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LA ACTUAL CRISIS ECONÓMICA: Un fantasma que nos asusta

Cada día es más común escuchar sobre los problemas económicos del planeta. Caídas de las bolsas de valores, incremento en los precios de los artículos, además de una pérdida considerable de nuestra moneda con respecto al dólar.

Muchos mandatarios latinoamericanos consideraban que sus economías estarían al margen de tan delicada situación. México, país líder de Latinoamérica, confiaba en su blindaje, y otros más como Brasil, Venezuela y Argentina, consideraban que difícilmente los problemas afectarían a sus países, situación que dio un cambio radical en el último mes, donde hemos visto como nuestras vulnerables economías, han sido parte de las grandes caídas globales.

En un principio, la crisis nos remonta a las que ya hemos soportado en nuestro país, lo que definitivamente nos llena de temor ante la posibilidad de revivir los “dolores económicos” del pasado. Pérdida de viviendas, encarecimiento de los créditos, incremento desmedido de los artículos de la canasta básica, en fin, fantasmas que pudieran volver a la realidad.

Definitivamente para quienes no somos directamente participantes de la macroeconomía del país la situación en muy clara, y se define en puntos muy básicos para enfrentar esta preocupante crisis:

  1. Nuestra responsabilidad es no entrar en pánico, sumando esfuerzos por alentar a los otros con la premisa de que el camino más rápido para salir de los problemas es trabajar con mayor ímpetu y conjuntamente, dejando a un lado, el pesimismo y la desesperanza.
  2. Debemos cuidar nuestro empleo.
  3. Debemos reducir gastos que no sean prioritarios.
  4. Debemos evitar gastos suntuosos e innecesarios.
  5. Debemos evitar, en lo posible, contraer deudas.

Definitivamente un punto que personalmente considero a nuestro favor, es que las caídas son prácticamente globales (Europa, Asia, América), lo que nos lleva a pensar que los recursos económicos siguen presentes, y que falta encontrar el camino que conjuntamente equilibre las principales economías. Y es que el hecho de que en los últimos años un mayor número de empresas latinoamericanas importantes cotizaran en la Bolsa de Valores estadounidense, nos llenó de orgullo, pero también hoy, nos hace víctimas directas de la caída económica del vecino del norte.

Antes de llorar y preocuparnos, debemos entender que las crisis también son oportunidades para los audaces, dicen algunos empresarios mexicanos; también debemos recordar que nuestro México está acostumbrado al trabajo y al esfuerzo, así que un declive más, no opacará nuestra lucha diaria por conseguir los objetivos que nos trazamos. Pero también es momento de pedir a nuestras autoridades cabeza fría en la toma de decisiones, olvidando el partidismo y las divisiones, legislando hacia las reformas de los diferentes aspectos que México requiere para crecer y buscar el tan anhelado desarrollo.

NUESTRO PLANETA AL BORDE DEL COLAPSO

Nuestro planeta atraviesa una crisis preocupante que nos augura un futuro no muy alentador. Guerras ideológicas, hambrunas, desigualdades vergonzosas, crecimiento de la pobreza, enfermedades, alzas constantes de los combustibles, cambios drásticos en los climas, violencia extrema, racismo, caídas de las bolsas de valores, etc., etc.

Hoy nuestro mundo comienza a pasar factura por la despreocupación que en los últimos dos siglos principalmente, hemos tenido con la naturaleza que todo nos ha entregado.

Y es que si miramos algunos datos que hoy son parte de nuestra realidad, podemos entender el por que nuestro planeta esté al borde de un colapso, y el de sus habitantes.

En la actualidad talamos alrededor de 15 millones de hectáreas cada año, de las cuáles 6 millones se vuelven desierto. En nuestra América Latina acabamos con 22 hectáreas de bosques por minuto, casi todas en el amazonas (pulmón del mundo). Entre enero y diciembre de este año, estaremos enviando a nuestra atmósfera alrededor de 11.000 toneladas de gases y humos tóxicos, situación que nos genera gravísimos problemas de todo tipo, con el agravante de que cada día es más común el nacimiento de niños con plomo en la sangre, con las consecuencias que esto acarrea.

En nuestra ciudad, con los problemas tan delicados que tenemos con el agua, y estamos en los primeros lugares a nivel nacional de consumo de agua por habitante.

En definitiva, nuestro planeta está en un estado de indefensión con respecto a sus habitantes que día a día exprimen sin control sus recursos, en busca de la riqueza de unos pocos, y del sostenimiento de las superpotencias, a costa de cualquier precio.

Algunos ecologistas ya han desahuciado a nuestro planeta. Jaques Costeau, por ejemplo, antes de morir comentaba que la primera medida que el mundo debería tomar para pensar en un cambio que evitara la catástrofe, era desaparecer los vehículos por completo, media que seguramente nunca tomaríamos.

Hoy se habla que ante la escasez del petróleo, podrían ser los biocombustibles, cuyas bases son el etanol y los aceites vegetales derivados del maíz y la caña de azúcar, quienes podrían resolver la situación que ya se avecina. El problema más delicado, es que su uso nos generaría una disminución considerable de las reservas de los países productores de estos alimentos, debido a que la elaboración de esos biocombustibles requerirían de materias primas que antes se utilizaban para satisfacer el consumo humano, y por que millones de hectáreas de tierras fértiles serían utilizadas para obtener este material carburante, lo que con el tiempo generaría una segura escasez de víveres, con sus consecuentes hambrunas, las que ya son una realidad en varias zonas del planeta.

En conclusión, los datos nos presentan un futuro poco halagador, por lo que desde ya es una obligación de todos los que integramos el mundo, el trabajar en una cultura de ahorro y prevención (reciclaje, ahorro de agua y consumibles, racionalización de recursos, entre otros), que nos ayude a alargar la vida del planeta azul, el cual estará a la espera de que nuestros hijos sean capaces de revertir el daño que para muchos ya es irreparable.

MÉXICO GRANDE. Un México que renace.

Cada día son más los problemas que tenemos que soportar. Caídas económicas, desempleo creciente, cierre de empresas, robos, narcotráfico, secuestros, extorsiones, corrupción, etc., etc.

México mágico. Ese México grande por su gente, por sus dos mares, por su historia, por su cultura, por su color y su sabor… México de indígenas, de luchadores, de historia, de garra, de grandeza… Ese México deseado, hoy se ve amenazado.

Hoy nos sentimos amedrentados por lo que difícilmente entendemos, pero soportamos en silencio. Hoy callamos ante el dolor del otro, del que ya no está tan lejos, del vecino, del amigo, el familiar, o el de nosotros mismos.

Hoy los gritos del mexicano hablador, charlatán o bullanguero, se han cambiado por los susurros ante en miedo circundante.

La historia nos demuestra que este gran país crece y se fortalece cuando la adversidad lo acecha. Hoy más que nunca debemos apostar por el positivismo, por el trabajo, la esperanza, y la fe en el Creador.

Hoy más que nunca México nos necesita. Los problemas son muy graves, pero es más fuerte la tradición de un pueblo acostumbrado a la garra y al dolor.

Necesitamos de un México unido, exigente y denunciante. Hoy México requiere del trabajo de todos en conjunto. Hoy necesitamos de gente que crea en la esperanza, y en su capacidad de seguir adelante.

La peor actitud que podemos tomar, es el amedrentamiento pasivo que nos vuelve cada día más vulnerables. Con inteligencia, debemos actuar de manera conjunta y estratégica para lograr revertir un camino, del cual nunca supimos donde tomo un rumbo tan opuesto.

No podemos quedarnos en el discurso fácil de culpar de todo a nuestras autoridades por los descalabros que hoy tenemos que vivir, cuando durante muchos años fuimos cómplices silenciosos de un México que ya presentaba síntomas de lo que hoy nos está sorprendiendo.

El camino que nos espera será largo y complejo, y será mas largo o mas corto, dependiendo de la voluntad de las autoridades y su gente, y del trabajo armónico que podamos articular.

Lo que si es real, es que la cultura del esfuerzo siempre terminará por triunfar. Los muchos debemos ser capaces de remar con fuerza hacia la meta que nos ubique en el rumbo adecuado hacia la reconstrucción del México seguro y grande, que la mayoría nos merecemos.

Hoy más que nunca debemos ser fuertes y aguantar, esperando que la valentía nos devuelva la razón, en un país que unido, siempre logra los objetivos que se propone.

UN MÉXICO DIFERENTE: Será la decisión de nuestros jóvenes

En los últimos meses hemos tenido que observar atrocidades en México, que quizás nunca esperamos vivir tan cerca.  Muertes, secuestros, extorsión, granadas, en fin, la lista es larga.

