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SPA: Amenaza para Nuestros Alumnos

“Los maestros fascinantes transforman la información en conocimiento y el conocimiento en experiencia”

Augusto Cury

Para el psicoterapeuta y escritor brasileño Augusto Cury nuestros estudiantes se encuentran constantemente expuestos a algo que él denomina SPA (Síndrome del pensamiento Acelerado). Para Cury, el SPA se compone del exceso de estímulos de los medios de comunicación (televisión, redes sociales, videojuegos, etc.). Enfrentamos a nuestros niños a una exagerada cantidad de pensamientos incontrolables que los llevan a una disminución de la concentración y a un aumento de la ansiedad. Estos medios de comunicación envían una gran cantidad de personajes a las mentes de los niños (policías irreverentes, personas súper famosas, ladrones intrépidos, personas que siempre son felices, etc.), que compiten a diario con la imagen de padres y maestros. Según el Dr. Cury, los resultados de ese proceso son catastróficos, pues los educadores pierden la capacidad de influir positivamente en el mundo psíquico de los jóvenes, pues si lo que hace el maestro o los padres no tiene un impacto emocional, las mentes de los niños no hacen un registro privilegiado de estas acciones que son las que los llevan a producir emociones y pensamientos que estimulan el desarrollo de la inteligencia.

La ansiedad del SPA genera la búsqueda de nuevos estímulos, muy similar a lo que siente un drogadicto que busca nuevas dosis para aliviar la ansiedad generada por su enfermedad.

Los niños afectados por SPA son inquietos en el salón, se agitan en sus asientos, molestan a sus compañeros, no se concentran; todos estos comportamientos son intentos por aliviar la ansiedad del SPA.

Según Cury las causas del SPA son tres: exceso de estímulo visual y sonoro, exceso de información, y la paranoia del consumo y de la estética; las tres llevan a nuestros alumnos a una pérdida del placer por las pequeñas cosas cotidianas.

En la actualidad un niño de 7 años tiene más información que un emperador romano, o que una persona de 70 años de hace un siglo o dos. Según Cury “el mayor enemigo de la calidad de vida del hombre moderno no es su trabajo, ni la competencia, la carga horaria excesiva o las presiones sociales, sino el exceso de pensamientos. El SPA compromete la salud psíquica de tres maneras: rumiando el pasado y desarrollando un sentimiento de culpa, produciendo preocupaciones sobre problemas existenciales y sufriendo por anticipado”.

El reto es enorme, pues seguimos creyendo que los cerebros de nuestros niños son recipientes que hay que llenar y no mentes que deben soñar y construir nuevas cosas. Mientras pensemos eso, va a ser muy complicado que logremos articular la emoción de nuestros niños con el proceso educativo que los lleve a construir soluciones a problemas, o como diría el Dr. Cury: “Nuestra memoria se ha transformado en un depósito de datos inútiles”. Lo peor de este paradigma es que nuestros estudiantes solo sienten motivación por una calificación que los libere de

problemas con la escuela y con sus padres, perdiéndonos al final de la gloriosa posibilidad de conocer lo verdaderamente importante que está en sus mentes.

Es urgente cambiar de enfoque. Tenemos que llevar a que nuestro sistema educativo se centre en la persona, donde cada niño con sus habilidades particulares se encamine hacia la construcción de un mundo diferente.

Al final debemos entender que estamos informando a los jóvenes, pero no estamos formando su personalidad.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

¿PARA DÓNDE SEÑOR PRESIDENTE?

Vivimos situaciones complejas en todo el mundo debido a la pandemia, pero también a las malas decisiones de nuestros gobiernos en América latina.

Si bien gobernar en estos momentos debe ser bastante complejo para cualquier presidente, también es cierto que una mala decisión afecta mucho más al país que en momentos de “normalidad”.

Particularmente considero que en materia económica las decisiones del presidente de México no han sido las más adecuadas. Mientras países como Colombia han incentivado a la economía desaparecido el IVA en ciertos periodos para alentar el consumo, en México el presidente aún no ha entendido que al país no los sostienen los millonarios que él señala, este país es sostenido por la micro, pequeña y mediana empresa, además de la informalidad, los cuales están siendo los más afectados en este momento, pues no cuentan con el flujo necesario para sostener sus operaciones sin vender, o vendiendo mucho menos de lo que vendían antes de la cuarentena.

