, espacio que seguramente aprovecharán Francia, Canadá y Singapur, quienes están ofreciendo visas e incentivos financieros a empresarios extranjeros.

Ojo, las potencias también caen, y Estados Unidos sigue acumulando errores gracias a un presidente que actúa a como se levanta.

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DANIEL GÓMEZ ÍÑIGUEZ: Un Orgullo para México

No me cansaré de señalar que el grave problema de la educación en México es que estamos formando a los estudiantes como empleados y no como emprendedores.

Hace unos días conocí a un mexicano que me hizo sentir orgullo de nuestro país. Un mexicano tenaz, con visión, que fue capaz de sobreponerse a cualquier adversidad para lograr sus sueños. Un mexicano de los que hay que conocer para emular y buscar un cambio para nuestro México. Daniel Gómez Íñiguez, quien con menos de 30 años posee varias empresas exitosas, entre ellas,  SOLBEN (Soluciones en Bioenergía), una empresa que soñó en la preparatoria y que según “Inc. Magazine” facturó su primer millón de dólares de ganancias en 2010, y lo triplicó para 2011. “SOLBEN es una empresa que se enfoca al desarrollo de tecnología para producción de biocombustibles. El biodiesel es un combustible alterno similar al diésel del petróleo que puede ser producido a partir de cualquier aceite animal o vegetal”, comentó Daniel en una entrevista.

Actualmente su tecnología es usada en el 80% de las plantas de biodiesel en el país.

Otra de sus empresas es: caraspoliticas.com, una interesante plataforma de interacción política y de transparencia que ya opera a nivel mundial. Hace unos años esta empresa fue premiada por The Kairos Society en Wall St. como una de las 50 empresas más innovadoras del mundo.

De mi encuentro con Daniel en la conferencia magistral de COVESA (Consejo de Vinculación de la Educación Superior de Aguascalientes), me quedo con varias cosas. Su energía, sencillez, tenacidad, cercanía con los jóvenes y su sueño por hacer de los pequeños instantes, el camino para la construcción de un México diferente… “El éxito es un camino, no un objetivo. Cada quien decide cuánto dura. El dinero no es un objetivo, es un medio. No hay que enfocarse en el dinero. Hay que enfocarse en la pasión y en las ganas de hacer un México mejor”.

Quizás allí nos estamos equivocando en México, pues sustentamos nuestro sistema educativo en el conocimiento y no en la persona. Deberíamos entender que primero debemos formar niños felices y fortalecidos para que el conocimiento sea un consecuencia de un ser que conoce su realidad y que sabe que necesita para transformarla y hacerla mejor.

Este país necesita muchos más como Daniel. Niños que nazcan entendiendo que México es grande pero tiene muchas debilidades. Necesitamos enseñar que México lo tiene todo, pero también 75 millones de pobres. Necesitamos formar para que entiendan que los políticos no son el problema, pues ellos son nuestros compañeros de aula. Necesitamos formar niños conscientes, creativos, sensibles, con habilidades de emprendimiento (espíritu emprendedor y pensamiento empresarial), resilientes, bondadosos, seguros y visionarios.

Hoy nuestro sistema educativo debe evolucionar para desde allí soportar al educando que cambiará el país, que lo hará grande y equitativo.

Daniel nos dejó una gran lección para los rectores integrantes de COVESA: “Debemos entender que el conocimiento no es el centro de la educación, es una consecuencia de un ser humano que se siente seguro y con herramientas para construir el México donde todos queremos vivir”.

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NUESTRO REZAGO EN – 5 -

En varias ocasiones he señalado que el sistema educativo mexicano tanto público como privado, está pasando por una crisis compleja que en el mediano plazo nos seguirá manteniendo como un país en rezago, partiendo de la premisa de que el conocimiento es el mayor valor agregado para una nación.

Hemos intentado hacer reformas, cambiar esquemas, evaluar docentes, etc., etc., pero al final, los resultados son los mismos, aparecemos como el último lugar en las evaluaciones educativas internacionales que aplica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organismo que aglutina a las más importantes economías del mundo. También vimos con tristeza que nuestra máxima casa de estudios la UNAM, quien fuera la mejor universidad de la región, hoy cediera su lugar a las universidades brasileñas que vienen “pisando fuerte” sustentadas en su esquema de Todos por la Educación, el cual fue desarrollado hace varias décadas por los empresarios, padres de familia y gobierno, con el fin de mejorar su educación y buscar ser un país mucho más competitivo. Y bien que lo han logrado, pues a pocos años hoy nos superan por lo menos en educación superior, según los estándares internacionales.

¿Qué pasa en México?

El tema es complejo pero trataré de señalar lo que desde mi punto de vista nos tiene rezagados:

1-    Nuestro sistema educativo está centrado en el conocimiento y no en la persona. Los países exitosos entendieron que el ser humano es el centro de la educación, por eso se enfocan en fortalecerlo para que el conocimiento al final sea una consecuencia de un ser humano fortalecido. En México seguimos enseñando “tipo manada” donde las fortalezas y debilidades de cada individuo no importan.

2-    El gasto en educación. México invierte cerca del 6% del PIB en educación, pero el 98% se va en gasto corriente (nóminas), nos queda muy poco para invertir en capacitación, infraestructura y nuevas metodologías. Los países desarrollados invierten 50 – 50 aproximadamente.