Hoy después de tanto sufrimiento, uno voltea atrás y se pregunta sobre el origen de estos individuos, su familia, su religión, su escuela, sus valores…

Hoy más que nunca nuestro país vive un profundo miedo que radica en la inseguridad sobre en qué, o en quienes confiar. Nuestra juventud hoy más bombardeada que nunca, pareciera nuestra única esperanza para en un futuro no muy lejano, revertir lo que ahora parece imposible de resolver. El problema es que esa esperanza hoy se encuentra en la encrucijada de las drogas, la violencia familiar, el alcoholismo creciente, las pandillas, los divorcios, los desórdenes alimenticios como la bulimia, la anorexia y la ortorexia, el satanismo, y por si fuera poco, unos medios de comunicación que diariamente los bombardean diciéndoles que para ser exitoso en la vida, el único camino es ser GUAPO, DELGADO Y RICO…

Ante este panorama preocupante, nuestro futuro como sociedad se ve muy amenazado, por lo que desde ya debemos hacer un alto en el camino a fin de trabajar a futuro, para buscar que esa esperanza que tenemos se cultive hacia el ser humano que necesitamos para cambiar los destinos de nuestro México.

Yo considero que el camino de cambio que requerimos requiere del trabajo conjunto y arduo de las familias, autoridades, y las instituciones educativas.

Muchas veces hablamos de que debemos dar a nuestros jóvenes una adecuada orientación vocacional que les ayude a decidir su camino profesional… ¿pero donde quedan los millones de mexicanos que no tienen acceso a la educación?

Para mí, mucho antes que una orientación vocacional, debemos estructurar un sistema educativo que inicie desde el primer acercamiento del bebé al mundo, hacia una adecuada toma de decisiones. Estamos de acuerdo que no somos los mejores en este tema, ya que si regresamos en la historia, han sido varias las decisiones importantes en las cuales optamos por el peor camino.

La toma de decisiones estructurada nos ayuda a plantear el futuro de nuestra vida. Esto implica la libertad para tomarlas, cimentadas en los valores que la familia debe inculcar por medio de un trabajo educativo inicial, que se complemente con las instrucciones de los colegios y las universidades. La labor de las autoridades de gobierno debería encaminarse a garantizar que esta educación recibida sea estructurada en un plan de lo que México necesita para crecer hacia un objetivo común y claro para todos.

En definitiva, un joven que sabe tomar decisiones, entiende claramente lo que es bueno y lo que es malo, y en base a una estructura mental sólida proveída por sus padres y su escuela, y con una meta fija de lo que quiere el entorno de él, seguramente caminará hacia los objetivos que México necesita para lograr ubicarse en posición diferente a la que hoy hemos tenido que vivir.

Lo más fácil es lamentarnos por lo que hoy soportamos. Pero desde ya nuestro país nos ofrece la opción de trabajar unidos por una juventud diferente, que vea en nuestros errores la oportunidad de aprender de ellos, y tomando las mejores decisiones, logremos convertir a México en el país en el que todos anhelamos vivir.

GOTAS DE LLUVIA: NO ES DE ROCÍO

Desde hacía muchos años no vivíamos en nuestra ciudad una temporada de lluvias tan fuerte y constante.  Hoy los de mayor edad, recordaron los tiempos en los que el agua brotaba a borbotones, y por consiguiente, no era un tema en la agenda de nuestros gobernantes. La diferencia es que el agua que ahora está brotando, es la que ya contaminada con metanol, viene de las alcantarillas y colectores que no alcanzaron a soportar los miles y miles de litros que diariamente nos han estado cayendo del cielo.

Hoy tenemos una ciudad con problemas de comunicación vial intermunicipal, con calles destruidas, y con familias que están en condiciones de peligro inminente.

Tal parece que la naturaleza hoy nos responde con ímpetu, después de que por muchos años estuvimos rezando por temporadas de lluvias que nos ayudaran a recuperar el gastado manto acuífero del cual hoy nos seguimos abasteciendo, y del que aún desconocemos a detalle, su tamaño y tiempo de vida.

Si bien pudiéramos pensar que con las abundantes lluvias quizás el tema futuro del agua en nuestra Ciudad pudiera estar resuelto, hay que reconocer que aún seguimos sin tener una planeación acertada con respecto al vital líquido. Por un lado debemos saber que para que una gota de agua llegue al nivel del manto acuífero, es un  proceso que tarda varios años, y al no contar con sistemas importantes de captación de agua, gran porcentaje de esta busca los causes antiguos, terminando en presas de otros Estados.

En segundo lugar, nuestra ciudad carece de una cultura de captación individual de agua, la cual nos permitiría en cada vivienda contar con azoteas recolectoras de agua, con sistemas de tratamiento de aguas negras, con aparatos ahorradores de agua, todos, esquemas muy importantes en las temporadas de escasez del vital líquido.

También nuestra ciudad desde hace muchos años debería contar con pavimentos porosos como los usados en Estados Unidos y Europa, que permiten el paso del agua lluvia al subsuelo con mayor facilidad, encontrando más fácilmente el nivel freático.

Hoy la situación compleja que vivimos nos demuestra que aún seguimos sin prepararnos para el manejo de este recurso, pues en la escasez sufrimos por no contar con sistemas de riego y uso adecuados que nos ayuden al ahorro, y en la abundancia, igualmente tenemos problemas al no estar preparados, pues seguimos con esquemas de almacenamiento insuficientes, y sistemas de conducción que son rebasados en tiempos como el que ahora hemos vivido.

El tema del agua nos debe competer a todos. Por un lado las autoridades deben trabajar en políticas que nos permitan un mejor uso del vital líquido, además de generar normas obligatorias de almacenamiento individual y colectivo que nos ayuden a contar con el recurso en ciertas temporadas. Por otro lado los ciudadanos debemos concientizarnos de la necesidad de cuidar y almacenar el agua, a fin de prepararnos con anterioridad para su escasez como en otros años, o su abundancia como ahora lo vivimos. Y en último lugar, quienes nos dedicamos a la educación, debemos ser responsables de una formación que fomente en los jóvenes el buen manejo de este recurso vital, que hoy nos ahoga, pero que por muchos años fue anhelado por los que vivimos en la Entidad.

MAESTRO: ¿CUÁL ES TU APORTACIÓN?

Dentro del proceso enseñanza – aprendizaje, el catedrático es la pieza clave para el logro de resultados satisfactorios.

En la actualidad, nuestros jóvenes viven aspectos complejos que afectan el buen desempeño académico. El alcohol, las drogas, los divorcios, los trastornos alimentitos como la bulimia, la anorexia, y la ortorexia, son cada día más comunes entre nuestros educandos. Todo este cúmulo de preocupaciones rozan sus vidas, además de soportar el constante bombardeo de los medios de comunicación, que les exigen ser guapos, ricos y delgados, para ser catalogarlos en la lista de los exitosos.

Definitivamente la posición del maestro contemporáneo, deberá no sólo contemplar la enseñanza de la materia como tal, sino también convertirse en un ser capaz de leer la individualidad de cada estudiante, para lograr ayudar en sus debilidades y potencializar sus virtudes.

Está claro que el maestro es una parte fundamental en este proceso de aprendizaje, por lo que considero indispensable que quienes nos dedicamos a esta interesante labor, aceptemos la responsabilidad que tenemos en nuestras manos, a fin de generar nuestra aportación en el cambio urgente y necesario, que se debe dar en el sistema educativo, al cual hoy pertenecemos.

Y es que en nuestro México contamos con un sistema educativo estático y costoso, que no ha entregado los resultados que todos hemos esperado.

Hoy nuestro país invierte alrededor del 7% del PIB (producto interno bruto) en educación, casi 3 puntos más que en 1980. Si nos compramos con países con resultados académicos mejores, encontramos que Dinamarca, por ejemplo, invierte el 8% del PIB en educación, Finlandia el 6.2%, y Suecia el 7.7%. Como podemos observar, la inversión que tenemos en educación es muy similar, pero los resultados son verdaderamente diferentes; conociendo por ejemplo, que en el 2005 México ocupó el lugar 30, de los 31 países a los que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) evaluó por medio de pruebas escritas a una muestra de estudiantes. El problema es que tenemos un sistema educativo robusto y costoso que hoy invierte el 97% de su presupuesto en gasto corriente, y de eso, un 93%, en va exclusivamente a salarios.

En realidad México cuenta con un sistema educativo que invierte en su capital humano, y sin embargo no obtiene los resultados esperados. Hoy nuestros maestros obtienen remuneración de 466 días, o sea que perciben alrededor de 16 meses de salario por año.

