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EL PETRÓLEO YA NO ES EL CAMINO

México soporta su economía en tres cosas principalmente: petróleo, remesas y turismo.

En cuanto al petróleo, debo señalar que estamos viviendo los últimos años del “oro negro”, pues cada día el mercado de compradores de petróleo y sus derivados como la gasolina o el combustóleo, está más reducido.

Debido a la situación que vive el mundo por la pandemia, los países petroleros han aprovechado la baja en el precio del barril para migrar aceleradamente a otros medios de producción de energía, principalmente solar y eólica.

Lastimosamente México ha hecho todo lo contrario, pues está ahuyentando a los inversionistas de energías limpias para enfocarse a la producción de energía en base al carbón, una práctica que el mundo ha estado dejando de lado por la gran contaminación que genera.

Hace unos días la CFE anunció la compra de 2 millones de toneladas de carbón entre julio de este año y diciembre del 2021 para la producción de energía, decisión alineada a la política del presidente de México de invertir 22 mil millones en mejorar 6 refinerías, además de los 42 mil millones de pesos para la construcción de la refinería de Dos Bocas en Tabasco.

Seamos honestos, invertir en el siglo XXI en petróleo o en refinerías de gasolina es un grave error, pues el mundo entero ha entendido que los combustibles no renovables ya deben salir del mercado. La razón es muy clara, y son los costos. Pongamos un ejemplo: Producir 1 megawatt hora de energía eléctrica con carbón

cuesta 1700 pesos, con combustóleo cuesta 2700 pesos, pero con energía solar ese mismo megawatt cuesta 350 pesos, y con energía eólica 370 pesos.

El gobierno de México justifica sus decisiones y sus inversiones en el potencial que tenemos como líderes productores de petrolero, situación entendible 50 años atrás, pero en estos momentos invertir dinero en un mercado que va a la baja y que seguirá cayendo, es un completo absurdo.

Es más drástico de entender, cuando vemos que nuestro país es el 3er lugar mundial en irradiación solar y el 5º en cuanto condiciones para aprovechar la energía eólica. En definitiva, también somos potencia para la producción de energías limpias, por lo que las decisiones del gobierno no tienen ninguna justificación.

El tema del cambio a energías limpias es tan claro que Arabia Saudita, líder histórico de la producción de petróleo lleva varios años migrando su economía a otras fuentes de soporte. Están decididos a producir energías en base al sol y al viento, además de volverse un cetro financiero para el mundo, y un maravilloso destino turístico. También el gobierno del país en manos de Muhammad bin Nayef está apostando por el desarrollo de tecnología e impulso decidido a la innovación.

Frente a las decididas medidas de giro económico de Arabia Saudita, México sólo está apostando a políticas de probado fracaso. Pemex como palanca del desarrollo es un tremendo error. Esa estrategia económica que funcionó en los años 70´s, ya no es pertinente hoy. Nuestras reservas de petróleo en el mar son buenas, pero se necesita una tecnología que no tenemos y que es bastante costosa; pero lo más importante de todo es que el mundo ha decidido cambiar su esquema y el

petróleo ya no está en la lista de prioridades, ni incluso de los derivados de él, como el plástico.

Ojalá el gobierno de México analice verdaderamente sus opciones a fin de no trazar un camino costoso que seguramente nos llevará al lugar equivocado.

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EL MUNDO ENVEJECE

En el planeta somos 7 mil 795 millones de personas según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de los cuales 6 mil 521 se encuentran en las naciones menos desarrolladas (con una tasa de crecimiento poblacional de 1.3%), y 1 mil 274 que viven en países ricos (con tasa de crecimiento de 0.3%).

La ONU también señala que la población del planeta está viviendo un rápido envejecimiento como resultado de un proceso demográfico motivado por el mejoramiento de las condiciones de vida (salud y alimentación principalmente). En el año 2000 tuvimos alrededor de 605 millones de personas con 60 años o más, pero para el 2050 se espera que dicha cantidad se triplicará (cerca de 2000 millones). Para ese entonces, según las mismas estimaciones, por primera vez en la historia, en el mundo como en Aguascalientes, habrá más ancianos que niños.