Cada día recibimos noticias que nos ponen los “pelos de punta”. Por un lado, un país completamente dividido, que no ha logrado escuchar de su líder, el presidente, un discurso unificador que construya ese gran México que todos queremos para nuestros hijos.

En la semana anterior vimos con tristeza cómo en el informe presentado por Ricardo Haneine Haua director general de la consultora Kearney, una de las más importantes del mundo, señalaba que nuestro país salía de la lista de los 25 países

más atractivos para la IED (Inversión Extranjera Directa) debido principalmente a factores regulatorios y a la gobernanza. Según Haneine, otros factores fueron el bajo crecimiento del país, los cambios en las reglas de la reforma energética que frenaron los nuevos proyectos en cuanto a la generación de energía limpia, la cancelación del nuevo aeropuerto, y la priorización del gobierno en proyectos de bajo impacto como la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía; también la preocupación por la detención, sin fundamento legal, de la cervecería Costellation Brands.

Pero las malas noticias no son únicamente económicas, pues conocimos que marzo fue el mes más violento de los últimos dos años con 3000 homicidios y 78 feminicidios, creciendo un 8.4% con respecto al mes previo, siendo la cifra más alta en lo que va del gobierno actual, y a eso le podemos sumar el secuestro del alto mando del ejército mexicano (general brigadier Diplomado de Estado Mayor) en los límites de Morelos y Puebla. Por supuesto que la violencia actual de México no es culpa únicamente del presidente, pero el que cada día pase sin tener una estrategia clara, encaminada a resolver la situación, llena de incertidumbre y preocupación a todos.

Este 2020 ha sido un año complejo, pero particularmente me atrevería a pedirle al presidente, lo siguiente:

- Una estrategia urgente de rescate a la micro, pequeña y mediana empresa. Si no lo hacemos, seguro van a desaparecer en los próximos meses gran parte de estas empresas con consecuencias catastróficas para el país.

- Aprovechar la pandemia para ayudar a que la informalidad se sume a la formalidad. Para eso debemos invertir importantes recursos de ayuda a este sector.

- Entender que el petróleo va a desaparecer pronto. La energía limpia es el presente y futuro del mundo. No ver esta realidad es hundir a México 40 años atrás.

- Generar un plan serio de combate a la delincuencia de México, pues ante esta crisis y ante la pérdida masiva de empleo, seguramente el narcotráfico se convertirá en el reclutador de miles de personas desesperadas por falta de empleo.

- Y por ultimo, necesitamos un presidente que una a los 122 millones de mexicanos. Dividir, señalar, y amenazar (como lo hizo hace unos días) es el peor camino para este país que tiene TODO para ser una gran economía.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

COVID-19: BUEN MOMENTO PARA REINVENTAR LA EDUCACIÓN

“La crisis puede ser una bendición, porque produce progresos”. Albert Einstein

Durante este complejo periodo de cuarentena he podido ver con tristeza como muchas personas han perdido sus empleos o han visto disminuidos sus ingresos. Algunas empresas han cerrado temporalmente y quizás, algunas otras, no tengan los recursos para volver a abrir.

Pero también he visto empresas nacer, y otras crecer, pues las crisis son siempre buenas oportunidades para reinventarnos, adaptarnos y encontrar caminos inexplorados (en el Podcast: Sin Excusas en Spotify, capítulo 26 se pueden encontrar una lista de empresas para crear en este periodo).

Hablando de la educación en tiempos de Covid-19, puedo señalar que, aunque las instituciones públicas y privadas de todos los niveles logramos adaptarnos para continuar las clases on-line, aun nos queda bastante camino por recorrer en la creación de un modelo educativo en línea que se pueda masificar, como lo hace la educación presencial.

Pretender pasar completamente igual el sistema tradicional a la educación en línea, con exámenes, tareas y actividades tradicionales, es una completa locura, que nos ha servido para salir de esta situación de manera rápida, pero que definitivamente no podría seguirse haciendo si este confinamiento se ampliara.

