Author Archives: jcmesa

Lo que hemos perdido

Definitivamente,  tenemos muchas cosas qué extrañar que se han quedado atrás.

Muchas familias, principalmente las que cuentan con cierto poder adquisitivo, han perdido lo más importante que debe prevalecer en nuestra sociedad: la unión familiar y esto, producto del consumismo, la influencia de los medios de comunicación y el querer “darles todo” a nuestros hijos:

¿Recuerda usted cuando sólo había un televisor en el hogar, siendo la sala un punto de reunión familiar, dialogando y mediando para llegar a un “acuerdo” sobre qué programa ver?

¿Recuerda cuando el menú que se preparaba en casa, era para TODOS,  enseñando a respetar los gustos y a disfrutar cuando se elabore el platillo favorito?

¿Ya olvidó cuando los hermanos compartían mucho más que habitaciones?

¿Y qué me dice de los juguetes? Los juegos eran grupales, en donde además de divertirse, convivían entre ellos, promoviendo una cultura de  compañerismo.

Lamentablemente, en la actualidad se refleja lo contrario: cada hijo cuenta con un televisor, para que elija su programa “a su gusto”;  piden y hasta veces “exigen” cierta comida; se procura a medida de lo posible, que cada hijo cuente con cuarto propio para otorgar “privacidad e independencia”, siendo este un “refugio“ en el cual pasan horas, provocando falta de tiempo dedicado a convivir en familia.

Erróneamente, buscamos satisfacer todos los caprichos que se les ocurran a los hijos, pensando que dándoles a veces más de lo que tenemos, permitirá ofrecerles una mejor calidad de vida y haciéndoles más felices.

No cabe duda de que esa independencia e individualidad nos está alejando cada vez más de la vida en familia. La comunicación entre los miembros del hogar es cada vez menor así como el tiempo que pasamos en casa. La escuela, el trabajo, la televisión y la computadora muchas veces nos absorben y nos impide valorar esos momentos, que en muchas ocasiones, no se repetirán.

En fin, con nuestros actos y nuestras decisiones, estamos enfriando ese sentimiento de unión y convivencia.

Sin desearlo,  formamos a nuestros hijos fomentándoles el consumismo, la vanidad, el egoísmo y la irresponsabilidad, pues tristemente  les hemos enseñando con nuestro ejemplo que eso está bien, debido a nuestra forma tan “materialista” de educarlos.

Fomentar, cuidar y cultivar los lazos familiares no es una tarea fácil ante la realidad que nos domina; los medios de comunicación en sus distintas formas suelen confundirnos, pero creo que si realmente reflexionamos en ello, podemos hacer que las generaciones venideras, sigan creyendo, fomentando y viviendo la importancia de pertenecer a una familia unida.

Esos pequeños grandes detalles se han ido perdiendo sin ni siquiera darnos cuenta… en un abrir y cerrar de ojos convertimos a nuestros seres queridos en seres individuales que buscan objetivos diferentes.

No olvidemos que la vida en familia  da seguridad a los hijos, les permite crear vínculos entre sus miembros y puede ayudar en gran medida a alejarlos de los problemas…

Convivir en familia va mucho más allá de platicar y pasar tiempo con ellos,  es una oportunidad de compartir nuestras tristezas y alegrías, nuestro sueños, nuestros proyectos… es conocer qué está pasando en nuestra vida cotidiana y tratar de apoyar cuando se crea necesario… es escuchar y ser escuchado, es una forma de mostrar nuestro cariño y de recibirlo.

Si tenemos la voluntad para hacerlo, la unión y convivencia familiar no será una virtud del pasado.

¿Hasta dónde llegar para ser aceptados?

Nos encontramos  en un mundo  en donde nuestra mayor preocupación es tener un buen patrimonio, un círculo de amistades nutrido y una familia ejemplar… vernos guapos y pertenecer a una sociedad que nos brinde seguridad   y aceptación.

Pero ¿Hasta dónde podemos llegar para lograrlo? Desvelos, trabajo extenuante, mala nutrición, presiones, etc., son acciones a las que nos enfrentamos en el día a día para obtener lo que anhelamos.

Desafortunadamente, hay personas que viven en una constante falsedad, fingiendo lo que no son con la finalidad de pertenecer a un círculo social determinado, trayendo complicadas consecuencias a sus vidas que a la larga pueden resultar en problemas difíciles de resolver.