Según un informe de la revista The Lancet se prevé que la población mundial alcanzará un pico de unos 9.700 millones de personas en 2064, pero caerá hasta 8.800 millones a finales de siglo, una disminución que llegará hasta un 50% en varios países, como Japón, Tailandia, Italia y España; este descenso, seguramente traerá consecuencias globales, nacionales y regionales en cuanto a economía y migración, entre otras. Dentro de este contexto, la India y China disminuirán gravemente su población en edad de trabajar, lo que afectará seguramente sus economías, impactando en el equilibrio de poder globales.

La migración, un tema complejo en estos momentos donde muchas potencias han rigidizado sus fronteras, sería quizás la solución para que las potencias pudieran seguir manteniendo su población en edad laboral.

El siglo XXI nos presenta muchos desafíos importantes, justo esta pandemia por COVID-19 nos ha obligado a adaptarnos muy rápidamente para seguir viviendo. Nuestra educación, la salud, los cuidados, las empresas, la digitalización de procesos hoy son parte de una nueva cotidianidad que seguro se quedará en nuestras vidas.

Dentro de ese panorama, los datos al inicio que nos muestran un mundo más envejecido y con menos fuerza laboral, igual nos presenta alternativas de desarrollo interesantes, pues la vida de los adultos mayores se convertirá en una megatendencia en muy pocos años; ante la posibilidad de vivir más tiempo, tendremos que prepararnos para dar más servicios a nuestros abuelos. Justo nuestro estado cuenta con las mejores condiciones de seguridad, conectividad, clima e infraestructura para poder convertirnos en una ciudad de retiro de adultos mayores; aunque seguramente habrá que trabajar desde nuestras autoridades y desde el empresariado en esta alternativa que ayudaría a nuestro desarrollo económico. Esta idea implicaría la suma de profesionales de la salud (geriatras, enfermeros, kinesiólogos, etc.), urbanistas, arquitectos, diseñadores, y varios más, que estarían en un sector muy interesante que no requiere demasiado desarrollo para alcanzarlo.

En fin, son muchas y buenas ideas las que pudieran surgir de estos cambios que estaremos viviendo en los próximos años. Lo importantes es prepararnos para diversificar nuestra economía apegándonos a las megatendencias que nos marcan el rumbo de lo que estaremos viviendo en las siguientes décadas.

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EL MODELO ECONÓMICO DEL SENTIDO COMÚN

Vivimos en un planeta que está llegando a límites inaceptables de desigualdad, violencia y sobreexplotación.

Según la organización caritativa británica OXFAM, actualmente el 1% de la población posee el 82% de la riqueza del planeta. La desigualdad crece; mientras unos pocos aumentan exageradamente su riqueza, la mitad más pobre no tuvo ningún incremento en su patrimonio. Aunque existe mucha controversia en los datos, esta ONG afirma que el incremento desmesurado de esta riqueza se debe principalmente a evasión de impuestos, la influencia de las empresas en la política, la erosión de los derechos de los trabajadores y el recorte de gastos.

Debo aclarar que nunca he creído en la izquierda como forma de gobierno, pero el capitalismo como lo conocemos definitivamente debe revisarse, pues este esquema de acumulación infinita de recursos en un planeta con recursos finitos, seguramente nos llevará al suicidio.

¿Existe alguna alternativa? En Ámsterdam, Holanda, están tratando de instaurar una nueva economía post coronavirus denominada “El Doughnut”, una teoría creada por la economista británica Kate Raworth, y que consiste básicamente en prosperar como sociedad de forma justa y en armonía con el planeta.

Antes de esta teoría, el sueco Johan Rockström definió algunos límites (9 procesos fundamentales para la estabilidad del planeta) que no deberíamos sobrepasar a fin

de mantener el equilibrio; cosas como el cambio climático, la contaminación, o la pérdida de especies.

La idea de esta teoría es crear anillos imaginarios en el planeta los cuales debemos respetar no sobrepasándolos, a fin de garantizar la estabilidad de este. Según Raworth existe un círculo interior que define las necesidades básicas irrenunciables para un ser humano como son la alimentación, la salud, el agua, la energía, la educación, la igualdad y la representatividad política; y un círculo exterior que establece los límites que tiene nuestro planeta y que no deberíamos traspasar. Entre estos dos círculos se crea una franja de confort y bienestar a la que deberíamos aspirar todos, y donde las sociedades humanas pueden prosperar en equilibrio con ellos mismos y con la naturaleza.