El posible regreso a las aulas pensado para agosto, seguramente nos llevará a retos importantes y a cambios radicales. En la Universidad Cuauhtémoc, por ejemplo, hemos pensado regresar con un esquema donde la mitad de los alumnos tomen sus clases presenciales y la otra mitad en línea, y al día siguiente se cambian las posiciones. Pero lo más interesante del asunto es que logremos aprovechar esta experiencia de la educación en línea para que juntos realicemos una reflexión profunda que nos lleve de la educación de las respuestas (la memorización) a la nueva escuela de las preguntas. Nuestros niños deben ser expertos en hacer buenas preguntas, esas que los lleven al maravilloso mundo de la construcción de nuevo conocimiento.

Los maestros que hoy están impartiendo clases en línea deben entender que las casas de los alumnos deben convertirse en laboratorios de experimentación a escala 1 a 1. Un estudiante puede conocer un proceso físico haciendo un helado, por ejemplo; el cartón de desecho, la basura en sí debiera convertirse en el mejor material para construir y prototipar soluciones a problemas, y así enriquecer las clases en casa.

Pasando el confinamiento, esta gran experiencia de educación en línea donde usamos videos, herramientas digitales, realidad aumentada y virtual, creatividad con lo que tenemos en casa, debemos llevarla a las clases presenciales, pues debemos entender que este es un buen momento para cambiar la perspectiva del alumno que solo recibe información que almacena en su cerebro para luego escupirla en un examen individual, para pasar a la escuela donde se hacen buenas preguntas y el grupo completo, su maestro y la sociedad, construyen las respuestas.

Ojalá que esta etapa de confinamiento nos ayude a reflexionar, a cambiar, a innovar en el aula, pues seguro estoy de que acumular información como hasta ahora lo hacemos, usando los cerebros de los niños como recipientes, terminará por agobiar a unos alumnos que ya entendieron que la información se consigue fácilmente en los medios digitales, que es absurdo que ellos la almacenen y que se les evalúe únicamente por su capacidad de memorizar; lo importante es acostumbrase a entender esa información, a saberla buscar e interpretar, pero sobre todo, a usarla para construir nuevo conocimiento.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

INGENIERÍA EN DESARROLLO DE SOFTWARE: Un camino en el siglo XXI

Por muchos años nos dijeron que nuestra vida era lineal; iniciábamos con la educación básica, luego la media superior y al final, la universidad. Salíamos a conseguir un buen trabajo, nos casábamos y éramos felices.

El mundo real ya no funciona así. La vida en el siglo XXI nos exige adaptarnos de manera inmediata a los cambios; necesitamos muchas habilidades que hoy son necesarias para enfrentar con éxito los desafíos de la incertidumbre que cada día se nos plantean, cambio climático, pandemias, desigualdad, pobreza, guerras, etc., y para esto, debemos escoger muy bien la carrera que debemos estudiar, y aceptar que la educación será un proceso continuo durante toda la vida.

Los trabajos están evolucionando de manera acelerada, algunos estudios pronostican que en los próximos años el 60% de los trabajos podrían ser remplazados por la automatización (McKinsey 2017). En la página de la BBC sobre tecnología “Will a robot take your job”, se puede conocer que tan probable es que pierda mi trabajo en los próximos años debido a la automatización; simplemente escribimos nuestra profesión y en menos de un segundo sabremos que tan probable es que desaparezca y en cuánto tiempo.

Una de las carreras que todos los futuristas recomiendan para las nuevas generaciones es la de Ingeniería en Desarrollo de Software, la cual permite

convertirse en un profesionista con formación basada en competencias y conocimientos para la aplicación de algoritmos, estructuras de datos y lenguajes de programación para el desarrollo de software, facilitando el aseguramiento de la calidad y la administración de proyectos a pequeña y gran escala, además de poder generar soluciones que aporten valor a organizaciones tecnológicas y exponenciales.

La Primera Revolución Industrial (1784), la que se caracterizara por las máquinas a vapor obligaron a muchas personas a pasar del campo a las ciudades, así que saber leer y escribir se convirtió en una habilidad fundamental en esos momentos. Luego llega la Segunda Revolución Industrial (1870), donde la producción en serie fue la característica. Dos países lideraron esa revolución, Estados Unidos e Inglaterra, y aunque Japón y Alemania también se beneficiaron, los dos primeros hicieron que el inglés se fuera convirtiendo en el idioma de los negocios. Para 1969 llegamos a la Tercera Revolución Industrial, la de las computadoras, por lo que alguien que no supiera manejarlas, se empezaba a rezagar. Pero ahora estamos en la Cuarta Revolución Industrial, la de la inteligencia artificial, la programación y las redes neuronales, por lo que es fundamental conocer sus bases para poder desempeñarse exitosamente en el siglo XXI, así que estudiar una Ingeniería en Desarrollo de Software es una excelente decisión para un estudiante en la actualidad.