3-    Somos el país de OCDE que menos invierte en ciencia y tecnología, únicamente un 0,47%, por lo que al final la innovación es mínima. Nuestro país desarrolla 222 patentes al año, mientras que USA, 159.000.

4-    Capacitación docente. Nuestros maestros más inexpertos (o muchas veces sin profesión) son ubicados en los primeros años escolares. Finlandia, por ejemplo, ubica a sus mejores maestros en los primeros 5 años escolares, pues son estos años los que forjan al ser humano que soñamos.

5-    Internet. El internet en México es de muy mala calidad y exclusivo para la gente que lo puede pagar. Ni esperanzas que un niño de una escuela rural tenga acceso a esta tecnología, pues si hay internet, no hay computadoras, si hay computadoras, no son suficientes, y así podríamos seguir señalando. Lo que más duele es que en México nos “enorgullece” contar con uno de los hombres más ricos del mundo, el “dueño” de las telecomunicaciones en el planeta. Es increíble que teniéndolo no tengamos el mejor internet del mundo y totalmente gratuito para las escuelas públicas. Un niño con acceso a internet y bien guiado, puede adquirir el conocimiento que requiere para quizás mejorar su desarrollo y alcanzar un futuro exitoso.

Muchos son los obstáculos que tenemos. Lo triste es que son conocidos y pudieran ser resueltos con una estrategia seria que involucre al gobierno, los empresarios y las familias, pues solo así, unidos, lograríamos formar al educando que México requiere para crecer, disminuir las desigualdades y ubicarse en el lugar económico que merece gracias a su potencial y a los recursos que tenemos.

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EL MEJOR CAMINO PARA ACABAR CON EL BULLYING: KiVa

En el mundo en que vivimos, la violencia y el enojo se han convertido en la constante en nuestras vidas. Manejamos nuestros vehículos enojados, llegamos al trabajo enojados, regresamos a casa enojados… y es que este mundo acelerado pugna por quitarnos la alegría y las ganas de vivir.

En nuestros colegios la situación no es diferente pues muchos estudiantes viven procesos de acoso escolar que los llevan a situaciones inimaginables de consecuencias terribles.

Según la ECOPRED (encuesta de cohesión social para la prevención de la violencia y la delincuencia), en el país, cerca del 33 por ciento de los estudiantes (entre 12 y 18 años), han sido víctimas de bullying, siendo Aguascalientes uno de los estados más afectados con este fenómeno, con índice cercano al 34 por ciento.

Algunos padres de familia desestiman el poder destructivo del bullying, pues comentan que si ellos sobrevivieron a la tradicional “carrilla”, sus hijos lo pueden hacer, o peor aún, los incitan a defenderse a golpes, de las agresiones de sus compañeros.

La violencia nunca se trata con violencia, por lo que es verdaderamente importante que el sistema educativo cuente con programas serios que ayuden a prevenir el complejo problema en que se ha convertido la violencia y el acoso escolar, las cuales se multiplican gracias a la tecnología y a las redes sociales que se convierten en plataformas ideales para incentivar este tipo de prácticas.

Muchas veces he señalado los excelentes resultados del sistema educativo de Finlandia, un país que entendió que la educación debe estar centrada en la persona y no en el conocimiento como fin último; y es justamente Finlandia quien desarrolló un novedoso sistema de prevención de acoso escolar, denominado KiVa.El término KiVa surge de la unión de las palabras “Kiusaamista Vastaan” (en finlandés, contra el acoso escolar). Gracias a esta propuesta, Finlandia está consiguiendo erradicar el bullying. Este método es aplicado en el 90% de las escuelas de educación básica, y su éxito es tal que se ha convertido en una herramienta imprescindible a la hora de valorar y escoger cualquier centro del sistema educativo finlandés, tanto para trabajar, en el caso de los profesores, como para estudiar, en el caso de los alumnos. A pocos años de su implementación, el bullying fue erradicado en el 80 por ciento de las escuelas que llevaron el modelo, lo que generó un excelente clima de motivación para los niños a la hora de estudiar.

Según el psicólogo Marc Rodríguez “el método utilizado en el programa KiVa consiste en no centrarse en la dialéctica de la confrontación entre víctima y acosador, sino que se basa en la actuación sobre los alumnos testigos que se ríen de tal situación. En muchos casos, estos espectadores interiorizan que lo que pasa es normal, incluso divertido. Lo que se pretende hacer a través del método es influir en dichos espectadores para que no participen indirectamente en el acoso. Si esto se consigue, el acosador, que necesita de reconocimiento para proseguir con el bullying, deja de acosar a causa de que no le aporta ningún beneficio.

En resumen, el programa se basa en intentar que los espectadores no les rían las gracias a los jóvenes que son la parte agresora en el acoso”.

Cabe resaltar que KiVa ya es implementado en un colegio en nuestro Estado; es justamente el Colegio Nuevos Horizontes que desarrolló el vínculo en Finlandia para ser el primer colegio en la región comprometido con la prevención y eliminación del acoso escolar.

Ojalá los padres de familia demos la seriedad pertinente al tema, pues muchos de los problemas de violencia y drogas, son consecuencia de niños que son atacados en sus instituciones educativas.

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