Debemos entender que nuestras actividades deben tener límites, pues un crecimiento desmesurado tendría impactos y costos que en el mediano plazo no podríamos controlar. Debemos entender que hay que cambiar el concepto de prosperidad por el de bienestar. No podemos pretender que el crecimiento económico sea infinito en un planeta con recursos que seguramente se van a terminar.

Ese nuevo concepto de “bienestar” se alcanzaría cuando toda la población del planeta se encuentre entre eses dos círculos, en ese espacio de confort, garantizando que todas sus necesidades estén cubiertas. No es que todos tengan las mismas cosas, es buscar que el crecimiento se de individualmente, pero garantizando no salirse de esos dos círculos que nos marcan los límites posibles para mantener al planeta.

Es el momento de que como sociedad maduremos, para pasar de una sociedad individual que sólo busca acumular, a una sociedad que se fortalecerse junta. Debemos madurar para entender que, si seguimos consumiendo recursos materiales sin fin, iremos directo a la autodestrucción.

El caso de Ámsterdam es interesante, pues ya están elaborando sus presupuestos con la huella ecológica anual que pueden permitirse en función de su población, además de determinar objetivos muy claros para llevar a su gente a vivir en esa “zona de confort” ideal.

Sin duda es una apuesta interesante, que implicará un cambio decisivo hacia la energía renovable, la renaturalización y protección de zonas naturales, buscar el hidrógeno verde como combustible alternativo, la economía circular y la agricultura regenerativa.

Es seguro que no hay una única solución, pero definitivamente el mundo entero debe entender que, si seguimos en el camino actual, quizás en muy pocos años no tendremos vuelta atrás.

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¿SALVAMOS EL CICLO ESCOLAR?

Mi reconocimiento especial para los maestros que, trabajando el doble, han logrado transformarse en unos pocos días en constructores de aprendizajes en línea, un reto para el que no todos estábamos preparados.

Mi reconocimiento para los padres de familia, que, ante la contingencia, se han convertido en los principales aliados del proceso educativo, ayudando a sus hijos y a las escuelas desde casa, entendiendo que la educación es un proceso donde todos debemos estar trabajando juntos para lograr mejores resultados.

Mi reconocimiento a las instituciones educativas, que en unos pocos días pasaron de las clases presenciales, a adaptarse al uso de diferentes plataformas, logrando la continuidad de un ciclo educativo que estuvo en riesgo por la pandemia que vivimos.

Seamos honestos, en nuestro México ya veníamos con problemas en educación, pues no terminamos de encontrar el rumbo que debe llevar el país para garantizar que nuestro sistema educativo se convierta en el soporte de la economía. Recordemos que el nuevo petróleo del mundo se llama: conocimiento, por lo que pasar de un sistema educativo que prioriza la memorización, a uno donde desarrollemos innovación, debiera ser el objetivo primordial.

Esta pandemia vino a marcar aún más las desigualdades en el sistema, pues en el caso de México existe una gran diferencia entre unos pocos planteles educativos con buenos resultados, y una gran mayoría que aún se encuentran con un rezago importante.

Según un informe de la Unesco, “el mundo se encuentra en medio del trastorno más inaudito de la historia de la educación”. La crisis de esta pandemia dice el estudio, marcó mucho más las desigualdades que ya estaban presentes en los sistemas de formación, y es una “amenaza” para poder conseguir las metas mundiales en este ámbito, que están plasmadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Además de la pobreza, el coronavirus marcó diferencia ante la imposibilidad de los niños de acceder al aprendizaje a distancia. La realidad es que la gran mayoría de nuestros niños mexicanos no cuentan con internet en sus casas y mucho menos con una computadora o tablet que les ayudara a continuar de una mejor manera su proceso educativo. Para la profesora Mónica Brijaldo, los niños han sufrido una pérdida en la continuidad de sus clases, la cual se acentúa en las zonas menos favorecidas: “Si en la parte urbana de las ciudades hay problemas, pues en las zonas rurales se ven terriblemente afectadas dado que las conexiones son mínimas por la falta de infraestructura”.

Ante este panorama, nuestros niños mexicanos pudieran optar por el abandono escolar, lo que complicaría en gran medida su desarrollo, pudiéndose volver presa fácil de la delincuencia del país que no da tregua y que cada día busca más adeptos para sus filas.

Al margen; algunos ejemplos:

En Sri Lanka el Gobierno desarrolló un servicio telefónico de línea gratuita de apoyo al estudio para ayudar a los alumnos en las clases de ciencias, matemáticas e inglés.

En Perú, el Ministerio de Educación pidió a los gobiernos locales coordinar la entrega de libros de texto a los hogares para que los padres se convirtieran en guía de sus hijos.

En México, la SEP desarrolló el programa “Aprende en Casa por TV”, para ayudar en la continuidad del ciclo escolar.

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SPA: Amenaza para Nuestros Alumnos

“Los maestros fascinantes transforman la información en conocimiento y el conocimiento en experiencia”

Augusto Cury

Para el psicoterapeuta y escritor brasileño Augusto Cury nuestros estudiantes se encuentran constantemente expuestos a algo que él denomina SPA (Síndrome del pensamiento Acelerado). Para Cury, el SPA se compone del exceso de estímulos de los medios de comunicación (televisión, redes sociales, videojuegos, etc.). Enfrentamos a nuestros niños a una exagerada cantidad de pensamientos incontrolables que los llevan a una disminución de la concentración y a un aumento de la ansiedad. Estos medios de comunicación envían una gran cantidad de personajes a las mentes de los niños (policías irreverentes, personas súper famosas, ladrones intrépidos, personas que siempre son felices, etc.), que compiten a diario con la imagen de padres y maestros. Según el Dr. Cury, los resultados de ese proceso son catastróficos, pues los educadores pierden la capacidad de influir positivamente en el mundo psíquico de los jóvenes, pues si lo que hace el maestro o los padres no tiene un impacto emocional, las mentes de los niños no hacen un registro privilegiado de estas acciones que son las que los llevan a producir emociones y pensamientos que estimulan el desarrollo de la inteligencia.

La ansiedad del SPA genera la búsqueda de nuevos estímulos, muy similar a lo que siente un drogadicto que busca nuevas dosis para aliviar la ansiedad generada por su enfermedad.

Los niños afectados por SPA son inquietos en el salón, se agitan en sus asientos, molestan a sus compañeros, no se concentran; todos estos comportamientos son intentos por aliviar la ansiedad del SPA.

Según Cury las causas del SPA son tres: exceso de estímulo visual y sonoro, exceso de información, y la paranoia del consumo y de la estética; las tres llevan a nuestros alumnos a una pérdida del placer por las pequeñas cosas cotidianas.

En la actualidad un niño de 7 años tiene más información que un emperador romano, o que una persona de 70 años de hace un siglo o dos. Según Cury “el mayor enemigo de la calidad de vida del hombre moderno no es su trabajo, ni la competencia, la carga horaria excesiva o las presiones sociales, sino el exceso de pensamientos. El SPA compromete la salud psíquica de tres maneras: rumiando el pasado y desarrollando un sentimiento de culpa, produciendo preocupaciones sobre problemas existenciales y sufriendo por anticipado”.

El reto es enorme, pues seguimos creyendo que los cerebros de nuestros niños son recipientes que hay que llenar y no mentes que deben soñar y construir nuevas cosas. Mientras pensemos eso, va a ser muy complicado que logremos articular la emoción de nuestros niños con el proceso educativo que los lleve a construir soluciones a problemas, o como diría el Dr. Cury: “Nuestra memoria se ha transformado en un depósito de datos inútiles”. Lo peor de este paradigma es que nuestros estudiantes solo sienten motivación por una calificación que los libere de

problemas con la escuela y con sus padres, perdiéndonos al final de la gloriosa posibilidad de conocer lo verdaderamente importante que está en sus mentes.

Es urgente cambiar de enfoque. Tenemos que llevar a que nuestro sistema educativo se centre en la persona, donde cada niño con sus habilidades particulares se encamine hacia la construcción de un mundo diferente.

Al final debemos entender que estamos informando a los jóvenes, pero no estamos formando su personalidad.

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¿PARA DÓNDE SEÑOR PRESIDENTE?

Vivimos situaciones complejas en todo el mundo debido a la pandemia, pero también a las malas decisiones de nuestros gobiernos en América latina.

Si bien gobernar en estos momentos debe ser bastante complejo para cualquier presidente, también es cierto que una mala decisión afecta mucho más al país que en momentos de “normalidad”.

Particularmente considero que en materia económica las decisiones del presidente de México no han sido las más adecuadas. Mientras países como Colombia han incentivado a la economía desaparecido el IVA en ciertos periodos para alentar el consumo, en México el presidente aún no ha entendido que al país no los sostienen los millonarios que él señala, este país es sostenido por la micro, pequeña y mediana empresa, además de la informalidad, los cuales están siendo los más afectados en este momento, pues no cuentan con el flujo necesario para sostener sus operaciones sin vender, o vendiendo mucho menos de lo que vendían antes de la cuarentena.

Cada día recibimos noticias que nos ponen los “pelos de punta”. Por un lado, un país completamente dividido, que no ha logrado escuchar de su líder, el presidente, un discurso unificador que construya ese gran México que todos queremos para nuestros hijos.

En la semana anterior vimos con tristeza cómo en el informe presentado por Ricardo Haneine Haua director general de la consultora Kearney, una de las más importantes del mundo, señalaba que nuestro país salía de la lista de los 25 países

más atractivos para la IED (Inversión Extranjera Directa) debido principalmente a factores regulatorios y a la gobernanza. Según Haneine, otros factores fueron el bajo crecimiento del país, los cambios en las reglas de la reforma energética que frenaron los nuevos proyectos en cuanto a la generación de energía limpia, la cancelación del nuevo aeropuerto, y la priorización del gobierno en proyectos de bajo impacto como la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía; también la preocupación por la detención, sin fundamento legal, de la cervecería Costellation Brands.

Pero las malas noticias no son únicamente económicas, pues conocimos que marzo fue el mes más violento de los últimos dos años con 3000 homicidios y 78 feminicidios, creciendo un 8.4% con respecto al mes previo, siendo la cifra más alta en lo que va del gobierno actual, y a eso le podemos sumar el secuestro del alto mando del ejército mexicano (general brigadier Diplomado de Estado Mayor) en los límites de Morelos y Puebla. Por supuesto que la violencia actual de México no es culpa únicamente del presidente, pero el que cada día pase sin tener una estrategia clara, encaminada a resolver la situación, llena de incertidumbre y preocupación a todos.

Este 2020 ha sido un año complejo, pero particularmente me atrevería a pedirle al presidente, lo siguiente:

- Una estrategia urgente de rescate a la micro, pequeña y mediana empresa. Si no lo hacemos, seguro van a desaparecer en los próximos meses gran parte de estas empresas con consecuencias catastróficas para el país.

- Aprovechar la pandemia para ayudar a que la informalidad se sume a la formalidad. Para eso debemos invertir importantes recursos de ayuda a este sector.

- Entender que el petróleo va a desaparecer pronto. La energía limpia es el presente y futuro del mundo. No ver esta realidad es hundir a México 40 años atrás.

- Generar un plan serio de combate a la delincuencia de México, pues ante esta crisis y ante la pérdida masiva de empleo, seguramente el narcotráfico se convertirá en el reclutador de miles de personas desesperadas por falta de empleo.

- Y por ultimo, necesitamos un presidente que una a los 122 millones de mexicanos. Dividir, señalar, y amenazar (como lo hizo hace unos días) es el peor camino para este país que tiene TODO para ser una gran economía.

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COVID-19: BUEN MOMENTO PARA REINVENTAR LA EDUCACIÓN

“La crisis puede ser una bendición, porque produce progresos”. Albert Einstein

Durante este complejo periodo de cuarentena he podido ver con tristeza como muchas personas han perdido sus empleos o han visto disminuidos sus ingresos. Algunas empresas han cerrado temporalmente y quizás, algunas otras, no tengan los recursos para volver a abrir.

Pero también he visto empresas nacer, y otras crecer, pues las crisis son siempre buenas oportunidades para reinventarnos, adaptarnos y encontrar caminos inexplorados (en el Podcast: Sin Excusas en Spotify, capítulo 26 se pueden encontrar una lista de empresas para crear en este periodo).

Hablando de la educación en tiempos de Covid-19, puedo señalar que, aunque las instituciones públicas y privadas de todos los niveles logramos adaptarnos para continuar las clases on-line, aun nos queda bastante camino por recorrer en la creación de un modelo educativo en línea que se pueda masificar, como lo hace la educación presencial.

Pretender pasar completamente igual el sistema tradicional a la educación en línea, con exámenes, tareas y actividades tradicionales, es una completa locura, que nos ha servido para salir de esta situación de manera rápida, pero que definitivamente no podría seguirse haciendo si este confinamiento se ampliara.

El posible regreso a las aulas pensado para agosto, seguramente nos llevará a retos importantes y a cambios radicales. En la Universidad Cuauhtémoc, por ejemplo, hemos pensado regresar con un esquema donde la mitad de los alumnos tomen sus clases presenciales y la otra mitad en línea, y al día siguiente se cambian las posiciones. Pero lo más interesante del asunto es que logremos aprovechar esta experiencia de la educación en línea para que juntos realicemos una reflexión profunda que nos lleve de la educación de las respuestas (la memorización) a la nueva escuela de las preguntas. Nuestros niños deben ser expertos en hacer buenas preguntas, esas que los lleven al maravilloso mundo de la construcción de nuevo conocimiento.

Los maestros que hoy están impartiendo clases en línea deben entender que las casas de los alumnos deben convertirse en laboratorios de experimentación a escala 1 a 1. Un estudiante puede conocer un proceso físico haciendo un helado, por ejemplo; el cartón de desecho, la basura en sí debiera convertirse en el mejor material para construir y prototipar soluciones a problemas, y así enriquecer las clases en casa.

Pasando el confinamiento, esta gran experiencia de educación en línea donde usamos videos, herramientas digitales, realidad aumentada y virtual, creatividad con lo que tenemos en casa, debemos llevarla a las clases presenciales, pues debemos entender que este es un buen momento para cambiar la perspectiva del alumno que solo recibe información que almacena en su cerebro para luego escupirla en un examen individual, para pasar a la escuela donde se hacen buenas preguntas y el grupo completo, su maestro y la sociedad, construyen las respuestas.

Ojalá que esta etapa de confinamiento nos ayude a reflexionar, a cambiar, a innovar en el aula, pues seguro estoy de que acumular información como hasta ahora lo hacemos, usando los cerebros de los niños como recipientes, terminará por agobiar a unos alumnos que ya entendieron que la información se consigue fácilmente en los medios digitales, que es absurdo que ellos la almacenen y que se les evalúe únicamente por su capacidad de memorizar; lo importante es acostumbrase a entender esa información, a saberla buscar e interpretar, pero sobre todo, a usarla para construir nuevo conocimiento.

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INGENIERÍA EN DESARROLLO DE SOFTWARE: Un camino en el siglo XXI

Por muchos años nos dijeron que nuestra vida era lineal; iniciábamos con la educación básica, luego la media superior y al final, la universidad. Salíamos a conseguir un buen trabajo, nos casábamos y éramos felices.

El mundo real ya no funciona así. La vida en el siglo XXI nos exige adaptarnos de manera inmediata a los cambios; necesitamos muchas habilidades que hoy son necesarias para enfrentar con éxito los desafíos de la incertidumbre que cada día se nos plantean, cambio climático, pandemias, desigualdad, pobreza, guerras, etc., y para esto, debemos escoger muy bien la carrera que debemos estudiar, y aceptar que la educación será un proceso continuo durante toda la vida.

Los trabajos están evolucionando de manera acelerada, algunos estudios pronostican que en los próximos años el 60% de los trabajos podrían ser remplazados por la automatización (McKinsey 2017). En la página de la BBC sobre tecnología “Will a robot take your job”, se puede conocer que tan probable es que pierda mi trabajo en los próximos años debido a la automatización; simplemente escribimos nuestra profesión y en menos de un segundo sabremos que tan probable es que desaparezca y en cuánto tiempo.

Una de las carreras que todos los futuristas recomiendan para las nuevas generaciones es la de Ingeniería en Desarrollo de Software, la cual permite

convertirse en un profesionista con formación basada en competencias y conocimientos para la aplicación de algoritmos, estructuras de datos y lenguajes de programación para el desarrollo de software, facilitando el aseguramiento de la calidad y la administración de proyectos a pequeña y gran escala, además de poder generar soluciones que aporten valor a organizaciones tecnológicas y exponenciales.

La Primera Revolución Industrial (1784), la que se caracterizara por las máquinas a vapor obligaron a muchas personas a pasar del campo a las ciudades, así que saber leer y escribir se convirtió en una habilidad fundamental en esos momentos. Luego llega la Segunda Revolución Industrial (1870), donde la producción en serie fue la característica. Dos países lideraron esa revolución, Estados Unidos e Inglaterra, y aunque Japón y Alemania también se beneficiaron, los dos primeros hicieron que el inglés se fuera convirtiendo en el idioma de los negocios. Para 1969 llegamos a la Tercera Revolución Industrial, la de las computadoras, por lo que alguien que no supiera manejarlas, se empezaba a rezagar. Pero ahora estamos en la Cuarta Revolución Industrial, la de la inteligencia artificial, la programación y las redes neuronales, por lo que es fundamental conocer sus bases para poder desempeñarse exitosamente en el siglo XXI, así que estudiar una Ingeniería en Desarrollo de Software es una excelente decisión para un estudiante en la actualidad.

Muchas veces los alumnos deciden alejarse de las ingenierías por la enseñanza de las matemáticas, apegándose al paradigma mexicano de que casi todos somos malos en matemáticas. Una completa tontería si entendemos que las matemáticas

son fundamentales para sobrevivir, pues las usamos en casi todos los procesos del mundo real. Además, en una ingeniaría de software, al ser matemáticas aplicadas a la obtención de resultados en aplicaciones móviles, programas o algoritmos, su aplicabilidad es mucho más clara y entendible.

En la actualidad necesitamos de nuevas habilidades, por lo que para los jóvenes que están egresando de la preparatoria es fundamental escoger una profesión que les ayude a enfrentar los desafíos complejos del siglo XXI.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

INGENIERÍA EN DESARROLLO DE SOFTWARE: Un camino en el siglo XXI

Por muchos años nos dijeron que nuestra vida era lineal; iniciábamos con la educación básica, luego la media superior y al final, la universidad. Salíamos a conseguir un buen trabajo, nos casábamos y éramos felices.

El mundo real ya no funciona así. La vida en el siglo XXI nos exige adaptarnos de manera inmediata a los cambios; necesitamos muchas habilidades que hoy son necesarias para enfrentar con éxito los desafíos de la incertidumbre que cada día se nos plantean, cambio climático, pandemias, desigualdad, pobreza, guerras, etc., y para esto, debemos escoger muy bien la carrera que debemos estudiar, y aceptar que la educación será un proceso continuo durante toda la vida.

Los trabajos están evolucionando de manera acelerada, algunos estudios pronostican que en los próximos años el 60% de los trabajos podrían ser remplazados por la automatización (McKinsey 2017). En la página de la BBC sobre tecnología “Will a robot take your job”, se puede conocer que tan probable es que pierda mi trabajo en los próximos años debido a la automatización; simplemente escribimos nuestra profesión y en menos de un segundo sabremos que tan probable es que desaparezca y en cuánto tiempo.

Una de las carreras que todos los futuristas recomiendan para las nuevas generaciones es la de Ingeniería en Desarrollo de Software, la cual permite

convertirse en un profesionista con formación basada en competencias y conocimientos para la aplicación de algoritmos, estructuras de datos y lenguajes de programación para el desarrollo de software, facilitando el aseguramiento de la calidad y la administración de proyectos a pequeña y gran escala, además de poder generar soluciones que aporten valor a organizaciones tecnológicas y exponenciales.

La Primera Revolución Industrial (1784), la que se caracterizara por las máquinas a vapor obligaron a muchas personas a pasar del campo a las ciudades, así que saber leer y escribir se convirtió en una habilidad fundamental en esos momentos. Luego llega la Segunda Revolución Industrial (1870), donde la producción en serie fue la característica. Dos países lideraron esa revolución, Estados Unidos e Inglaterra, y aunque Japón y Alemania también se beneficiaron, los dos primeros hicieron que el inglés se fuera convirtiendo en el idioma de los negocios. Para 1969 llegamos a la Tercera Revolución Industrial, la de las computadoras, por lo que alguien que no supiera manejarlas, se empezaba a rezagar. Pero ahora estamos en la Cuarta Revolución Industrial, la de la inteligencia artificial, la programación y las redes neuronales, por lo que es fundamental conocer sus bases para poder desempeñarse exitosamente en el siglo XXI, así que estudiar una Ingeniería en Desarrollo de Software es una excelente decisión para un estudiante en la actualidad.

Muchas veces los alumnos deciden alejarse de las ingenierías por la enseñanza de las matemáticas, apegándose al paradigma mexicano de que casi todos somos malos en matemáticas. Una completa tontería si entendemos que las matemáticas

son fundamentales para sobrevivir, pues las usamos en casi todos los procesos del mundo real. Además, en una ingeniaría de software, al ser matemáticas aplicadas a la obtención de resultados en aplicaciones móviles, programas o algoritmos, su aplicabilidad es mucho más clara y entendible.

En la actualidad necesitamos de nuevas habilidades, por lo que para los jóvenes que están egresando de la preparatoria es fundamental escoger una profesión que les ayude a enfrentar los desafíos complejos del siglo XXI.

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PRIMERAS CONCLUSIONES DE LA “NUEVA VIDA” EN CONFINAMIENTO

Luego de estar trabajando diferente y viviendo con cambios radicales a nuestras rutinas debido a esta pandemia por el Covid-19, han quedado bien claros algunos puntos:

1- El internet en nuestro país dista mucho en cuanto a calidad, cobertura, soporte y velocidad, del que tienen en los países desarrollados, situación no menor de análisis, a sabiendas de que uno de los hombres más ricos del mundo es mexicano y gran parte de su negocio esta en vender servicios de internet. Paradójico. Ya diría mi abuelita: “en casa de herrero, cuchillo de palo”.

2- La educación masiva en línea aún debe mejorar mucho. Tenemos que trabajar en el desarrollo de habilidades que le ayuden al educando en este proceso que es bien diferente al de la educación presencial. Es cierto, sí avanzamos las universidades unos 10 años en la virtualización de la educación; ahora viene el reto de estructurar un sistema de enseñanza que nos ayuda a formar a los diferentes perfiles académicos que nos llegan a las instituciones, y a los maestros.

Mi primera conclusión sobre esto es: ni todos los educandos, ni todos los maestros están hechos para la educación on-line. El gran ganador: La

educación blended (combinación de educación presencial y educación en línea). Pronto veremos muchas innovaciones para este proceso.

3- Como diría el experto en educación Cristian Celedón, “lo que tenemos al frente no son nativos digitales sino nativos de redes sociales, que es diferente”. En estos días de educación on-line por Covid-19, nos hemos encontrado con una generación a la que considerábamos experta en tecnologías, pero que, en su gran mayoría, es incapaz de solucionar los mínimos problemas ante una comunicación digital. Cuando se presenta el primer problema de conectividad o uso de las plataformas, entran en pánico.

Tenemos un reto enorme en la educación de verdaderas habilidades tecnológicas que les ayuden a nuestros estudiantes a tener una mejor capacidad de resolución de problemas y de adaptación, ambas, habilidades fundamentales para el profesional del siglo XXI.

4- Y una de política… terminaremos por entender que de una situación como la que estamos viviendo, sólo saldremos si todos unidos trabajamos para lograrlo. No podemos esperar nada de los gobiernos; somos los 122 millones de mexicanos los que debemos tomar las riendas del destino y actuar en consecuencia.

¿Está actuando mal nuestro presidente?, ¿lo están haciendo bien los de China, Francia, España o Alemania? ¿No confinar a la población debiera ser el camino, como lo esta haciendo Suecia?

Será difícil medir los resultados, pero al final habrá dos indicadores que generarán los parámetros: Muertes de personas / muertes de empresas.

¿A cuál le apuesta usted?

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