Muchas veces los alumnos deciden alejarse de las ingenierías por la enseñanza de las matemáticas, apegándose al paradigma mexicano de que casi todos somos malos en matemáticas. Una completa tontería si entendemos que las matemáticas

son fundamentales para sobrevivir, pues las usamos en casi todos los procesos del mundo real. Además, en una ingeniaría de software, al ser matemáticas aplicadas a la obtención de resultados en aplicaciones móviles, programas o algoritmos, su aplicabilidad es mucho más clara y entendible.

En la actualidad necesitamos de nuevas habilidades, por lo que para los jóvenes que están egresando de la preparatoria es fundamental escoger una profesión que les ayude a enfrentar los desafíos complejos del siglo XXI.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

INGENIERÍA EN DESARROLLO DE SOFTWARE: Un camino en el siglo XXI

Por muchos años nos dijeron que nuestra vida era lineal; iniciábamos con la educación básica, luego la media superior y al final, la universidad. Salíamos a conseguir un buen trabajo, nos casábamos y éramos felices.

El mundo real ya no funciona así. La vida en el siglo XXI nos exige adaptarnos de manera inmediata a los cambios; necesitamos muchas habilidades que hoy son necesarias para enfrentar con éxito los desafíos de la incertidumbre que cada día se nos plantean, cambio climático, pandemias, desigualdad, pobreza, guerras, etc., y para esto, debemos escoger muy bien la carrera que debemos estudiar, y aceptar que la educación será un proceso continuo durante toda la vida.

Los trabajos están evolucionando de manera acelerada, algunos estudios pronostican que en los próximos años el 60% de los trabajos podrían ser remplazados por la automatización (McKinsey 2017). En la página de la BBC sobre tecnología “Will a robot take your job”, se puede conocer que tan probable es que pierda mi trabajo en los próximos años debido a la automatización; simplemente escribimos nuestra profesión y en menos de un segundo sabremos que tan probable es que desaparezca y en cuánto tiempo.

Una de las carreras que todos los futuristas recomiendan para las nuevas generaciones es la de Ingeniería en Desarrollo de Software, la cual permite

convertirse en un profesionista con formación basada en competencias y conocimientos para la aplicación de algoritmos, estructuras de datos y lenguajes de programación para el desarrollo de software, facilitando el aseguramiento de la calidad y la administración de proyectos a pequeña y gran escala, además de poder generar soluciones que aporten valor a organizaciones tecnológicas y exponenciales.

La Primera Revolución Industrial (1784), la que se caracterizara por las máquinas a vapor obligaron a muchas personas a pasar del campo a las ciudades, así que saber leer y escribir se convirtió en una habilidad fundamental en esos momentos. Luego llega la Segunda Revolución Industrial (1870), donde la producción en serie fue la característica. Dos países lideraron esa revolución, Estados Unidos e Inglaterra, y aunque Japón y Alemania también se beneficiaron, los dos primeros hicieron que el inglés se fuera convirtiendo en el idioma de los negocios. Para 1969 llegamos a la Tercera Revolución Industrial, la de las computadoras, por lo que alguien que no supiera manejarlas, se empezaba a rezagar. Pero ahora estamos en la Cuarta Revolución Industrial, la de la inteligencia artificial, la programación y las redes neuronales, por lo que es fundamental conocer sus bases para poder desempeñarse exitosamente en el siglo XXI, así que estudiar una Ingeniería en Desarrollo de Software es una excelente decisión para un estudiante en la actualidad.

Muchas veces los alumnos deciden alejarse de las ingenierías por la enseñanza de las matemáticas, apegándose al paradigma mexicano de que casi todos somos malos en matemáticas. Una completa tontería si entendemos que las matemáticas

son fundamentales para sobrevivir, pues las usamos en casi todos los procesos del mundo real. Además, en una ingeniaría de software, al ser matemáticas aplicadas a la obtención de resultados en aplicaciones móviles, programas o algoritmos, su aplicabilidad es mucho más clara y entendible.

