Monthly Archives: June 2015

A VARIOS DÍAS DE LA ELECCIÓN…

Después del vendaval, viene la calma…

Luego de las elecciones locales para diputados federales, pudimos ver con preocupación como la función de los partidos políticos se encuentra en “tela de juicio” ante el ciudadano común.

Siempre he creído que nuestra democracia mexicana se encuentra aún en proceso de maduración, un proceso que inició con el cambio de partido en la presidencia de la república después de 7 décadas. La alternancia fue el primer paso en esa madurez, y quizás el siguiente escaño sea la pérdida de fuerza de las maquinarias políticas importantes de México, que generalmente son quienes se reparten los diferentes cargos públicos en la actualidad.

Estas últimas elecciones nos presentaron un pueblo cansado y asteado de esas grandes fuerzas, tanto que en nuestro estado por ejemplo, la anulación de votos fue la tercera fuerza triunfadora.

También he creído que la madurez de una democracia llega cuando un pueblo es capaz de elegir a personas y no únicamente a partidos; las ideas y estrategias siempre serán más importantes que el andamiaje…

México está urgido de líderes, de personas confiables que nos ayuden a construir un cambio radical para soñar un México mejor.

Por ahora los partidos se han convertido en estrategas que se sirven de cualquier artimaña positiva o negativa, para lograr los objetivos, y eso hace que la ciudadanía desconfíe, y peor aún, pierda la esperanza en quienes ganan los espacios públicos.

Hoy vivimos un México de desconfianza, inseguridad, desigualdades y desesperanzas que ha llevado a su pueblo a abstenerse de elegir, anular su opinión, o simplemente a votar esperando que alguien tome el liderazgo que necesitamos.

Hoy más que nunca nuestro país necesita de héroes con la capacidad de ver el global y no sólo el beneficio suyo o de pocos. Hoy necesitamos que quienes nos gobiernen se convenzan de que este México tiene mucho para todos y no sólo, todo, para pocos.

Ojalá que esta pequeña muestra de hartazgo de la sociedad sea tomada en cuenta por los partidos políticos y los lleve a una reflexión profunda y a transformaciones de raíz que aseguren unas mejores estructuras que aporten los cimientos necesarios para gobernar o para sumarse al partido que sea para trabajar en conjunto por los objetivos nacionales.

México es uno. México no es de un color. México lo componemos 110 millones de personas que buscamos un mejor futuro para nuestros hijos y un mejor lugar para vivir.

Ojalá logremos madurar a la velocidad que nos exige el país, nuestras familias y la competencia mundial.

Para nadie es un mito que nuestro país no va por un buen camino, pero lo importante es saber que a México lo hace su gente, su historia y su tenacidad para salir de los momentos más complejos. Y justo allí, en la gente, nace la esperanza de lograr construir el México que soñamos.

rectoría@ucuauhtemoc.edu.mx

EMPRENDIMIENTO A TEMPRANA EDAD, el camino de México

Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en México acumulamos cerca de 70 millones de personas con algún grado de pobreza, además de que las desigualdades entre ricos y pobres se han tornado tremendamente absurdas, tanto que hoy nuestro compatriota Carlos Slim es uno de los hombres más ricos del planeta.

Según el Fondo Monetario Internacional, México es una de las 15 economías más fuertes del mundo, por lo que estas desigualdades son incomprensibles para un país que tiene TODO para repartir riqueza a sus 110 millones de habitantes.

El tema en la generación de riqueza está centrado en la manera como enfrentamos nuestro desarrollo profesional, pues existe una gran diferencia entre los países que forman emprendedores y en los que buscan únicamente instruir a  futuros empleados.

El sistema educativo mexicano, y me atrevería a decir, latinoamericano, forma empleados. Un estudiante egresa de la educación media superior sin ningún conocimiento financiero; no sabe lo que es un balance, un estado de resultados o un punto de equilibrio. Con estos vacíos llegan a la educación superior donde algunas universidades le tratan de inculcar el emprendimiento como camino de desarrollo, pero los efectos son pocos, pues ya vienen con un proceso de varios años de formación para emplearse.

