Monthly Archives: November 2019

¿DE QUÉ VIVIMOS?

De los 195 países que somos en el planeta (reconocidos por la ONU), México es la 15 economía del mundo, pero quizás uno de los más desiguales de América Latina.

México vive del petróleo, su principal ingreso, amenazado en el mediano plazo, debido a que el mundo sigue avanzado en el consumo de energías limpias alejándose cada vez más del petróleo y de sus derivados.

Nuestro segundo ingreso es, lastimosamente, las remesas que nos envían nuestros compatriotas que se la han ido a “jugar” a otros países, en especial, a Estados Unidos. Y digo “lastimosamente”, pues es muy triste que, para un país como el nuestro, con tanta riqueza, sea el dinero que nos envían muchas de las personas que sufren discrimación en el vecino del norte, el que nos tenga que “sostener” … es realmente vergonzoso.

Nuestro tercer ingreso es el turismo, pero con los 300 mil muertos de los dos sexenios anteriores, y los más de 30 mil muertos de lo que lleva éste, será muy complicado que el mundo quiera venir a México a conocer y a disfrutar nuestras bellezas y delicias.

¿Qué pensarán de nosotros en el planeta luego de lo sucedido en Culiacán con el hijo de Joaquín Guzmán Loera, o de lo sucedido en Chihuahua con la familia LeBarón?

El cuarto ingreso de nuestro país es la industria automotriz.

México fabrica cerca de 5 millones de vehículos al año, siendo el sexto país que más vehículos fabrica, únicamente debajo de China, Estadios Unidos, Japón, India y Alemania.

Con una tradición manufacturera en la industria automotriz, me gustaría comprender las razones por las que nuestro país no tiene una marca propia de vehículos…

Hace unos días, Bolivia la 95 economía del mundo, presentó al mundo su primer vehículo eléctrico desarrollado en el país sudamericano.

Recientemente, Quantum Motors presentó un primer lote de 50 vehículos eléctricos diseñados y construidos en Bolivia.

Según explicaron los empresarios, se trata de dos modelos, el E2 y E3, capaces de alcanzar una velocidad de hasta 60 kilómetros por hora, y fueron vendidos en cerca de 6000 dólares.

En la actualidad, la empresa Quantum importa de China las baterías de litio para la fabricación de los vehículos eléctricos. Sin embargo, ya están trabajando en pruebas experimentales para que todo el proceso se desarrolle en el país.

La reflexión final sobre el tema es que, desde mi punto de vista, los tres ingresos principales de nuestro país, hoy se encuentran amenazados, el petróleo por la migración a nuevas energías, las remesas ante los “caprichos” de un presidente como Donald Trump, y el turismo, por el alto índice de criminalidad que vivimos.

El cuarto ingreso, la industria automotriz, fabrica casi exclusivamente vehículos de combustión interna, lo que me lleva a la pregunta: ¿hasta cuándo migraremos a la fabricación de vehículos eléctricos?, o mejor aún, con toda la experiencia que tenemos, ¿será que no podremos fabricar un vehículo eléctrico de marca propia? Ya lo hizo Bolivia, la 95 economía del mundo, ¿para cuándo la 15 economía del mundo lo hará?

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

URGENTE UNIRNOS POR LA SEGURIDAD

Según los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública (ENSU) realizada por el INEGI, el 71,3% de la población de 18 años y más, consideró que vivir en su ciudad es inseguro. El resultado para nuestro Aguascalientes fue de 54,7%.

En cuanto a la confianza de la población en las autoridades, el 88,1% dice confiar en la Marina, el 85,3% confía en el Ejercito, el 74,9% en la Guardia Nacional, el 64,9% en la Policía Federal, el 52,5% en la Policía Estatal, y el 46,2% en la Policía Preventiva Municipal.

Según datos del gobierno federal, en el país el 35% de las personas han sufrido un asalto en la calle o en los sistemas de transporte, 24% ha sido extorsionado, al 12% le han robado su auto, el 9% ha recibido amenazas, el 6,5% le han robado en su hogar, y el 3% ha sufrido lesiones a causa de un delito.

La seguridad sigue siendo el objetivo principal en todo el país, pues los números derivados de la delincuencia aumentan cada día afectando a un mayor porcentaje de la población.