En la actualidad necesitamos de nuevas habilidades, por lo que para los jóvenes que están egresando de la preparatoria es fundamental escoger una profesión que les ayude a enfrentar los desafíos complejos del siglo XXI.

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PRIMERAS CONCLUSIONES DE LA “NUEVA VIDA” EN CONFINAMIENTO

Luego de estar trabajando diferente y viviendo con cambios radicales a nuestras rutinas debido a esta pandemia por el Covid-19, han quedado bien claros algunos puntos:

1- El internet en nuestro país dista mucho en cuanto a calidad, cobertura, soporte y velocidad, del que tienen en los países desarrollados, situación no menor de análisis, a sabiendas de que uno de los hombres más ricos del mundo es mexicano y gran parte de su negocio esta en vender servicios de internet. Paradójico. Ya diría mi abuelita: “en casa de herrero, cuchillo de palo”.

2- La educación masiva en línea aún debe mejorar mucho. Tenemos que trabajar en el desarrollo de habilidades que le ayuden al educando en este proceso que es bien diferente al de la educación presencial. Es cierto, sí avanzamos las universidades unos 10 años en la virtualización de la educación; ahora viene el reto de estructurar un sistema de enseñanza que nos ayuda a formar a los diferentes perfiles académicos que nos llegan a las instituciones, y a los maestros.

Mi primera conclusión sobre esto es: ni todos los educandos, ni todos los maestros están hechos para la educación on-line. El gran ganador: La

educación blended (combinación de educación presencial y educación en línea). Pronto veremos muchas innovaciones para este proceso.

3- Como diría el experto en educación Cristian Celedón, “lo que tenemos al frente no son nativos digitales sino nativos de redes sociales, que es diferente”. En estos días de educación on-line por Covid-19, nos hemos encontrado con una generación a la que considerábamos experta en tecnologías, pero que, en su gran mayoría, es incapaz de solucionar los mínimos problemas ante una comunicación digital. Cuando se presenta el primer problema de conectividad o uso de las plataformas, entran en pánico.

Tenemos un reto enorme en la educación de verdaderas habilidades tecnológicas que les ayuden a nuestros estudiantes a tener una mejor capacidad de resolución de problemas y de adaptación, ambas, habilidades fundamentales para el profesional del siglo XXI.

4- Y una de política… terminaremos por entender que de una situación como la que estamos viviendo, sólo saldremos si todos unidos trabajamos para lograrlo. No podemos esperar nada de los gobiernos; somos los 122 millones de mexicanos los que debemos tomar las riendas del destino y actuar en consecuencia.

¿Está actuando mal nuestro presidente?, ¿lo están haciendo bien los de China, Francia, España o Alemania? ¿No confinar a la población debiera ser el camino, como lo esta haciendo Suecia?

Será difícil medir los resultados, pero al final habrá dos indicadores que generarán los parámetros: Muertes de personas / muertes de empresas.

¿A cuál le apuesta usted?

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

NUESTROS ESTADOS ANTE EL COVID-19

La pandemia que vivimos en estos momentos nos ha llevado a procesos personales diferentes.

Por un lado, se encuentran los escépticos, quienes no creen que esto sea cierto, pensando que cualquier enfermedad estacional, normalmente acaba con más gente que el Covid-19.

Luego están los paranoicos e hipocondriacos que sienten a cada momento que el virus entrará en sus cuerpos, y relacionan cada dolencia con la enfermedad. Ellos usan siempre cubre bocas, guantes, y ponen desinfectantes en la entrada de sus hogares; se cambian de zapatos al ingresar a sus casas (aunque prefieren no salir por ningún motivo), y desinfectan todo a cada instante.

Luego están los pesimistas, los que consideran que todo se va a acabar, que el mundo como lo conocemos colapsará, las economías se destruirán y que quizás todos sufriremos en el mediano plazo.

Al final están los optimistas, los que a pesar de todo siguen creyendo en las oportunidades, en adaptarse, en ayudar; ellos están seguros de que saldremos adelante y que la sociedad será mejor.

Personalmente considero que he estado en todas las etapas, y aunque nunca he creído que el Covid-19 no sea delicado, sí he llegado a creer que lo hemos sobredimensionado; aunque viendo los cambios día con día en contagios y

fallecimientos, regreso a entender que estamos en una compleja situación en el mundo, que nos llevará un buen tiempo resolver.

