Monthly Archives: September 2013

EL CAMBIO AL SISTEMA EDUCATIVO, UN BUEN COMIENZO…

Los dos “grandes” de Latinoamérica han decidido reformar sus sistemas educativos, Brasil y México, con la firme tarea de pasar al primer mundo… interesante y urgente tarea.

Si bien gran parte del planeta aún ve con algo de escepticismo estas reformas en el entendido de que casi siempre los cambios terminan diluyéndose en los procesos, este paso es una excelente muestra de querer revertir los deficientes resultados que estas dos economías han tenido en los exámenes educativos internacionales (PISA, por ejemplo).

Entre muchos aspectos, la reforma en México busca evitar que el 50 por ciento de los maestros sean elegidos por el SNTE, como hasta ahora, creando un sistema nacional de evaluación para los actuales docentes y para los aspirantes. Los actuales, tendrán hasta 3 oportunidades para aprobarlo, y los aspirantes, hasta dos.

El aspecto más importante de la reforma en Brasil pasa por el hecho de que desde ahora se invertirán en educación, el 75 por ciento de los ingresos por petróleo (lo equivalente a cerca de 30.000 millones de dólares). El otro 25 se destinaría a la salud.

Con todas las críticas que podamos hacer a este importante paso de las dos principales economías de la región, lo interesante es ver como la presión popular tanto en Brasil como en México, han llevado a un cambio radical de rumbo en materia educativa; y como apunta el periodista argentino Andrés Oppenheimer: “Ahora, lo más importante será que las sociedades civiles en México y Brasil mantengan la presión para que sus gobiernos mejoren la calidad educativa, porque los políticos tenderán a pensar que ya hicieron su labor al aprobar la ley, y estarán tentados a ceder ante las protestas de los sectores más radicales y retrógrados de los sindicatos docentes”.

En medio de estos cambios, salen a la luz pública los resultados de los rankings de las mejores universidades del mundo. Uno de ellos, el QS de Gran Bretaña, y el otro, el de la universidad Jiao Tong de Shanghai.

Según el ranking de China, ocho de las 10 mejores universidades del mundo están en Estados Unidos, se encabeza esta lista por Harvard, seguida de Stanford (2), la Universidad de California en Berkeley (3), el Instituto de Tecnología de Massachusetts, MIT (4), la Universidad de Cambridge, Gran Bretaña (5), el Instituto de Tecnología de California (6), Princeton (7), la Universidad de Columbia (8), la Universidad de Chicago (9) y la Universidad de Oxford, Gran Bretaña (10).

El de Gran Bretaña, coloca a siete universidades estadounidenses entre las mejores diez del mundo. Se encabeza por el MIT, seguido de Harvard (2), Cambridge, Gran Bretaña (3), University College de Londres (4), Imperial College de Londres (5), Universidad de Oxford (6), Stanford (7), Yale (8), Universidad de Chicago (9) y Instituto de Tecnología de California y Princeton empatados en el número 10.

En ambos rankings las universidades latinoamericanas no aparecen en las 100 mejores del mundo, lo que pareciera increíble para la sexta economía del mundo (Brasil) y la duodécima (México), por lo que las reformas mencionadas abren un excelente panorama de cambio y mejora de los sistemas educativos buscando que obtengamos mejores resultados académicos encaminados a unas economías del conocimiento, más fuertes. Como comentó el periodista argentino, va a depender de los políticos tener las agallas de controlar y encaminar a los actores del día a día del proceso educativo: LOS MAESTROS, quienes hasta hoy, definitivamente NO están desarrollando su tarea como esperamos.

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EL MAESTRO PIEZA FUNDAMENTAL DEL DÍA A DÍA…

Como lo hemos planteado algunas veces, el sistema educativo mexicano necesita una revisión profunda, no sólo en sus cimientos (educación básica), sino también en el fortalecimiento de la educación superior. Muchos de los países con que México compite cuentan con esquemas de desarrollo docente mucho mejores que los que hoy tenemos.

Conozcamos algunas cifras:

De cada 10 niños en el país que ingresan a un kínder, sólo 1,2 terminan una licenciatura. Únicamente 3 de cada 10 jóvenes de entre 19 y 23 años cursan estudios de educación superior, lo que equivale a 3.3 millones de ellos. Este promedio es demasiado bajo, incluso inferior al promedio de Latinoamérica que alcanza un 37%.

En el país contamos con cerca de 8.500 posgrados, de los cuales únicamente 1359 están en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad; y aunque el número de profesores de tiempo completo ha aumentado considerablemente en las universidades (casi el triple en 20 años), el trabajo del “maestro de aula” se ha disminuido debido a que la gran mayoría de los apoyos docentes (que siguen siendo muy pocos) se han centrado en la investigación. Este fenómeno pudiera ser un delicado problema en cuanto al equilibrio de la educación superior, ya que el trabajo diario de calidad en el aula, es fundamental para el desarrollo del capital intelectual de nuestros estudiantes.

El Rector de nuestra máxima casa de estudios, la UNAM comentó: “la actual matrícula de estudios de posgrado es de 229 mil alumnos (60% de maestría, 11% de doctorado y 19% en el área de especializaciones). La cifra es aún reducida en comparación con la matrícula de licenciatura y con la formación de recursos de alto nivel en países con desarrollo similar a México”.

Hasta hace algunos años una licenciatura bastaba para “defenderse” en el mercado, inclusive servía como acceso a la enseñanza en la educación superior. Este grado definitivamente hoy no es suficiente, por lo que el desarrollo de posgrados en educaciones públicas y privadas se ha incrementado de manera considerable.

“El número de profesores con estudio de posgrado se ha incrementado sustancialmente, sin embargo se ha generalizado la acumulación de grados académicos y actividades de investigación, en tanto se desalienta el trabajo docente”, comentó el Rector.

“Esto se explica porque los modelos de compensación salarial, o estímulos económicos otorgados por el Sistema Nacional de Investigadores para los académicos de tiempo completo han impuesto un modelo de prestigio que deforma la actividad académica, pero fundamentalmente desalienta las vocaciones: la dedicación a planear clases, preparar material educativo, buscar innovar en el aula y atender a los estudiantes en sus necesidades académicas reales”.

Este es un verdadero problema. No se trata de desalentar la investigación tan escasa y necesaria en México, pero el trabajo de vocación del docente que día a día lleva los destinos de los estudiantes, es fundamental para el fortalecimiento del capital humano que requerimos para competir en el mundo globalizado que hoy vivimos.

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LA REFORMA HACENDARIA NO PUEDE ATACAR A LA EDUCACIÓN

Todos hemos visto cómo la educación de México no ha salido bien evaluada en los últimos exámenes internacionales (PISA aplicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). También vimos cómo en los últimos rankings internacionales, nuestra máxima casa de estudios, la UNAM, salió de la prestigiada lista de las mejores universidades del mundo, dando paso a la también latinoamericana Universidad de Sao Pablo, que hoy se ubica por arriba de nuestra UNAM, en los rankings mundiales y de Latinoamérica.

Este panorama nos debe llamar fuertemente la atención, ya que nuestro país invierte un gran porcentaje (más del 6%) de su PIB (producto interno bruto) en el área educativa, incluso por arriba de muchos países que están en la lista de los 10 mejores del planeta.

Con el inicio del gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto las acciones en materia educativa nos llenaron de optimismo; primero con la detención de la corrupta exlíder sindical de los maestros Elba Esther Gordillo y luego con la presentación de la Reforma Educativa y su excelente posición de firmeza frente a los maestros mediocres, que salieron a las calles, oponiéndose por el simplemente miedo a la evaluación de sus capacidades.

Estas medidas nos llenaron de optimismo y esperanza en el camino de llevar a México al lugar que merece; ya que un país con un sistema educativo deficiente está condenado al atraso.

Con gran tristeza, y luego de conocer la propuesta de Reforma Hacendaria hecha por Enrique Peña Nieto, vemos cómo esa primera visión del Presidente en materia educativa se contrapone peligrosamente al proponer en ella el cobro del IVA (impuesto al valor agregado) a la educación. Además del IVA, el Presidente propone el cobro de ISR (impuesto sobre la renta), lo que llevará a más mexicanos a abandonar sus estudios, ya que estos impuestos seguramente se agregarán a los cobros de las colegiaturas en los colegios y universidades.

Este es un duro golpe a la educación, una educación que sigue en “tela de juicio” por sus resultados ante el mundo.

Un país no educado, está condenado a la pobreza y ese punto no parece haberlo visto nuestro Presidente, pues con estas medidas, el retraso educativo de nuestros mexicanos, será inminente. Ojalá que los Legisladores analicen con detenimiento estos aspectos que afectan a la educación, motor del desarrollo del país.

Considero que antes que atacar con este tipo de medidas a la educación, deberíamos generar estrategias que nos ayuden a fortalecer y a desarrollar esta área estratégica del país, como lo están haciendo nuestros competidores en Latinoamérica (Brasil, Chile e inclusive Colombia y Costa Rica) y el mundo entero.

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NO ES CON MARCHAS COMO CAMBIAREMOS LA EDUCACIÓN EN MÉXICO…

Quienes nos dedicamos a la educación no hemos llegado a una conclusión sobre todas las cualidades específicas que debe tener el maestro para los jóvenes del siglo XXI. Lo único seguro, es que el maestro “omnipotente” que se sentía dueño del conocimiento, está fuera de lugar. Ese maestro que dedica su espacio al dictado de fechas y frases con un único punto de vista sobre algo, también esta “mandado a recoger”.

Algún especialista utiliza una buena frase para definir a ese maestro actual: “El docente de hoy debe ser una persona que encuentre un equilibrio entre lo tradicional y lo moderno. Queremos que haya un híbrido de lo que es un profe de ayer con sus valores y uno que articule lo que necesitamos para el mañana”.
Según datos de especialistas educativos en Estados Unidos, un joven que esté en primaria en el 2013, habrá cambiado 14 veces de trabajo cuando tenga 38 años de edad, muchos de esos trabajos hoy no existen.

El cambio que debemos llevar a cabo quienes nos dedicamos a la educación está centrado en entender que los maestros ya no somos transmisores del conocimiento, sino guías de la construcción del mismo. Las fechas, postulados, fórmulas y demás conocimiento que en nuestra época eran memorizados de manera obligada, hoy deben ser utilizados en la aplicación en un problema real, donde lo importante no son los medios para resolver el problema aplicado, sino la conclusión y solución del mismo. Allí está la raíz del asunto:

“Los maestros deben dejar de enfocarse en el objeto del conocimiento, para centrarse en el sujeto del conocimiento. No preocuparse tanto por el teorema de Pitágoras, eso ya está inventado y se puede ver en internet. Lo verdaderamente valioso es la posición del chico frente a ese conocimiento, cómo llegará a ese conocimiento, cuál es su estrategia”.

Ese nuevo maestro debe tener una conexión con el estudiante, que hablen el mismo lenguaje, y cuando digo “lenguaje” no es la jerga sino la forma en que los niños y jóvenes actuales reciben, transmiten y comprenden lo que aprenden.

Las manifestaciones de los maestros en nuestro país debido a la reforma educativa, son la mejor muestra de la gran equivocación en la que está sumido el sistema educativo mexicano, que por cierto lleva varios años en la cola de los resultados académicos en el mundo.