No únicamente es el narcotráfico; la delincuencia organizada también crece en nuestro México, un país donde la impunidad pareciera apoderarse de todo, convirtiéndose en parte de la “normalidad”.

Nuestro Aguascalientes sigue manteniéndose relativamente seguro (comparándonos con los diferentes estados de la república), aunque debemos tristemente aceptar, que la percepción de seguridad en los últimos años ha disminuido radicalmente. Cada día es más común escuchar de asaltos, robos domiciliarios, ejecuciones, etc., etc.

Estos datos no pretenden asustar a los lectores, más bien es una invitación a que juntos defendamos a nuestro Aguascalientes. Es una invitación a que nos unamos con nuestras autoridades municipales y estatales, para que blindemos al estado de la delincuencia. Para ello tenemos a la denuncia como nuestro mayor aliado. Y ésta, nos obliga a ser valientes e inteligentes, entendiendo que nuestra indiferencia es el mayor beneficio que tienen los delincuentes para prosperar.

Al estado lo hacemos todos, y si queremos un lugar seguro para nuestra familia, debemos estar alerta para señalar a quienes cometen actos al margen de la ley.

Algunas acciones ciudadanas pudieran ser:

1-    Evitar dar “mordidas” para agilizar tramites o evitar sanciones. Recordemos que la honestidad es un principio, siendo lo mismo, dar una “mordida”, que los millones que se pueda robar un político.

2-    Denunciar lo que nos parezca sospechoso. Hoy hay muchas maneras de denunciar desde el anonimato. La indiferencia es nuestro peor enemigo.

3-    Respetar a nuestras autoridades dándoles su lugar. Hoy más que nunca debemos dignificar a las Policías, Ejército y Guardia Nacional.

4-    Colaborar con nuestras autoridades para facilitar y agilizar su trabajo.

Muy seguro estoy de que todos queremos un mejor México, un lugar más seguro para nuestros hijos, pero el México soñado solo lo conseguiremos cuando decidamos trabajar juntos y unidos luchando contra la delincuencia y contra esas viejas prácticas donde todo se valía en busca del beneficio personal.

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¿POR QUÉ ABURRIMOS A NUESTROS EDUCANDOS?

¿Qué factores hacen que los niños pasen del disfrute cuando inician el kínder a estar casi desconectados y poco emocionados, al llegar la educación media superior?

Algo hacemos mal en el sistema educativo cuando llevamos a nuestros alumnos a pasar de la efusividad, a la pasividad y el aburrimiento, conforme avanzan en sus ciclos escolares.

Nuestros educandos poco a poco van perdiendo la motivación frente al deseo de aprender, y aunque quizás es un cúmulo de factores, me atrevo a señalar algunos:

1-    Memorización para la evaluación. Cualquier proceso de aprendizaje que no lleve a la construcción de nuevo conocimiento, aburre demasiado.

En algún momento, Thomas Edison preguntó a Einstein por la velocidad del sonido, a lo que Einstein respondió: “No lo sé, procuro no cargar mi memoria con datos que puedo encontrar en cualquier manual, ya que el gran valor de la educación no consiste en atiborrarse de datos, sino en preparar el cerebro para pensar por su propia cuenta y así llegar a conocer algo que no figure en los libros”.

Y es que nuestro sistema educativo da por sentado de que el que memoriza es bueno y el que no lo hace, debe reprobar. Ese concepto es una aberración en un siglo XXI donde la innovación y el nuevo conocimiento son el objetivo primordial. Justamente este par de conceptos se soportan en las llamadas soft skills que poco trabajamos en el sistema educativo.

2-    Pérdida de la emoción. Para Rolls (1999) “las emociones son parte de un sistema (cerebral) que ayuda a distinguir cierta clase de estímulos, muy ampliamente identificados como estímulos recompensantes o de castigo y que sirven para actuar en el mundo”.

Para Francisco Mora, “nuestros mejores y también nuestros más desagradables momentos van siempre unidos a sucesos emocionales”.

A nuestros niños hemos de conectarlos a la construcción del conocimiento con emociones positivas y generar sensaciones de bienestar, que los lleven a interesarse por aprender para construir sus propios sueños.