Si bien nuestro actual sistema educativo requiere de una revisión integral y urgente, hoy México necesita de maestros más comprometidos con la labor que desarrollan en su entorno. Hoy nuestro México necesita de mentores que entiendan la complejidad de los seres a los que guían en su camino. Hoy más que nunca debemos entender nuestra responsabilidad con el desarrollo del país, ya que de nosotros dependerá el inculcar en ese joven, la capacidad de liderazgo y crecimiento que México necesita para trascender, y acercarnos al anhelado desarrollo.

Si bien nuestra profesión es nuestro modo de vida, hay que entender que en la labor de la enseñanza, el salario y las prestaciones no pueden ser la única motivación que tengamos en el día a día. Nuestra motivación también deberá ser la de formar a los futuros conductores de un nuevo México; hombres que logren ver en cada problema una oportunidad de mejora, y en cada oportunidad, la posibilidad de avanzar en el camino que nos lleve al país que todos deseamos tener.

YA NO PODEMOS JUGAR CON LA EDUCACIÓN SUPERIOR

La educación de los países es la base de su crecimiento y desarrollo, por lo que se torna trascendental contar con instituciones de educación que aporten en sus educandos el conocimiento integral y sólido que requiere nuestros país, para lograr dar un paso en la búsqueda del tan anhelado desarrollo.

Hoy en día contamos en nuestra entidad con 28 universidades registradas, de las cuales 8 son públicas. Hasta hace muy pocos años, el número de universidades en Aguascalientes no sobrepasaba la decena, y de un momento a otro, la apertura de nuevas instituciones creció de manera considerable, viéndose en principio, como un abanico mayor de oportunidades para los estudiantes de la ciudad.

Si realizamos un análisis tipo “radiografía” de las instituciones de educación superior en Aguascalientes, nos podemos encontrar con universidades de dos  tipos. Por un lado están las universidades serias y comprometidas con la calidad en la formación de sus estudiantes; y por otro lado, tenemos un gran grupo de instituciones que definitivamente se olvidan de la formación integral de sus estudiantes, dando preferencia a los aspectos meramente mercantilistas.

Este segundo grupo de universidades, definitivamente afectan en gran medida a la competitividad de nuestros profesionistas, ya que la formación que reciben sus estudiantes es deficiente, lo que nos lleva a que perdamos competitividad como Estado, frente a la Nación, y con un planeta globalizado, ante el mundo entero.

Existen elementos muy determinantes que nos llevan a evaluar la calidad de las instituciones de educación superior; el tipo de maestros, la infraestructura, los planes de estudio, las certificaciones, los programas de investigación, el fomento a la formación integral, los idiomas, entre muchos otros, debieran ser los parámetros que los jóvenes y sus familias analizaran antes de tomar una de las decisiones más importantes y trascendentes de la vida.

Lastimosamente la situación económica en que vivimos y la mercantilización desmedida de la educación, son los elementos de decisión que las familias reciben para decidir la universidad que controlará la mejor herencia que podemos entregar a nuestros hijos.

Hoy es necesario, no sólo como estado, sino como país, cerrar las filas en todos los ámbitos, a fin de que busquemos reconocer y fortalecer a las instituciones serias que se encuentran comprometidas con la formación integral de los jóvenes mexicanos.

Por un lado, las autoridades educativas deberán establecer y hacer cumplir medidas más estrictas que cierren el paso a las pseudo – universidades. Y en segundo término, debemos como padres de familia ser más exigentes y cuidadosos con las decisiones de nuestros hijos, ayudándolos en la escogencia analítica de la institución que los albergará en sus estudios superiores.

Una educación integral y de calidad será la única diferencia entre la pobreza y el desarrollo. Hoy tenemos el compromiso con la juventud que en muy pocos años será quien maneje los destinos de nuestro país.

En definitiva, nuestro compromiso como integrantes de una sociedad participativa y exigente, será el no dejar nuestro futuro en manos charlatanes y mercantilistas, que a costa de la frustración de muchos jóvenes, encuentran una manera cómoda de subsistir.

JESÚS MARÍA: Un municipio preocupado por sus niños.

En los últimos años hemos venido escuchando que nuestro país es el número dos en el mundo con problemas de obesidad en su población, y más preocupante aún, el primero en obesidad infantil, lo que no hace presuponer que en corto tiempo seremos también el país más “obeso del planeta”.

Desde hace más de seis meses, los alumnos de noveno cuatrimestre de la licenciatura en nutrición de la Universidad Cuauhtémoc, con la ayuda del Centro de Investigación de la propia Universidad, han trabajado conjuntamente con la Alcaldía del municipio de Jesús María, en un ambicioso proyecto de investigación, que permitirá conocer el estado actual nutricio, de los niños que cursan entre primero y quinto ciclo de educación primaria de este municipio.

Las hipótesis planteadas auguraban una población infantil con problemas graves de obesidad y desnutrición, ya que los estudios nacionales así lo han estado presentando.

Si bien los resultados previos no son del todo halagadores, sí permiten, en base a un posible trabajo coordinado de autoridades, instituciones educativas, y la propia familia, que se logren resultados de mejora nutricional, en un plazo no muy lejano.

Este estudio que inició su aplicación en Jesús María a casi 2.000 niños de 5 escuelas primarias, de las cuales, 2 eran escuelas públicas rurales, y de las urbanas, dos eran públicas y una privada, arrojó datos bastante interesantes, entre los que sobresale que los varones presentan menos obesidad que las niñas, con un 11.75%, y un 21.97%, respectivamente.

En cuanto a la desnutrición, de nuevo las niñas presentan resultados desfavorables, de un 15.08%, contra un 6.21% de los niños.

En las áreas rurales se tiene un mayor índice de desnutrición en las niñas, y en la cabecera del municipio, es la obesidad el problema más frecuente.

En este mismo estudio, se comparó la ingesta de calorías y de macronutrientes, encontrando que un 64% de la población infantil está por debajo de las recomendaciones internacionales, lo que confirma el alto contenido de grasas y azúcares en las dietas comunes de los infantes.

En definitiva, si bien los resultados de la investigación no resultaron tan alarmantes, si existen algunos parámetros que deben corregirse para tener niños con futuros más sanos; por lo que el paso siguiente de este trabajo será la elaboración  de una propuesta fundamentada en la FAO/OMS (Organización Mundial de la Alimentación, de la Organización de Naciones Unidas, conjuntamente con la Organización de la Salud) para la intervención nutricional de comunidades.

La conclusión más interesante de este proyecto, es que de nuevo la alianza de trabajo entre las autoridades, con la decidida colaboración de las instituciones educativas, son un excelente matrimonio que ofrece resultados palpables donde todos los involucrados obtienen resultados favorables. Por un lado los estudiantes adquieren experiencia en el desarrollo de la profesión que han escogido; por otro, las autoridades logran diagnosticar la situación de su gente, y finalmente los niños y sus padres, adquieren capacitación que les servirá para mejorar su salud, evitando graves problemas posteriores.

EL SEPERHÉROE DEL DESARROLLO

Como siempre he señalado, la educación es el principal parámetro para medir el desarrollo de un país. A mayor educación, mejores oportunidades… menor educación, la autopista a la pobreza se hace más ancha…

Ante un panorama complejo de subdesarrollo en Latinoamérica, la educación hoy más que nunca se torna en el objetivo a alcanzar como el principal camino de acercamiento al tan anhelado desarrollo.

Si bien hoy México invierte cerca del 6% del PIB en educación, gran porcentaje de éste se aplica al pago de salarios, lo que deja en segundo término a los programas que se requieren para cambiar el rumbo de la educación en nuestro país.

Hablando de los educandos, nuestros jóvenes actualmente se encuentran en una situación complicada que los aleja de los resultados que requerimos para el desarrollo esperado. Problemas familiares, alcoholismo, drogadicción, bulimia, anorexia, ortorexia, soledad, entre muchos otros, son las constantes que hacen parte de la vida de nuestros estudiantes. Aunado a esto, se encuentran los medios de comunicación, que indiscriminadamente se han encargado de decirle a los jóvenes que el único camino para ser exitoso en la vida, es siendo guapo, rico y muy delgado…

Ante un panorama tan complicado, nuestros catedráticos se convierten en la pieza clave para la instrucción que hoy requerimos.

Ese maestro anticuado que ejerce su autoridad en base al miedo y al exceso de trabajo por incumplimiento de las normas; ese maestro que durante años explica los mismos conceptos sin actualizarse; ese maestro obsoleto que concibe el conocimiento como algo estático e involutivo; ese maestro que se enfoca más en recibir su compensación económica, que en trascender por su enseñanza; ese maestro que olvidó su vocación para convertirse en un dinosaurio que enseña con los mismos errores de hace 20 años… Ese maestro hoy más que nunca, debe transformarse.