Mi visión frente al Covid-19 es clara: debemos cuidarnos en lo posible, evitando salir de nuestras casas, pero debemos lograr que nuestra economía no se detenga. También creo que es momento de ayudar y compartir, pues mucha gente no la está pasando bien en estos momentos. No únicamente la gente de escasos recursos está sufriendo, también los empleados que han perdido sus trabajos y sus recursos se agotan para la manutención de sus familias.

Es momento de ayudar, ayudar y ayudar, pensando en que somos privilegiados al tener un ingreso, y aceptando que tenemos una obligación de ayudar, y de motivar a que más personas ayuden para juntos lograr disminuir el impacto negativo de esta pandemia.

También debemos ser creativos y reinventarnos. Tenemos que ser capaces de salir de la frustración y el miedo, para ser innovadores y buscar monetizar en estos tiempos. El camino más fácil es buscar ser contratado por empresas como Amazon que abrió la puerta a miles de nuevos trabajadores, aunque personalmente considero que es tiempo de emprender algún negocio que nos ayude a ser nuestro propio jefe.

En cualquier adversidad, siempre habrá una oportunidad de negocio, así que tenemos que destinar un momento de cada día a pensar en opciones que nos ayuden en este camino. Muchas empresas y universidades están abriendo sus cursos de manera gratuita para ayudar en este proceso creativo y de innovación empresarial, tal es el caso de Emprender para Aprender (www.epa.mx), que

conjuntamente con el municipio de Aguascalientes, cada día ofrecen un curso gratuito para ayudar a los nuevos emprendedores a lanzar un negocio en tiempos de crisis.

También están los muchos apoyos que el Gobierno del Estado de Aguascalientes ha lanzado por medio del PROMIPYME, donde muchos emprendedores adquieren capitales para iniciar con sus ideas.

Es un momento complejo, no hay duda, pero lo peor que podemos hacer es no hacer nada y esperar a que alguien nos resuelva las cosas.

Si tuviera que resumir, diría: es momento de ser muy cuidadosos con nuestra salud, pero es el tiempo de ser creativos e innovadores, debemos salirnos de la “caja tradicional” para lanzar la idea que siempre hemos soñado; y claro, es momento de ayudar y compartir, de entregar algo de lo que tenemos a los demás, pues seguramente nuestro país vivirá momentos complejos en los próximos meses.

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¿El maestro es sustituible?

“El niño es ciudadano activo, no pasivo de la sociedad. Es un potencial constructor de nuevo conocimiento”

Hace unos días tuve la fortuna de participar como panelista en un evento virtual denominado: ¿El maestro es sustituible?, maravillosa y provocadora pregunta en tiempos de Covid-19 donde la tecnología pareciera el único camino y el indiscutible aliado (no siempre le hemos visto así), en la formación de nuestros chicos.
Carmen Iglesias (artesana de la red), Valentina Haas (docente apasionada), Melchor Gómez (profesor de tecnología educativa), Marcela Momberg (profesora de la era digital), Laura Oscos (amiga y maestra apasionada) y un servidor, tuvimos la fortuna de ser moderados por el gran maestro español José Blas García, quién sacó lo mejor de nosotros llevándonos a un interesante debate donde buscamos expresar nuestras ideas en cuanto a la sustituibilidad del docente en el siglo XXI.
Quiero usar este medio para sacar algunas conclusiones que me quedaron de este excelente espacio que unió a maestros de España, Chile, Colombia y México.
Para comenzar quisiera señalar que la Universidad 42 de París, ha sido el primer modelo en el mundo, de una universidad sin docentes, y que ha logrado ubicar exitosamente a todos sus egresados. 42 es una universidad para creativos, programadores y desarrolladores fundada en París, Francia, en el 2013, que además de innovadora, está abierta las 24 horas del día. El sistema de enseñanza utilizado se denomina “peer to peer learning”, es decir, aprendizaje entre compañeros. Este ejemplo no es menor de señalar, en medio del momento actual en el que vivimos, donde no todos los docentes han aceptado la enseñanza en línea que nos ha exigido la pandemia por Covid-19.
Creo que este caso de la 42 merece un análisis particular, pero me parece interesante traerlo a colación en el entendido de que mientras sigamos concibiendo el aprendizaje de nuestros niños, como un proceso aburrido, donde pretendemos llenar la cabeza de ellos con datos evaluables, seguramente se desarrollaran diferentes alternativas que buscarán alejar al docente del proceso, o a depender cada vez menos de él.

Ante la pregunta del debate, mi respuesta es y será: SÍ.
Sí deben desaparecer los profesores que hacen aburrido y tedioso el proceso educativo. Deben desaparecer los profesores que solo ven problemas en lugar de oportunidades (la propia pandemia es un momento maravilloso para formar ciudadanos diferentes). Deben desaparecer los maestros que no entienden la gran oportunidad de apoyo que nos dan las tecnologías, que no logran hacer equipo con las familias; que se sienten “magnánimos”, esos maestros que se van por el camino fácil de rellenar cerebros para que los alumnos “vomiten” respuestas predeterminadas en los exámenes, hoy más que nunca deben desaparecer.
Pero no todos los maestros deben sustituirse. Bienvenidos los maestros cultos y divertidos a los que les gusta prepararse, leer, escuchar, guiar; los de mente abierta, que van al cine y escuchan música; los que viajan, son resilientes, y resuelven conflictos. Estos son los maravillosos maestros que unen todo ese bagaje para aplicarlo en el acompañamiento de los niños hacia la construcción de nuevo conocimiento.

Cierro con una excelente frase de la maestra Mar Romera: “La escuela del siglo XXI, no es la que enseña, sino la que aprende, la que escucha, la que respeta y la que permite que los niños y niñas sean agentes de cambio en el futuro”.

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LA SITUACIÓN COMPLEJA EN LA QUE ESTAMOS

La situación económica de nuestro país no pinta nada bien para los próximos meses, pues va a ser casi imposible sostener los empleos, además de que los ingresos principales del país que son el petróleo, las remesas y el turismo, están siendo gravemente afectados en estos momentos.

En cuanto a las remesas, el año pasado nos llegaron por este concepto a México casi 37 mil millones de dólares (7% más, que en el 2018), cifra superior a la Inversión Extranjera Directa en México, que fue de 35 mil millones de dólares. En estados como Michoacán, Oaxaca, Zacatecas y Guerrero, las remesas corresponden al 10% del valor agregado bruto (se estima una disminución de hasta 10 mil millones de dólares el envío de remesas para 2020).
El departamento del Trabajo de Estados Unidos anunció la pérdida de más de 4 millones de empleos en ese país, lo que seguramente afectará a nuestros paisanos que enviaban remesas a México, complicando aún más, a nuestra golpeada economía.
Si en la crisis del 2008 en Estados Unidos, que no fue una crisis de empleo como esta, se afectaron gravemente los envíos de remesas, no quiero imaginar lo que pasará con tantas familias en México que viven de los recursos de sus familiares en Estados Unidos; familias que seguramente ni en el radar del gobierno mexicano están.

Los especialistas pronostican una caída de nuestra economía de hasta un 8%, y una pérdida de empleos de hasta 7 millones de personas, además de la ya devaluación de nuestra moneda de un 25%.

El turismo, el ramo más afectado a nivel mundial por esta pandemia, también se está desplomando, pues los hoteles en nuestro país se encuentran prácticamente cerrados lo que nos llevará seguramente a una pérdida masiva de empleos en el sector.
¿Qué nos espera al final de la pandemia?
En los mejores pronósticos, se podría contar con una medicina en los próximos 4 meses y con una vacuna en los próximos 12 meses, lo que nos lleva a pronosticar que a finales del año estaremos tratando de levantar la cabeza para respirar e iniciar un 2021 con la esperanza de salir adelante.

En cuanto al petróleo, es muy seguro que los precios se estabilicen para el cuarto trimestre del año, lo que nos tranquilizaría un poco, aunque bien vale la pena señalar, que la dependencia de México al crudo nos está llevando a un colapso económico en la próxima década, entendiendo que el mundo ya ha decidido iniciar el fin de la era del petróleo.
La economía de Estados Unidos seguramente se levantará más rápido que la nuestra, por lo que las remesas fluirán poco a poco hacia México en el cuarto trimestre del año, aunque desde mi particular punto de vista, el darle tanto peso de nuestra economía a las remesas, nos hace ultra vulnerables, además de ser este ingreso una vergüenza para nuestro país, pues es increíble que nuestros pobres connacionales que viven tanta discriminación en el vecino del norte, nos tengan “que mantener”.
El gran ganador a finales del año seguramente será el turismo, pues para el sector con recursos en México, el encierro los impulsará a salir y a recuperar estos días de encierro disfrutando de las maravillas de México y del mundo. Considero vital que creemos una campaña para que todos los mexicanos hagamos turismo en nuestro país, tratando de reactivar lo más rápido posible, al generador del tercer ingreso del país.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

UNA HISTORIA EDUACTIVA PARA CONTAR

“Mi agradecimiento a los más de 7500 alumnos, 900 docentes y 250 directivos de la universidad Cuauhtémoc por su gran labor en el entendimiento, adaptación y aprovechamiento de esta migración “urgente” a la educación a distancia”

No tengo la menor duda de que la educación a distancia es el presente y futuro de la educación. Hasta antes de la pandemia, 1 de cada 4 programas de universidades en Estados Unidos se abrían en línea, lo que ya nos presentaba un panorama bien claro de hacia donde iría la educación en el mundo.
Pero todo se aceleró, nos llegó el Covid-19, y las instituciones hicimos un esfuerzo enorme por migrar en tiempo record a estudiantes y maestros a llevar su proceso enseñanza – aprendizaje, de manera totalmente digital.

En particular en nuestra Universidad Cuauhtémoc logramos en un par de días pasar a más de 8000 personas, entre estudiantes, maestros y administrativos a seguir sus estudios en las plataformas virtuales que usábamos para nuestros 2000 alumnos que ya teníamos en línea.

¿Qué hicimos?
La fase 1 fue entender que un buen número de buenos profesores nunca habían tenido una experiencia de clases completamente en línea, por lo que la primera acción fue pasar la clase tradicional a un ambiente digital. Para tal fin usamos la plataforma Webex, la cual goza de excelente reputación, y es muy amigable en su uso. Los profesores pudieron impartir sus clases de manera tradicional, pero en un ambiente completamente digital. Logrando la adaptación de los docentes y también de los alumnos a esta modalidad, iniciamos la fase 2 del proyecto en la cual capacitamos a cerca de 900 docentes en el uso de la plataforma Moodle, la cual permite mejores actividades para los alumnos, pero obliga una preparación completamente diferente de las clases. Debemos ser claros, teníamos que llevar en el proceso a los docentes y alumnos a entender que la educación en línea es bastante diferente a la educación tradicional, y que los procesos para adquirir el conocimiento son un tanto diferentes en cada ambiente.

En la fase 3 de la transición, los docentes se capacitaron en la enseñanza de herramientas digitales tales como EDPUZZLE (cuestionarios de evaluación y audios), QUIZLET (tarjetas de aprendizaje), STORYMAP (entendimiento global de la historia), GOOGLE SLIDES (presentaciones), USO DE BANCO DE IMÁGENES, VIDEOS Y AUDIOS, PODCAST (la nueva radio), YOUTUBE-VIMEO (videos), PAINT (editor de imágenes), MAPAS COLABORATIVOS, NEARPOD (creación de contenido), KAHOOT (repasar contenido de forma divertida), SLACK (centro de colaboración y trabajo en equipo), SOUNDCLOUD (colaboración de audio), CALAMEO (crear y alojar publicaciones), EDUCIMA (generación de crucigramas y sopas de letras), entre otros.

Todo este trabajo maravilloso se ha llevado a cabo en tiempo record, preparando a un buen número de docentes y alumnos en el uso de herramientas educativas que facilitarán su aprendizaje, no sólo durante la contingencia, sino más bien, para la educación del siglo XXI.

Debo ser honesto, no todo ha sido maravilloso. Pues nos hemos encontrado en algunos casos con estudiantes a los que se les ha dificultado estar tanto tiempo al frente de una computadora, o a docentes que les ha sido difícil armar sus clases diarias con estas nuevas herramientas.
Si bien esta pandemia nos aceleró el paso a la educación a distancia unos 10 años, es muy necesario que sigamos trabajando en mejorar los proceso y herramientas para hacer de la experiencia a distancia una opción que nos ayude, en una primera instancia, a fortalecer y a enriquecer el proceso educativo presencial, para en una segunda etapa, quizás a más largo plazo, estar listos para educar completamente a distancia, a donde seguramente nos llevará este mundo cada vez más conectado.

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