3-    Pérdida del asombro.Nos equivocamos cuando creemos que las mentes de los niños son receptáculos que deben ser llenados con números y datos. El asombro es el mejor motor que puede tener un niño para soñar y crear; en lugar de inculcar conocimientos, teorías y datos, debemos dejarlos observar, preguntar, escuchar, probar, decidir, hacer, actuar, errar, aprender, repetir, corregir, caer, y levantarse; ya lo decía Tomás de Aquino: “El asombro es el deseo para el conocimiento”.

4-    Racionalización excesiva. El asombro es el deseo de conocer sobre algo. Los niños son humildes frente a lo nuevo. Cuando crecemos en la formación tradicional, terminamos siendo adultos que preferimos racionalizarlo todo, perdemos las ganas de emocionarnos con el asombro. Ya todo es muy “normal” para analizarlo.

Quizás existan otros factores, como la exagerada estimulación que reciben nuestros niños con la tecnología, o la creación de currículos académicos alejados de la realidad, o la falta de capacidad de los docentes, o muchas más.

Al final me quedo con esta frase de Catherine L´Ecuyer: “Educar en el asombro es dejar que nuestros hijos acerquen la mirada hacia la cerradura de una puerta que da al mundo real”.

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VENEZUELA: Un claro ejemplo de como destruir un país.

Fue el 2 de febrero de 1999 cuando Hugo Chávez Frías asumió el poder en Venezuela después de haber estado varios años recorriendo su país explicando lo que quería lograr para su nación.

Tengo aún en mi recuerdo la Venezuela de los 70´s, un país con una economía creciente sustentada en el petróleo, con una clase media con aspiraciones de crecimiento y una tasa de pobreza muy controlada para el común de los países de la región.

Pero las profundas desigualdades entre ricos y pobres, y una desmedida corrupción de los gobernantes llevaron al hartazgo de los ciudadanos quienes vieron en Hugo Chávez a un “salvador”.

Tras la muerte de Chávez en 2013, asumió el poder su hombre clave: Nicolás Maduro, pero   lastimosamente para los intereses de Venezuela, este “cambio” prometido por Hugo Chávez en su proclamado “socialismo del siglo XXI” dista mucho de lo que los venezolanos esperaban para su país.

Venezuela pasó de ser uno de los países más ricos de América del Sur, a uno de los más pobres en 3 décadas. Es común conocer el desabasto de medicinas, alimentos e incluso algo tan básico como el alumbrado eléctrico. Venezuela tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo (acumulada 2019: 2.674%). En su desespero el presidente Maduro eliminó 5 ceros al Bolívar (moneda oficial de Venezuela) y una depreciación del 96% con respecto al dólar estadounidense.

Este país donde el salario mínimo solamente cubre el 2% de la canasta básica, está sumido en la peor crisis de su historia.

Según el diario Voz de América: “Maduro duplicó en abril el salario mínimo, a 40.000 bolívares, que entonces equivalían a unos 8 dólares, pero hoy son solo 2 dólares. Un cartón de 30 huevos, por ejemplo, se vende a 70.000 bolívares (3,5 dólares) y un kilo de carne a 50.000 bolívares (2,5 dolares)”.

Esta crisis ha llevado a cerca de 5 millones de venezolanos a salir de su país, generando una situación bastante compleja en los países de la zona. Colombia ha otorgado residencia legal a 1.6 millones de venezolanos. A Perú han llegado 900 mil, 422 mil a Chile, 400 mil a Ecuador, 350 mil a Brasil, 170 mil a la Argentina, 150 mil a Panamá, 100 mil a México, por señalar algunos.

Esta crisis humanitaria debería estar movilizando a todos los países de América en contra de esta dictadura disfrazada de democracia (pues las elecciones siempre han estado manipuladas) que fue capaz de destruir a un país en menos de 30 años.

Mientras varios países asiáticos nos han enseñado que en 30 años se puede salir de la pobreza, Venezuela nos está dando un claro ejemplo de que el populismo mal manejado, la corrupción, y la falta de visión de los gobernantes pueden destruir un país en corto tiempo.

Personalmente considero que no podemos satanizar las formas de gobierno, izquierda o derecha, o centroizquierda, etc., el punto es que la forma de dirigir a un país depende de sus gobernantes y cuando estos son corruptos e ineptos es muy complicado lograr buenos resultados. Ojalá que América completa se una por derrocar a este dictador que hoy dirige a un país como Venezuela que tiene todo para vivir en otras condiciones.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx