Monthly Archives: January 2014

NUESTROS TEMORES: NUESTROS OBSTÁCULOS.

Cuando vemos la televisión, nos encontramos con publicidad de gran creatividad y una calidad de producción impresionante. Son muchos emotivos, que hasta a algunos de ellos, nos provocan un nudo en la garganta, otros más cómicos nos arrancan una carcajada; en fin, hay de mucho y con enorme ingenio…

De forma particular, me encantan los reflexivos: esos que nos dejan pensando sobre el mensaje que tienen como objetivo despertar en nosotros… de éstos, me llama la atención uno en particular: un spot televisivo que anuncia cierta marca mundialmente conocida de whisky, que más allá del producto que promociona, destaca el mensaje que lleva consigo: el miedo a compartir, a dar, a emprender, a desprendernos de algo que consideramos valioso, por temor a perderlo, a ser juzgados… a sufrir.

Es ahí en donde nos damos cuenta de que en realidad, la mayor parte del tiempo somos nosotros mismos quienes ponemos los obstáculos que nos impiden amar y ser amados, crecer, destacar, obtener ese éxito tan deseado.

Desde siempre, en muchos hogares del mundo, la educación que se recibe desde niños es la de sobreproteger para evitar daños físicos y emocionales en nuestros hijos: esa gran burbuja que repele golpes, rasguños, puede repeler también grandes aventuras y emocionantes juegos. Ese candado que evita abrir la puerta a decepciones y frustraciones, evita además el aprender, el saber competir y perder. Esa cuerda que ata travesuras, demasiado desorden, e hiperactividad, lamentablemente puede atar también a la creatividad, la confianza en sí mismos, el inquietarse al éxito.

Es normal que nosotros como padres, deseemos para nuestros hijos sólo felicidad y bienestar, pero a veces, el exagerar y ser tan prohibitivos puede ser negativo, pues además del entorno familiar, el ser humano interactúa en una sociedad que en ocasiones, emite el mismo mensaje.

Crecemos en un mundo que limita, prohíbe… y eso tiene consecuencias en el futuro de esos niños que son reprimidos, que son castigados, que son educados por el miedo y no por convicción.

Generalmente, esos niños crecen y se convierten en adultos temerosos, que se conforman con lo que pueden obtener sin arriesgar mucho, esos que encuentran en lo desconocido sólo miedo, y no una oportunidad para soñar, para tener esperanza.

Lamentablemente, la vida nos pone demasiados retos a los que debemos enfrentarnos, a los que tenemos que vencer… pero también, esos retos que parecen ser sólo obstáculos, en ocasiones son oportunidades, de las que de nosotros depende, si las aprovechamos o no, si las vivimos para aprender, para obtener algún beneficio.

Miedo a trabajar en equipo porque esto requiere compartir ideas.
Temor a emprender algo nuevo porque hay que arriesgar.

Negación a ilusionarnos, a soñar… a creer que algo es difícil de alcanzar pues así nos lo han hecho saber.

Precaución por expresar y demostrar nuestros sentimientos por creer que se aprovecharán de nosotros.

Pero… ¿Por qué nos permitimos hacernos daño nosotros mismos? ¿Por qué nos lo permitimos y además lo inculcamos en nuestros seres queridos? ¿Para qué?

Veamos en las travesuras de un niño, en su inocencia, las habilidades que lo llevarán al éxito… eso que hace que ensucia, nos molesta, hace ruido, puede darnos a conocer, en lo que puede destacar cuando sea grande.

Creamos en las capacidades y habilidades que tenemos, que tiene nuestra familia, nuestros hijos, nuestros alumnos, nuestras amistades.

Con responsabilidad arriesguemos… soñemos y actuemos.

Ser felices, destacar profesionalmente, parece una misión imposible, cuando en realidad debería ser algo más sencillo, pues en nosotros mismos está esa fórmula que determina nuestro destino.. así de simple.

M.D.A. JUAN CAMILO MESA JARAMILLO
rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

NUESTRO PUNTO DE VISTA: DE ACUERDO A LA REALIDAD QUE SE VIVA.

Juicio: El ser humano, tiende siempre a juzgar la vida y obra de los demás.
Nuestra educación, creencias, valores y entorno puede chocar y ser diferente a cómo piensa y actúan los demás.

Lamentablemente, vivimos en un mundo en donde la aceptación y el respeto a lo que no consideramos correcto o bueno, suele ser carente o nulo, y de ahí, a que muchas personas sufren consecuencias.

Crítica y rechazo a ciertas razas, diferencias sociales, preferencias sexuales, machismo, a la obesidad, a ciertas religiones, etc., son demostradas en prácticamente todo el mundo… juzgar es para muchos, un estilo de vida.

Pero a veces eso que criticamos, aborrecemos, suele decir mucho de nosotros mismos, llevándonos a ser poco tolerantes y a actuar de manera egoísta, cerrada… sin conocer la realidad del otro, sin abrir nuestra mente y analizar el entorno del otro.

Esos prejuicios demuestran nuestras convicciones y en muchas ocasiones rigen el sentido de nuestra vida, nos impactan de tal forma que al momento que emitimos un juicio, reflejamos algo que creemos también a cerca de nuestro ser.

