Daily Archives: May 12, 2011

EL VERDADERO VALOR DE SER MAESTRO

Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida. (Pitágoras)

Estamos a la víspera de festejar el Día del Maestro,  evento del cual se desprenden un sinnúmero de celebraciones organizadas por  diferentes actores: gobierno, escuelas, asociaciones, sindicatos, etc., pero a mi  punto de vista, pocos reconocemos la forma REAL de agradecer y reconocer la importante labor de nuestros docentes.

Como parte de los festejos, nos encontramos con majestuosas comidas, nutridos desayunos y románticas cenas… pero ¿Motivamos a nuestros maestros de la manera adecuada?

En repetidas ocasiones, he escrito sobre la enorme labor de nuestros maestros, pues su tarea en la actualidad va mucho más allá que enseñar: son  una guía, un ejemplo, un mentor.

Pero no me cansaré de aplaudir a aquellos que saben de su trascendente actuar y deciden trabajar con esmero, respeto, cariño y profesionalismo independientemente de la remuneración económica que pudiesen recibir.

¿Cuánto tiempo pasan nuestros hijos al lado de estos maravillosos seres? Horas, tal vez muchas más que con nosotros mismos (por algo se forman ciertos  lazos afectivos).

Por ello su labor es esencial.

No olvidemos que la escuela es una continuidad de nuestro hogar, es de cierta forma, la segunda casa de los niños y jóvenes, por ello, el vínculo que se crea entre el alumno y el maestro puede ser tan fuerte y tan determinante para la formación que inclusive  los directivos buscan la manera de que los padres de familia participen más activamente en eventos escolares.

No olvidemos que además de enseñar, que es el cumplir con los objetivos que se plantea la escuela, el maestro educa, ya que gracias a su vocación apoyan a los estudiantes fomentándoles valores y ayudándoles con su ejemplo, a ser mejores personas.

En muchas películas hemos visto cómo un  maestro puede cambiar por completo el ambiente de un salón de clases, convirtiéndose en un modelo a seguir por los estudiantes, siendo éste casi un “HÉROE”.

Pero, al término del año escolar ¿Conocemos los sentimientos y sensaciones hacia el maestro (a) por las que atraviesa un niño?

¿Consideramos la posibilidad de que un maestro detecte algún problema familiar que ni nosotros mismos somos capaces de percibir?

¿Nos hemos acercado con algún maestro para solicitar su orientación sobre qué debilidades y fortalezas encuentra en nuestros hijos?

Seguramente, son preguntas a las que lamentablemente contestaremos que NO, pues muchos de nosotros no RECONOCEMOS la tarea que desempeña un maestro en nuestras vidas y no tomamos en cuenta sus cualidades humanas ni profesionales.

Creo que casi nunca intentamos ponernos en el lugar de ellos, pues además de enseñar y compartir su experiencia, su labor requiere de enorme paciencia y seguramente (en el caso de quienes conviven con niños más pequeños) pasar horas de cansancio físico y mental pues “lidiar” con actitudes egocéntricas, desiguales, caprichosas,      que enjuician, demandan y critican, es realmente complicado.

Sin hacer distinciones, un maestro se esmera en “corregir” a un alumno problemático, y trabaja junto a él, hasta que se vean los frutos de su esfuerzo.

Sin favoritismos, un maestro motiva a las “mentes brillantes” y los “ordenados” para que ayuden a sus compañeros a dirigirse por un mejor camino.

En conclusión, deseo aprovechar estas líneas para agradecer y felicitar a todos los maestros, por su valiosa elección de vida: enseñar y educar, por compartirnos su saber, por orientarnos y por haber aportado su grano de arena para ayudaros a ser lo que ahora somos.