Mientras que otros países centran sus esfuerzos en trabajar en mejoras educativas que los ubiquen en otro nivel (Brasil, Chile, Colombia en nuestro continente. Corea del Sur, Taiwán, Singapur, en otros lugares), en México nuestros docentes abandonan las aulas dejando a los niños sin clases, para sumarse a marchas “sin sentido” por el “vergonzoso” miedo a una evaluación docente, que es la herramienta básica y de inicio, para poder determinar la calidad de quienes hoy conducen la formación de nuestros estudiantes. Todos sabemos que LO QUE NO SE MIDE, NO SIRVE, así que la postura pusilánime de algunos de los docentes de México es demasiado dolorosa, ante un país que requiere de un sistema educativo que funcione a la altura de la economía que maneja.

Ya basta del miedo a que nos evalúen. La medición es la única manera de conocer nuestra realidad para convertirla en el punto de partida de la mejora. Ojalá que estos pseudo maestros lo entiendan, por el bien de la juventud mexicana y del desarrollo del país.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

UN “BUEN COLEGIO” NO ELUDE NUESTRA RESPONSABILIDAD.

Yo estoy convencido de que el éxito formativo de un niño no se encuentra únicamente en inscribirlo en un buen colegio, sino en la calidad de las enseñanzas y los cimientos que los padres de familia le puedan entregar.

Ante un mundo globalizado, acelerado y complejo donde cada vez es más común que ambos padres deben trabajar, el tiempo de esa formación con los hijos debe ser de mucha calidad. Normalmente los padres sienten una gran culpabilidad por el poco tiempo que dedican a sus hijos, y esa culpabilidad los lleva a llenarlos de cosas materiales que antes de darles felicidad y formación, los llena de inseguridad, y los convierte además, en seres que no valoran el valor de las cosas.

Siempre nos quejamos de que los niños mexicanos no leen (un mexicano lee en promedio 1 libro por año, en Holanda 17 y en Finlandia los niños de primaria leen un libro por semana), pero somos pocos los que dedicamos 15 minutos en la noche para alimentar en nuestros hijos, el amor por la lectura.

Augusto Cury, el excelente pedagogo brasileño, comenta: “Los hijos no necesitan padres impresionantes, sino seres humanos que hablan su lenguaje y sean capaces de penetrar en su corazón”. Además nos propone 7 hábitos para la formación de nuestros pequeños:

  1. Los buenos padres dan regalos, los padres brillantes ofrecen su propio ser.
  2. Los buenos padres nutren el cuerpo, los padres brillantes nutren la personalidad
  3. Los buenos padres corrigen errores, los padres brillantes enseñan a pensar.
  4. Los buenos padres preparan a sus hijos para los aplausos, los padres brillantes preparan a los hijos para los fracasos.
  5. Los buenos padres conversan, los padres brillantes dialogan y generan confianza.
  6. Los buenos padres dan información, los padres brillantes cuentan historias.
  7. Los buenos padres dan oportunidades, los padres brillantes nunca desisten.

La realidad es que vivimos un mundo complejo con muchas amenazas para nuestros hijos (drogas, alcohol, delincuencia, desórdenes alimenticios, irreverencia, etc.), y ante este panorama, los 5 primeros años de formación de un niño son fundamentales para generar los cimientos que los fortalezcan para toda la vida. Un buen padre de familia no necesita mucho tiempo para estar con su niño; lo que realmente necesita un niño es un verdadero tiempo de calidad. Un tiempo donde la conversación sea profunda, de confianza. Un tiempo donde el niño entienda que sus momentos y problemas nos son muy importantes, y que estamos interesados en conocerlos para darles nuestro punto de vista; un punto de vista que debe salir de “ponernos en sus zapatos”, y no únicamente de “mi lógica” generada de las propias experiencias.

Tenemos que ser capaces de inculcarle a nuestros hijos la habilidad para que puedan resolver problemas por medio de una adecuada toma de decisiones, y donde además, se midan las consecuencias de las decisiones tomadas.

No nos sintamos mal por el poco tiempo que dedicamos a nuestros hijos; mientras estos momentos tengan la profundidad necesaria, seguramente servirán para fortalecer los cimientos que ellos van a requerir; pero el peor error de la formación de los hijos se encuentra en el creer que un “buen colegio” hará toda la tarea de la cual somos responsables.

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