Este no es un tema exclusivo de México, incluso en países del primer mundo como España, los datos son preocupantes. Según una encuesta de una reconocida empresa española, el 98 por cuento de los españoles sueñan con ser empleados de una gran multinacional, y de los pocos que se lanzan en el emprendimiento, el 95 por ciento fracasan en los primeros dos años de vida de la empresa.

Siempre he considerado que el gran problema del emprendimiento está centrado en la edad en que se inculca, pues el camino debiera ser desde la temprana edad.

Algunos países asiáticos han demostrado un cambio radical en la generación de empresas, cuando desarrollaron modelos para inculcar en los niños el tema emprendedor.

Si logramos formar desde la temprana edad el emprendimiento (como ahora programamos a nuestros niños para buscar empleos), seguramente saldrán de la secundaria o la preparatoria, con las bases que requieren para ver en el desarrollo de una empresa, el camino para establecer sus planes de vida.

México definitivamente debe apostar por el emprendimiento a temprana edad como camino para romper el paradigma de formación de niños, buscando que la siguiente generación sea quien genere los puestos de trabajo que el país requiere para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.

 

Por supuesto que el otro ingrediente es la calidad en el sistema educativo, pues con un sistema educativo con tan mala calidad como el actual, es complejo lograr los objetivos, por lo que el gran reto para aspirar a un México mejor en el mediano plazo, será el de apostar por una educación emprendedora desde la temprana edad y mejorar la calidad de la enseñanza, solo así lograremos construir el México que soñamos.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

Necesitamos un CAMBIO en el Sistema Educativo

El sistema educativo mexicano hoy más que nunca se encuentra en “tela de juicio” pues los resultados obtenidos en los exámenes internacionales nos ubican como un país con deficientes resultados académicos y con graves problemas de desigualdad.

Para la OCDE (organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) la medición de la calidad educativa de los países miembros es sumamente importante, ya que quienes pertenecen a este organismo son las principales economías del planeta y su crecimiento definitivamente dependerá de equilibrar y alinear la economía con la educación.

México vive principalmente del petróleo, las remesas que nos envían los connacionales sobre todo de Estados Unidos, el turismo y el sector automotriz, pero lo preocupante es que las carreras más demandadas por los aspirantes a ingresar a las universidades son derecho, administración y contabilidad.

Yo me pregunto: ¿Dónde están los ingenieros en turismo, en petróleo o los diseñadores automotrices?

Definitivamente es muy importante lograr alinear la vocación económica de México con nuestra educación.

Necesitamos fortalecer el sistema educativo desde temprana edad a fin de generar que los niños establezcan sus planes de vida basándonos en sus capacidades y habilidades, pero conociendo los requerimientos del país.

En Alemania por ejemplo, cada año el gobierno sabe cuántos arquitectos, médicos, ingenieros, entre otros, necesita el país para su desarrollo, por lo que las universidades ofertan los lugares académicos tomando en cuenta los requerimientos nacionales. Ahí está la diferencia. Y si a la vocación le sumamos la calidad, seguramente mejoraríamos sustancialmente los resultados y la desigualdad que vive nuestro México en la actualidad.

Para Finlandia, el país con los mejores resultados académicos en los últimos años, la educación debe centrase en la persona y no en el conocimiento. Ellos se enfocan en que los niños sepan trabajar en equipo, sean leales, honestos, puntuales, proactivos, decididos; sepan tomar decisiones y resolver problemas… ya que para un ser humano fortalecido el conocimiento es una consecuencia. Si un niño no es el mejor en matemáticas, pero es bueno en biología y sabe trabajar en equipo, seguramente se levantará de su silla, buscará a un compañero y le dirá: Tú eres bueno en matemáticas, yo en bilogía, trabajemos juntos.

Así funciona el mundo, con habilidades sociales, con trabajo asociativo y no en la individualidad que muchas veces es el enfoque de los sistemas educativos.

El problema es que el sistema educativo mexicano está centrado en el conocimiento, pues si hablamos del sistema público, los maestros obligan a los buenos resultados a los niños, ya que de ellos dependen sus compensaciones y si hablamos del sistema educativo privado, los buenos resultados llevan a que los colegios exhiban lonas al exterior de sus instalaciones presumiendo sus logros… ¿Y esto hace exitoso a un niño? Por supuesto que NO. Esto no asegura nada, es más, ya sabemos que este enfoque lleva a los niños a un aprendizaje memorístico que no les abre el panorama para un buen desarrollo en sus vidas.

Para nadie es un mito que vamos mal en educación en México y tenemos dos caminos; el primero, no hacer nada y dejar que todo siga y fluya. El segundo, el de exigir a nuestras autoridades y empresarios que juntos construyamos el sistema que México requiere para ser exitoso y poder competir en igualdad de condiciones con los países que son nuestra competencia, y así lograr el equilibrio económico y las oportunidades que hoy no tenemos.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

NUESTRA OBLIGACIÓN EN LOS COMICIOS

Estamos a pocos días de un nuevo proceso de votaciones para elegir a los diputados que nos representarán a nivel nacional, y nuestra obligación y responsabilidad, es la de ejercer nuestro voto para expresarnos como ciudadanía.

Es cierto que hemos estado inmersos en un proceso largo de desprestigio de nuestras autoridades, sobre todo en las redes sociales que han servido para conocer de inmediato lo que pasa, pero también se han vuelto en medios de mentiras y reproches, que han generado una desconfianza generalizada de la sociedad. Es cierto que muchas de nuestras autoridades se han equivocado, y mucho. La corrupción en México es el principal problema que tenemos y nos lleva a alejarnos del desarrollo sostenido y a una mayor igualdad entre los habitantes.

Es cierto que cada día conocemos un nuevo proceso de corrupción o de tráfico de influencias. Una corrupción que duele y desgasta. Una corrupción que enoja y aleja a la sociedad de su principal deber ante la elección en un proceso electoral.

Pero la única manera que tenemos de expresarnos democráticamente es por medio del voto. No todos los partidos son malos o buenos y los candidatos son malos o buenos. Los partidos los forman personas y como todo en la vida, hay unas buenas y otras malas. Es falso que todo político es malo y ladrón. Si así fuera, México estaría muy lejos de ser el país que hoy es, una de las 15 economías más grandes del mundo. Por supuesto que si el total de los políticos fueran honestos, quizás ya seríamos un país de primer mundo, pero como sociedad el optar por el silencio es el peor camino que tenemos frente a la construcción del México que soñamos.

Hoy tenemos dos obligaciones: La primera, la de escuchar y analizar a cada uno de los candidatos y sus propuestas. Debemos ser capaces de “leer entre líneas” sus intereses y estrategias, para así decidir por las IDEAS más allá de los partidos. Debemos “madurar” democráticamente para entender que los partidos son plataformas, pero no debemos casarnos con uno solo, pues las ideas y las personas son las que nos podrían llevar al México que soñamos.

La segunda obligación es la de formar a nuestros hijos con las bases del México que deseamos. Si queremos un México sin corrupción, enseña a tus hijos que cada decisión tiene una consecuencia, así que la próxima vez que un policía de tránsito te infraccione, no le des dinero, acepta tu error y enseña… ¿Qué México queremos? El México que construyamos.

Si formamos a nuestros hijos con los valores de la honestidad, el respeto, el compromiso, el trabajo en equipo y la responsabilidad, quizás en algunos años podamos soñar con un México diferente; con personas nuevas capaces de pensar en el común y no en sus propios beneficios.

Para estas nuevas elecciones, salgamos a votar… es nuestra obligación y responsabilidad. Si no nos convence ningún candidato, ninguna propuesta, expresemos nuestra inconformidad con el voto en blanco; pero no nos permitamos que las “maquinarias políticas” sean las que decidan por el futuro de nuestro Estado, de nuestro México.

No podemos perder la esperanza en las personas. No podemos perder la esperanza en nosotros, en nuestro México.

Vayamos a votar y llevemos a nuestros hijos, buscando entrenarlos en el ejercicio democrático serio que es el único que nos llevará a poder opinar y a soñar con la construcción del México donde todos queremos vivir.

rectoría@ucuauhtemoc.edu.mx