La opinión de los demás sobre nosotros, es algo con lo cargamos siempre y nos afecta notablemente: es por ello que consideramos indispensable  ser parte de un círculo pues creemos que así, seremos más felices que los que nos lo son.

Esto es un tipo de dependencia, pero es más un tipo de codependencia o inseguridad…

Como seres sociales que somos tenemos una presión por agradar a quienes nos rodean: que si comprar “x” tipo de ropa para estar in, que si ir a comer a cierto restaurante para pasarla “cool”, que si llevar a mis hijos a tal colegio para ser niños bien, etc.

Peor aún, está el caso de personas que llegan al extremo de cambiar su apariencia física sólo por agradar a los demás, y no buscando una satisfacción personal.

En fin,  ya sea a un grupo pequeño o grande, el “pertenecer” nos da seguridad,  y nos permite identificarnos.

Científicamente, las personas que no tienen amigos ni pareja entran en un estado de estrés y es por eso que el sentirnos solos no hace ver que necesitamos cambiar nuestras vidas, nos hace sentir “raros”.

Pero no está mal quererse identificar y compartir gustos y aficiones, el error radica en llegar al extremo de cambiar  lo que somos, nuestra esencia con tal de ser aceptados.

Es normal que deseemos el afecto y la aprobación de los demás y es normal que tomemos en cuenta sus opiniones, pero esto no quiere decir que dejaremos de ser nosotros mismos con tal de agradarles. Es una realidad que lo que le gusta a algunos de nuestra forma de ser, le va a desagradar a otros.

Compartir nos da la oportunidad de ser mejores  pero a manera personal, considero que primero que nada, debemos aceptarnos nosotros mismos, con nuestros errores y defectos, amarnos tal y como somos, apreciando enormemente nuestras virtudes, buscando corregir  nuestras faltas, sin llegar  a obsesionarnos por “quedar bien”.

Lamentablemente, muchas personas no se valoran y pierden toda identidad, y esto a consecuencia del deshumanizado mundo en el que nos hemos convertido.

Respetándonos nosotros mismos, podemos formar parte de un círculo social en donde nos identifiquemos plenamente,  en el que no debamos fingir para que nos abran las puertas, en el que coincidamos en muchos aspectos para compartir lo mejor de uno mismo. En el que nuestro actuar, sea nuestro sentir.

Es preferible utilizar nuestra energía seleccionando y cultivando amigos verdaderos, que tratar de agradar a todo el mundo.

Buscar personas afines  con  intereses e ideas similares a las nuestras nos permitirá relacionarnos armoniosamente y sentir que pertenecemos a un grupo en el que se nos aprecia como seres humanos.

ESTÉTICA: CUANDO SER BELLO SE CONVIERTE EN OBSESIÓN

Estamos  inmersos en un mundo en donde, desafortunadamente, ser bello y delgado, son sinónimos de status y felicidad.

Por tal motivo, su búsqueda se ha convertido en una lucha constante, y de no lograrse naturalmente  como producto  de una alimentación balanceada y ejercicio, se recurre a la famosa “ayudadita”, que si bien  no estoy en contra, me parece que algunas personas abusan, perdiendo todo aspecto armonioso.

Estos excesos de belleza, han proliferando gracias a las presiones de esta sociedad, en donde la apariencia física está sobrevalorada.

Cirujanos y dermatólogos son recurridos  con mayor frecuencia y  de hecho,  debido a la gran demanda que han tenido, procedimientos como botox, láser, aumento de busto,  cirugía de nariz, lipoesculturas, peelings, etc. etc.,  se han vuelto más accesibles, y por lo tanto, más tentadores.

El exceso es cada vez más común, pues personas que a pesar de haber tenido cirugías, tras cirugías, tratamientos tras tratamientos parecen no estar satisfechas con los resultados… percibiendo una imagen irreal de sí mismas. Frecuentemente vemos rostros desfigurados y desproporcionados por los abusos…este problema se llama dismorfofobia, trastorno que genera una imagen distorsionada, mostrando una gran preocupación ante un defecto mínimo, e inclusive inventándolo. 

Como lo comenté anteriormente, no estoy en desacuerdo, pero sí considero perjudicial el abusar de ellos   ya que para muchos es una necesidad, pues encuentran una fuga de escape para su inseguridad. Lamentablemente, muchos piensan que al ser más “bello”, obtendrán cosas que no tienen como una familia, mejor trabajo, etc…

Un claro ejemplo es el de aquellas personas que al perder a su pareja, buscan desesperadamente un cambio radical en su imagen, creyendo erróneamente que, eso puede ser la raíz del problema, o bien, que eso le ayudará a recuperarla.

Si bien es cierto que mucho de esto se debe a la enorme influencia que tenemos a través de los medios de comunicación en donde las luminarias lucen radiantes a veces, nuestro mismo entorno nos presiona a recurrir a este tipo de intervenciones.

Ahora bien, pensemos un momento en el daño que le hacemos a nuestra salud, con esas fórmulas milagrosas para bajar de peso, en donde no importa qué se coma; esto, en lugar de buscar a una persona experta que nos oriente sobre qué comer, de acuerdo a nuestro género, edad, fisionomía, actividad y ritmo de vida.  Pensemos  que no hay mejor forma de tener una figura saludable que con el ejercicio, que además de vernos bien nos hará sentir bien…  Pensemos que con el paso del tiempo, es normal que alguna que otra arruguita  nos recuerde que hemos vivido y que gracias a ello, tenemos experiencia y hemos alcanzado cosas importantes…

Todo con medida, es siempre lo ideal… quien pueda y quiera ayudar a su cuerpo  con tratamientos estéticos, me parece correcto, siempre y cuando se ponga en manos de expertos que orienten sobre lo mejor de acuerdo a su persona, sin fanatizarse con ellos ni caer en la exageración.

No olvidemos que nuestro cuerpo resentirá en un futuro todo lo que le hagamos hoy, por lo que mimarlo es indispensable.

LA FAMILIA COMO PRINCIPIO Y FIN

Este 2011 nos presenta retos complejos que debemos asumir. Nuestra responsabilidad con Aguascalientes, con México y con el mundo entero, hoy se abren como una obligación ineludible de quienes soñamos vivir, para muchos, en la utopía de un mundo mejor.

Nuestros problemas como humanidad son bastante complejos; guerras, desigualdades alarmantes, pobreza, odio, racismo, violencia de todo tipo, degradación de nuestra madre tierra, entre muchos otros.

Si hacemos un rápido análisis de algunos de ellos, quizás nos detengamos a culpar a diferentes actores. Los políticos, los dictadores, los empresarios irresponsables, los monopolios, la religión, en fin; la lista quizás pudiera ser muy larga y compleja, y seguramente la tarea de componer nuestra realidad a partir de lo que vivimos sería prácticamente imposible.

Para este 2011 quisiera expresar que desde mi punto de vista el camino de cambio que requerimos se debe sustentar en algo que hemos venido descuidando año con año: LA FAMILIA. Este espectacular elemento ha estado perdiendo su valor en nuestro país, y los datos lo reflejan. En México tenemos alrededor de 600 mil matrimonios cada año, pero 70 mil divorcios. En Aguascalientes contamos con casi 6.700 matrimonios por año, pero también 1.100 divorcios, lo que nos ubica muy por encima de la media nacional.

Definitivamente quienes nos dedicamos a la educación coincidimos en que los cimientos fundamentales que un ser humano necesita para una convivencia equilibrada con sus entornos (Entorno inmediato: La Familia. Entorno exterior: El resto de gente que nos rodea y la naturaleza) se cimientan en la familia. La familia como inicio y fin de todo. Esa familia que queda siempre al final de cualquier problema o reto que se nos presente. La familia como punto de diálogo, de confianza, de ética, de compromiso y tenacidad. La familia hoy más que nunca debe tomar protagonismo en nuestro país como centro de desarrollo de los individuos, que a largo plazo (lástima que no nos guste mucho este esquema) reconstruyan los grandes errores que en 150 años hemos cometido como humanidad. Hoy los padres de familia tenemos un rol trascendente en la gestación de individuos coherentes, trabajadores, sensibles, éticos y comprometidos con quienes más los necesitan. Dice el gran pedagogo brasileño Augusto Cury: Los Padres deben contar a sus hijos sus éxitos, pero         también sus fracasos y frustraciones… para que los hijos construyan en su mente una imagen real de sus padres, desmitificándolos y creando un nuevo modelo: el de una            persona que sufre, que lucha… para que los hijos puedan realizar sus sueños.

 

Los buenos padres dan a sus hijos regalos, los padres brillantes dan a sus hijos su historia personal.

 

Hay una creciente falta de empatía, de ponerse en el lugar del otro. Los padres deberían acompañar a niños y adolescentes y mostrar la vida de las personas menos favorecidas: desempleados, ancianos, personas enfermas… Si no entrenamos a nuestros hijos centenares de veces en ello, produciremos líderes que serán auténticos desastres, que mirarán solo su propio ombligo”.

El reto de este 2011 será recuperar la familia en la complejidad y a la vez sencillez, de su término; no únicamente como simple unión de dos seres que deciden juntarse, tener hijos, y ya. Si logramos entender que en nosotros mismos está la capacidad de estructurar el cambio por medio de la influencia positiva en nuestros hijos, quizás el tenebroso futuro del planeta pueda cambiar. El reto allí queda, ojalá el afán diario no nos lleve a convertirnos en el tipo de padres comodinos que proveen lo económico, pretendiendo dejar la instrucción de sus hijos, únicamente en las manos de las instituciones educativas.

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA.

Inicia un nuevo año y cada quien tenemos nuestra lista de proyectos para este 2011. Bajar de peso, mejorar el trabajo, cambiar ese defecto que me agobia, ser más feliz…

Nuestro año 2011 inicia con un “pronóstico reservado”. El 2011 es el año previo a la muy conocida profecía maya escrita hace mil 500 años que expone que el fin del mundo conocido será en 22 de diciembre del 2012:

 “Para los mayas el próximo 22 de diciembre del 2012 nuestro sol recibirá del centro de la galaxia un rayo sincronizador que iniciará un nuevo ciclo cósmico”.

Nuestra realidad es que para este nuevo año tenemos un reto complejo, cambiar el rumbo de un país que hoy está entre los más peligrosos del mundo, con una economía prácticamente estancada, y con un desempleo creciente y desalentador.

Para nuestro Aguascalientes, la “Ex Suiza de México” el panorama parece difícil pero definitivamente, mucho más alentador que la mayoría de los Estados de la República. Sin embargo, al cierre del 2010 el desempleo en nuestra entidad cerró prácticamente en un 7%, ubicándonos como el noveno Estado con mayor desempleo en México. Las entidades con las tasas más altas al cierre del 2010, fueron: Tabasco (8.25%), Tamaulipas (8.07%), Sonora (7.95%), Coahuila (7.55%), Querétaro (7.40%), Tlaxcala (7.20%), Distrito Federal (7.14%), Estado de México (6.92%) y Aguascalientes (6.78%).

Los Estados con las tasas más bajas fueron: Guerrero (2.34%), Oaxaca (2.64%), Chiapas (2.88%), Yucatán (3.16%) y Michoacán (3.47%).

Para este nuevo año, el reto será complejo y definitivamente nuestra obligación será trabajar con mayor ímpetu a fin de buscar la salida a los complejos problemas que nos dejó el viejo año.

Ahora, el principal objetivo será buscar una estrategia que definitivamente este sustentada en la EDUCACIÓN buscando que nuestro México genere la línea de trabajo para en un largo plazo (en el que a nuestros políticos no les gusta trabajar) se cambie nuestro sistema educativo, que hoy por hoy, nos ha dado unos muy mediocres resultados, si analizamos su costo contra su efectividad.

Aunque debemos ser conscientes, nuestra realidad también obedece a la desatención que las familias hemos tenido con nuestros hijos. Definitivamente los principales cimientos (voluntad, ética, esfuerzo, compromiso, puntualidad, tenacidad, etc., etc.) se generan y estructuran en las familias, así que no sería justo culpar de nuestros fracasos únicamente a nuestra autoridades, por lo que este año se nos abre una nueva oportunidad para desde nuestro hogar, sembrar las semillas de cambio que nos ayudarán a que las siguientes generaciones encuentren el cambio de solución a este cúmulo de errores que los “adultos” hemos conjuntado y que hoy nos han llevado a vivir el México actual.

Cada año es una nueva oportunidad, ojalá que nuestros propósitos no sean tan sencillos como “bajar de peso”, hoy más que nunca debemos entender que en nuestras manos está el cambio que México necesita; ya basta de creer que nuestros gobernantes son los únicos responsables de lo que hoy tenemos, nosotros, los actores del día a día, debemos ser capaces de comprometernos con ese México en el que hemos soñado vivir ¿no cree usted?

NUESTRA PETICIÓN PARA EL 2011: Educación, educación, educación.

Estamos a punto de finalizar el 2010, un año complejo para las economías latinoamericanas y en general para todo el planeta, pero definitivamente el inicio del nuevo año nos abre un nuevo espectro de posibilidades de cambio, ese cambio que hoy más que nunca necesitamos. Y como el año nuevo llega primero al oriente del planeta, quizás por esto la gran mayoría de los países asiáticos se han dado a la tarea desde hace algún tiempo, de llevar a cabo estrategias que los han ubicado en condiciones económicas muy diferentes a las que tenían.

Hace algunos días, la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCED) publicó los muy esperados resultados de su test PISA, que mide el nivel de competencia de los estudiantes de 15 años de 65 países en comprensión de textos, matemática y ciencias.

En comprensión de textos, los estudiantes Chinos obtuvieron el puntaje más alto, seguidos por los de Corea del Sur, Finlandia, Hong Kong y Singapur. Estados Unidos ocupó el puesto número 17, España el puesto 33, Uruguay el 47, México el 48, Colombia el 52, Brasil el 53 y Argentina el 58.

Definitivamente eran resultados esperados, ya que desde hace varios años los países latinoamericanos hemos perdido varios lugares en la prueba, lo que deja al descubierto las enormes carencias educativas que tenemos y que definitivamente nos están alejando del tan anhelado desarrollo: “El camino a la pobreza, es la autopista de la ignorancia”.

Lo más triste de esta historia, es que luego de que el Banco Interamericano de Desarrollo lanzara una encuesta mundial para conocer si los habitantes de los países estaban conformes con su educación, los resultados mostraron que en Latinoamérica estamos bastante satisfechos con la mediocridad de nuestros sistemas educativos: El 85 por ciento de los costarricenses, 84 por ciento de los venezolanos, 82 por ciento de los cubanos, 80 por ciento de los nicaragüenses, 77 por ciento de los salvadoreños, y más de 72 por ciento de colombianos, jamaiquinos, hondureños, bolivianos, panameños, uruguayos, y paraguayos, dijeron estar satisfechos con la educación de sus respectivos países, a diferencia de los alemanes, estadounidenses y japoneses donde el 66, 67 y 70 por ciento respectivamente, se encuentran satisfechos con sus respectivos sistemas educativos.

Y es que en general todo nuestro sistema educativo se encuentra en una profunda crisis, ya que inclusive nuestras universidades latinoamericanas ocupan los últimos lugares en el ranking internacionales. Hoy sabemos que la Universidad de Harvard ocupa el primer lugar, y en el listado de las 200 mejores universidades del mundo, únicamente aparece una universidad latinoamericana, la UNAM en el puesto 190, esto significa que México y Brasil que se encuentran entre las 12 encomias más grandes del mundo, únicamente cuentan con una universidad en el ranking, lo que definitivamente nos debe llenar de preocupación, ya que en la lista aparecen varias universidades de China, India, Corea del Sur e Israel.

¿Cómo puede ser que nuestro México con 110 millones de habitantes (y tristemente también con 70 millones de pobres) y con un PIB de 1.600 billones de dólares tenga a su mejor universidad en el puesto 190, mientras que Singapur, un país con menos de 5 millones de habitantes y un PIB que no llega a 225.000 millones de dólares tenga a su universidad nacional en los primeros lugares?

Definitivamente la explicación a esta cruda realidad se basa en que mientras en Latinoamérica seguimos pensando en “festejar nuestra historia” por ejemplo, los países asiáticos han entendido que la clave para el desarrollo de los países no se encuentra en otro camino que no sea el de la educación…

Este próximo 2011 será un excelente año para revalorar nuestro camino como país, entendiendo que nuestros, hasta hace poco, competidores, han adelantado su desarrollo ubicando a sus economías muy por encima de los penosos resultados que México ostenta. Hoy más que nunca debemos ser críticos y comprometidos con un sistema educativo nacional que se ha centrado en satisfacer a sus docentes, antes que en exigir la calidad que requerimos para mejorar nuestros resultados.

A UN DÍA DE LA NAVIDAD…

Muchas veces el afán del día a día nos hace olvidar lo importante de las fiestas decembrinas. Olvidamos lo esencial para enfocarnos en obtener los recursos que solventen los gastos que implican las festividades. Regalos para los hijos, hermanos, padres, amigos… los adornos, las cenas, los compromisos, etc., etc.

Quienes de verdad sueñan y se ilusionan con su inocencia, son los niños que desde inicio de diciembre esperan con afanes a que el Niño Dios o “Santa”, para quienes se sienten más norteamericanos, llenen sus hogares con muchos

juguetes.

Hace poco más de dos milenios, nació un Niño que cambió la historia del mundo. Un Ser que se entregó por sus hijos dejando un legado impresionante de enseñanzas para toda la humanidad. Precisamente cada diciembre celebramos su nacimiento. Algunos elaboramos “nacimientos” o “pesebres”, otros, arbolitos de navidad, pero lo importante es cambiar la fisionomía normal de nuestros hogares para representar que estamos de fiesta por el nacimiento de este magnificente Ser.

Lastimosamente el mercantilismo desmedido nos ha llevado a perder el verdadero sentido de estas fiestas, convirtiendo la navidad en una época de derroche, excesos y abusos que desvirtúan el objetivo principal de la celebración: Vivir, renacer, cambiar. Cada navidad se nos da la oportunidad de evaluar nuestra existencia para renacer cambiando nuestros errores y defectos.

Hoy más que nunca esta navidad 2010, debe ser un espacio de análisis de nuestra realidad. Esa realidad que hoy acepta una violencia desmedida que paree no tener fin, y que ha llevado a gran parte del país a un estado de indefensión preocupante. Una realidad que acepta que para el 2020 el 80% de la población de América Latina sea pobre (según la OCDE). Esta cruda verdad que conoce y acepta que en México hoy se acumulen 70 millones de personas con algún grado de pobreza…

En algunos momentos parece que nos hemos dado por vencidos ante la cruda realidad; ante este subdesarrollo que hoy nos pesa y nos ahoga. Por eso, hoy más que nunca debemos revalorar nuestra existencia para comprometernos con el cambio que nuestro México necesita con urgencia.

Esta navidad se convierte en el mejor momento para fomentar en el seno familiar los valores: Queremos tener, pero siempre será más importante: Ser. Ser un hombre que entienda su existencia como la posibilidad de entrega, buscando el bien general antes que el personal; dando todo de sí, pero un sí de bienestar puesto al servicio de sus semejantes.

La solidaridad es mirar al que nos rodea, entenderlo, meterse por un instante en su realidad y su dolor, o su alegría también. Ser solidario es entender que somos responsables de nuestro entorno y desde allí tenemos la obligación de contribuir en el crecimiento compartido y equilibrado de la sociedad. “Solidaridad es la incapacidad de estar bien, si quienes están a mi lado no lo están. Solidaridad es convencernos de que somos ángeles de una sola ala y tenemos que abrazarnos para poder volar”.

Que esta navidad se convierta en ese momento de unión familiar, pero también en un espacio de reflexión y análisis de nuestra existencia a fin de que nuestra trascendencia por este planeta no sea únicamente de sobrevivencia sino de huella inolvidable.

Una muy feliz navidad para mis lectores, y si Dios nos ayuda, el 2011 será un año de trabajo y compromiso conjunto en la búsqueda del México en el que soñamos vivir.

ALGÚN AVANCE EN LA CUMBRE DE CANCÚN

La realidad es que nuestro planeta vive una profunda crisis derivada del cambio climático. Hoy nos llenamos de imágenes de países con profundas nevadas, sequias, inundaciones complejas como las vividas en Monterrey o Tamaulipas  hace algunos meses… también vemos como los incendios voraces acaban con miles de  hectáreas, todo esto ante la mirada atónita de habitantes que pierden, en el mejor de los casos, sus bienes en cuestión de segundos, y en otros, inclusive sus vidas.

La voracidad de la naturaleza hoy no respeta la riqueza de los países; vemos como Suiza sufre inundaciones nunca vistas, pero también Colombia se ahoga ante un invierno atroz…

Hace algunos días culminó en Cancún la Cumbre de Cambio Climático, reunión que ha terminado con más sombras que luces, pues si bien se llegó a un acuerdo, situación que mejora el fracaso vivido en la cumbre de Copenhague, personalmente considero que las potencias siguen dilatando su verdadero compromiso con nuestro planeta. Los debates, como siempre, siguieron enfrascados entre quienes dicen que lo que vive nuestro planeta es normal, y quienes advierten con evidencia científica la postura de que el cambio climático amenaza la estabilidad global.