Hoy requerimos de un nuevo guía que camine de la mano con su grupo, que conozca los problemas de cada quien, que se gane el respeto por su comprensión y humildad. Hoy México necesita de tutores con la valentía de aceptar la ignorancia, pero con una amplia voluntad de querer aprender. Hoy nuestro México necesita de hombres esponjas con hambre de conocimiento, y con la voluntad de transmitirlo sin miedo a sentirse rebasados.

Nuestro México necesita de un superhéroe capaz de lograr el objetivo de educar para la vida como un ser integral, por encima de los problemas que los estudiantes hoy tienen que soportar. Necesitamos de seres humanos capaces de entender que en sus manos está el futuro de desarrollo que México necesita para darles mejores oportunidades a todos. Hoy México necesita de menos “burocracia educativa”, pero de una mayor entrega incondicional.

Hoy la labor del docente es la clave y la diferencia entre el éxito y el fracaso. Un éxito que nos acerque al anhelado desarrollo, o un fracaso que nos refunda en la dolorosa pobreza.

EN LA BÚSQUEDA DE UN CAMINO

Diariamente nos encontramos con un mundo más complejo y agresivo que nos orilla a estados de depresión y preocupación por la incertidumbre de nuestro día a día. Pérdida de valores, odio, envidia, maldad, violencia, entre muchos otros, son aspectos que afianzan su arraigo en nuestra afligida humanidad.

Quizás por miedo o desesperación, en muchos casos entramos en procesos de aislamiento social creyendo que este esquema nos alejará de las tribulaciones exteriores, optando por alejar a nuestros hijos de la realidad en que viven, y a nosotros mismos, de la necesaria socialización, a la cual nos debemos.

En una plática entre amigos, comentamos del interesante libro del Doctor Miguel Ruiz denominado Los Cuatro Acuerdos, en el que el autor expone una interesante manera de enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestra formación y a nuestro entorno, con 4 maneras de actuar, las cuáles nos ayudarán a vivir nuestra realidad de una forma diferente, encontrando lo que él denomina: El cielo en la tierra.

Analizando el texto del Doctor Ruiz, definitivamente debemos comprender que dentro del proceso de socialización que requerimos para vivir, cada quien debe ser responsable de sus acciones, las cuales en conjunto serán el resultado de lo que tengamos como comunidad, o sociedad en general.

En el libro Los Cuatro Acuerdos, el Doctor Ruiz propone su primer acuerdo: Sé impecable con tus palabras. Y es que de nuestra boca saldrá siempre lo que somos, la expresión máxima de nuestras ideas, nuestra creación. Con ella construiremos comunidad, o destruiremos al que nos rodea. El don de la palabra es el máximo poder que tenemos para expresar nuestro yo, como aportación en la construcción o destrucción del entorno en que vivimos.

En segundo lugar, el autor dice: No te tomes nada personalmente. En el entorno en que vivimos la maldad nos rodea tratando de que seamos sus víctimas. Chismes, descréditos, improperios y muchos más, son las acciones a las que estamos vulnerables, por lo que dependerá de nuestra seguridad el no tomarnos nada personal evitando que suframos. Tomarse todo personal, es aceptar la basura emocional del otro, convirtiéndola en propia.

El tercer acuerdo propuesto por el Doctor es: No hagas suposiciones. Las palabras, supuse, pensé, creí, no deberían ser parte de nuestro léxico común. Suponer únicamente nos hace inseguros y nos lleva a crear ideas de lo que quisiéramos que fuera, y no siempre, a la realidad misma. Nuestras suposiciones nos obligan a distorsionar la realidad entendiendo mal las cosas, lo que nos produce dolores de cabeza innecesarios. “Sólo vemos lo que queremos ver y oímos lo que queremos oír. No percibimos las cosas tal como son”.

Por último, el cuarto acuerdo se denomina: Haz siempre lo máximo que puedas. Este nos obliga a cumplir con los tres primeros acuerdos. Hacer nuestro máximo esfuerzo implica dar lo mejor de sí, entregándonos para cambiar lo que no queremos que siga adelante en nuestra realidad. Decía Charles Darwin que una especie necesitaba dar 10 veces su máximo esfuerzo para evolucionar… nosotros únicamente necesitamos dar lo mejor de si para construir el entorno que queremos. Un entorno de paz, de apoyo, de armonía, que nos ayude a construir nuestra familia no como un ente individual, sino como componente de una sociedad que trabaje conjuntamente por un objetivo común: la felicidad.