La vida se encuentra llena de razas, sabores, colores, formas de pensar, religiones, cultura, que enriquecen nuestro día a día, por lo que el paso de los años, si nosotros nos lo permitimos, aprendemos a perdonar, a aceptar, a escuchar, a valorar, a amar a alguien tal cual es…

Valores como la tolerancia y el respeto deben priorizarse ante muchas decisiones y comentarios y de esa forma nuestros juicios no serán obstáculo para encontrar la felicidad y la tranquilidad… Bien dice que el que más crítica y juzga es en realidad el que más sufre.

Los juicios nos llevan a cerrarnos en una burbuja, a prohibir que el otro se realice según sus convicciones. Actuar con sabiduría, con comprensión, con apertura a lo desconocido o poco común es sinónimos de madurez, seguridad e integridad.

Siempre habrá alguien que piense distinto a nosotros, que vea ciertas situaciones con otra perspectiva, que sienta y demuestre de forma en la que no estemos de acuerdo… pero con cordialidad podemos hacer valer nuestro punto de vista, nuestras inquietudes sin ofensas ni ideas poco sustentadas.

La realidad de los demás, no es la nuestra… dejemos de pensar si hace bien o no, si es correcta o incorrecta su actitud… Como decimos coloquialmente, todo depende del cristal como se mire.

El ejemplo arrasa, y considero que como seres humanos racionales, debemos actuar de tal forma que nuestras acciones, sean ejemplo de que la tolerancia, el respeto son parte de las enormes necesidades que tiene el mundo para vivir en armonía, paz y civilización.

rectoría@ucuauhtemoc.edu.mx

NO TODAS LAS “UNIVERSIDADES” SON UNIVERSIDADES

Como todos sabemos la educación de México no ha estado saliendo bien librada en las evaluaciones y comparativos que se hacen a nivel mundial, sobre todo cuando nos medimos con las principales economías, que son nuestros competidores en el marco global. Por un lado la educación básica de México aparece en el último lugar en las evaluaciones PISA (Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) que aplica la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Por otro lado vale la pena analizar nuestra educación superior, ya que si bien la formación de posgrado en México para alumnos de prácticamente toda Latinoamérica sigue siendo aspiracional, la realidad es que nuestra máxima casa de estudios, la UNAM, ya no aparece en las evaluaciones internacionales como la mejor universidad de la región (título que ostento por varias décadas), cediendo el lugar a universidades como la de Sao Paulo en Brasil, la Universidad Católica de Chile, la Universidad de Los Andes en Colombia, y la Universidad de Chile.

Y es que nuestras autoridades educativas hoy tienen la enorme tarea de revisar con “lupa” la educación superior de nuestro país, ya que desde hace varios años han proliferado universidades de “dudosa procedencia” que generan una falsa expectativa en los jóvenes, quienes al egresar salen a engrosar las filas crecientes del desempleo o el subempleo de México.

A pesar de que hoy no es suficiente contar con un título universitario para asegurar el éxito profesional, si es muy cierto que las empresas discriminan y rechazan a los jóvenes que proceden de universales que no son reconocidas por la sociedad. Sigue siendo una premisa que la mejor herencia que un padre de familia puede entregar a sus hijos, es la educación, por tal motivo el padre debe ser sumamente analítico a la hora de invertir los recursos en una u otra institución que forme profesionalmente a sus hijos.

¿Qué elementos debe evaluar un padre de familia y un joven a la hora de escoger una universidad?

- Que la universidad cuente con un RVOE (Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios) de la

- Que la universidad cuente con instalaciones apropiadas para impartir la carrera a estudiar. Es muy fácil analizar este punto por medio de una comparación que se logra visitando las diferentes universidades que cuentan con la misma oferta educativa.

- La calidad de los docentes. Es muy importante solicitar el currículum de los docentes que imparten la carrera a estudiar. Un buen catedrático debe combinar la práctica con la docencia, por lo que este equilibrio lo podemos encontrar en este documento.

- Que por lo menos un 80 por ciento de los docentes de la universidad cuenten con algún posgrado en el área en la que imparten su cátedra.

- Que la universidad cuente con un centro de investigación. Particularmente considero que una universidad que no genere conocimiento, no debería llamarse universidad…

Que la universidad cuente con servicios para la formación integral: apoyo de tutores, servicios de salud, deporte, cultura, entre otros.

- Que la universidad cuente con un sistema de seguimiento de sus egresados. Este servicio le puede servir al padre de familia y al joven para conocer la calidad de la ubicación de los egresados de una u otra institución.

- Que la institución cuente con un sistema activo de desarrollo empresarial y formación de empresas. Todos sabemos que hoy México requiere de más empresarios, por lo que este rubro es fundamental para la formación profesional de un universitario.

Existen otros muchos aspectos que se deben tomar en cuenta, pero considero que estos son los puntos básicos que una familia debe analizar para hacer la inversión en educación de sus hijos. No nos dejemos llevar por el espejismo de las universidades “light”, que únicamente engañan a los estudiantes llevándolos a sumarse a la lista de desempleados del país.

Sea muy precavido, analice antes de tomar una decisión, ya que 5 años de formación universitaria son fundamentales como cimiento de éxito o fracaso laboral de nuestros hijos.