Las pasadas Cumbres de Río, en el 92, y de Kyoto, en el 98, salvo la incorporación de los llamados países emergentes como grandes emisores de gases de efecto invernadero, no lograron crear el ambiente necesario para que las naciones industrializadas firmaran compromisos serios en torno a la reducción de la contaminación por uso de energías fósiles, como el petróleo, y la deforestación.

Pese a que la Unión Europea adoptó mecanismos unilaterales para reducir las emisiones contaminantes y usar energías limpias, la falta de compromiso de Estados Unidos, Rusia, China e India erosionó la confianza europea y se rompió el acuerdo. De ahí que el ambiente en Cancún en un inicio fuese de pesimismo e incertidumbre por lo que pueda pasar después de 2012, cuando vence el primer período del Protocolo de Kyoto, pero al final la “luz del acuerdo” es una pequeña esperanza en este complejo tema que obliga a cambios radicales en las economías del mundo si se pretendiese alargar la vida de nuestro golpeado planeta.

Mientras tanto en la tierra estamos talando 10 millones de hectáreas de bosques cada año de las cuales 6 millones se vuelven desierto. En América Latina acabamos con 20 hectáreas de bosques cada minuto, casi todas en el amazonas, el pulmón del mundo. Hoy se sabe que el hielo polar se derrite a un 9% por década, y el grosor del hielo ártico ha disminuido un 40% desde 1960…

Definitivamente las cosas cada día se tornan más complejas para un mundo que ha decidido a toda costa el enriquecimiento de unos pocos a costa del sufrimiento de las mayorías.

Es urgente seguir trabajando arduamente en el cumplimiento efectivo de la reducción de la deforestación, además de evitar que los llamados servicios ambientales, que son una especie de recompensa para quienes aún conservan grandes extensiones de selva, sean una patente de corso para que las grandes potencias sigan contaminando. Al final de nuestra cumbre, se iluminaron con cierto tono las sombras de la insensatez y de los intereses creados, pero definitivamente el camino es largo y los compromisos habrá que asumirlos a pesar de los fuertes intereses económicos de las potencias mundiales.

EL RENACER DE MÉXICO DEBERÁ SUSTENTARSE EN LA EDUCACIÓN.

¿Qué nos pasa? ¿Qué será lo que le pasa al país que cada día se sigue sumiendo en una violencia que parece no tener límites?; una violencia que no respeta actores, edades, géneros, ni lugares.

México, según especialistas, acumula alrededor de 30 mil muertos en los últimos años, situación que ya se convierte en una estadística histórica, dejándonos una profunda huella de dolor, y un sinnúmero de dolientes ahogados por la rabia de la impotencia.

Violencia intrafamiliar, violencia política, violencia deportiva, violencia delincuencial, en fin, violencia, violencia y horror. Pareciera que el “santo se nos puso de espaldas”, pues mientras algunos países que considerábamos similares al nuestro, como Brasil o Chile se encaminan al primer mundo con un crecimiento sostenido, hoy nuestro México sigue sumido en gravísimos problemas que seguramente detendrán ese desarrollo que tanto necesitamos para equiparar las desigualdades que cada día son más notorias. Y quizá en estas desigualdades se encuentre la raíz del desorden que ahora tenemos, pues con el pasar de los años nuestros gobernantes (no digamos todos, pero casi todos) se preocuparon más por su enriquecimiento personal y el de sus grupos, que por buscar un crecimiento global que permitiera mejores oportunidades a quienes menos tenían. Como consecuencia de este olvido, hoy la OCDE comenta que en nuestro país existen alrededor de 70 millones de personas con algún grado de pobreza…

¿Ya entendió porqué hoy vivimos lo que vivimos?

Nuestra penosa realidad es que México hoy recibe paupérrimos recursos del petróleo, cuando pudiéramos recibir mucho más, si las políticas de explotación hubieran sido otras. Hoy mendigamos lo que nos mandan los compatriotas que viven en el vecino del norte, a costa de humillaciones y persecuciones, por la búsqueda de lo que su tierra no les pudo dar. También nos queda el turismo, hoy más que nunca amenazado por esa violencia que parece llegar hasta cada rincón de nuestro país… sino, que lo digan los hoteleros de Acapulco que quedan resignados a recibir a los pocos turistas intrépidos, que a pesar de los asesinatos y levantones, asisten a este paraíso natural del pacífico mexicano, que parece cada día más condenado al disfrute exclusivo de sus lugareños.

¿Hasta cuando esta violencia? ¿Hasta cuando este dolor?

Desde mi punto de vista el camino que nos queda es entender que la única salida de México se encuentra en la EDUCACIÓN. Si bien es un proceso a muy largo plazo (recordemos que a nuestros políticos no les gusta laborar así), México debe trabajar en una estrategia integradora que busque sentar las bases educativas desde los más chiquitos para ir rompiendo el natural camino que hoy tienen los niños hacia los modelos delincuenciales que están acostumbrados a ver.

La estrategia es doble, por un lado ofrecer los mejores estándares educativos con quienes menos tienen, y por el otro, trabajar en la reintegración social de quienes han caído en las diferentes redes de delincuencia que operan en el país.

¿Qué es muy difícil?, por supuesto que lo es; es casi tan complejo como entender las absurdas decisiones que se tomaron a lo largo de la historia de México, para terminar en las condiciones tan complejas que hoy vivimos.

La clave es que no nos demos por vencidos, pues es importante analizar diferentes ejemplos de la historia del mundo, para comprender que de los más profundos horrores de la guerra y la violencia, muchas veces renace la fuerza para construir una nueva realidad, basada precisamente, en la dolorosa experiencia.

UN BUEN EJEMPLO DE OTRA PERSPECTIVA

Warren Buffett es uno de los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes. Este estadounidense nacido a mediados de los 30´s es conocido en el mundo por su austeridad personal y su decidido apoyo a los más necesitados; en los últimos meses ha donado la mitad de su fortuna en acciones filantrópicas.

Hace algunos meses una cadena periodística en Estados Unidos realizó una entrevista con este personaje, y vale la pena resaltar algunas de las ideas presentadas:

  1. Compró su primera acción a los 11 años y se lamenta de haber empezado demasiado tarde.
  2. Compró una pequeña granja a los 14 años con sus ahorros provenientes de repartir periódicos.
  3. Todavía vive en la misma pequeña casa de 3 cuartos en Omaha, Nebraska que compró luego de casarse hace 50 años. Él dice que tiene todo lo que necesita en esa casa.
  4. Él maneja su propio carro y no anda con chofer o guardaespaldas.
  5. Nunca viaja en jet privado, a pesar de ser el dueño de la compañía de jets privados más grande del mundo.
  6. Su compañía, Berkshire Hathaway, es dueña de 63 compañías. Él le escribe sólo una carta cada año a los CEOs (chief executive officer, jefe Ejecutivo) de estas compañías, dándole las metas para el año. Nunca convoca a reuniones o los llama regularmente.

Las reglas que presenta a sus CEOs son únicamente dos:

Regla número 1: No perder nada del dinero de sus accionistas.

Regla número 2. No olvidar la regla número 1.

 
7. Él no socializa con la gente de la alta sociedad. Su pasatiempo cuando llega

    a casa es prepararse palomitas de maíz y ver televisión.

8.    Warren Buffet no anda con celular ni tiene una computadora en su escritorio.

La realidad es que nuestra sociedad consumista dista mucho de las acciones de este personaje. Lo interesante que podríamos analizar, es que nuestro México no prepara a sus estudiantes en una instrucción financiera que los lleve al entendimiento básico de las finanzas, derivado de esto, hoy tenemos una sociedad acostumbrada a gastar más de lo que gana…

Algunos consejos nos deja Buffett para la gente joven:

A.   El dinero no crea al hombre, sino que fue el hombre el que creó el dinero.

B.    La vida es tan simple como usted la haga.

C.   No haga lo que los otros digan. Escúchelos, pero haga lo que lo hace sentir mejor.

D.   No se vaya por las marcas. Póngase aquellas cosas en las que se sienta cómodo.

E.   No gaste su dinero en cosas innecesarias. Gaste en aquellos que de verdad lo necesitan.

Muchas veces nuestro objetivo de vida se centra únicamente en la acumulación de dinero, gastando nuestra existencia en la búsqueda de acumular fortuna, olvidando lo verdaderamente importante: La familia, los amigos, el disfrute de cada instante por simple que parezca… cada quién lo sabemos.

Hoy Warren Buffett nos deja una excelente enseñanza, y quizás su sencillez lo haya llevado a ir entregando su fortuna a quienes desafortunadamente no tienen buenas posibilidades. Este ejemplo se convierte en una excelente posibilidad para reflexionar sobre nuestra existencia  y el camino que cada quien ha decidió recorrer.