LEGALIZAR O NO LEGALIZAR… ESE ES EL PUNTO

El tema de las adicciones y el narcotráfico siguen siendo una gran piedra en el zapato para nuestro país y el mundo entero.

Por un lado se encuentra la “sangre” que nos ha generado el negocio que son las drogas ilícitas para los países productores y consumidores, las cuales dejan al año miles de víctimas por control de rutas, ciudades y territorios.

Por el otro, una sociedad atraída por lo prohibido que encuentra en las drogas un gran refugio para olvidar sus vidas, repetir patrones, o simplemente, para estar a la moda.

En medio de ambos, sociedades perdidas, jóvenes sin futuro y una cantidad de muertos que asusta a cualquiera.

¿Qué hacer?

En el sexenio de Felipe Calderón se estima que fallecieron más de 60 mil personas por el narcotráfico, y en lo que va de éste, la cifra parece comportarse de la misma manera.

En cuanto a las adiciones a drogas ilícitas, podemos tomar el ejemplo de nuestro Estado, donde, según el Consejo Interuniversitario Contra las Adiciones, 7 de cada 10 jóvenes universitarios han probado drogas en su vida (sin decir que sean adictos), y de estos, 9 de cada 10 lo hicieron debido a que sus “mejores amigos” los invitaron a hacerlo.

Como podemos observar, el tema es sumamente complejo, creciente y muy rentable.

Definitivamente el tema de las drogas debe ser tratado con mucho cuidado y responsabilidad, pues son muchas las aristas que se deben analizar antes de tomar un partido definitivo como el de legalizar o no, su consumo recreativo.

Particularmente veo como un grave error el decidir radicalmente por una postura sin conocer y analizar lo que está pasando en el mundo.

Desde el punto de vista del negocio, es claro: La legalización pudiera ser el mejor camino para acabar con la “sangre” generada, pues ya en manos del estado sucedería lo que hoy hacen muchos países que controlan el alcohol, por ejemplo.

En cuanto al consumo, bien valdría la pena analizar lo que están haciendo Suiza y Portugal particularmente, entregando de manera gratuita la droga a los adictos, y de manera paralela llevando un plan de disminución y tratamiento que busca reintegrar a la sociedad a los adictos.

También se deberían analizar los resultados de lo que realizó Estados Unidos con la legalización de la marihuana en algunos estados, o lo que valientemente hizo Uruguay (particularmente interesante por tratarse de un país en vías de desarrollo)…

México tiene condiciones muy particulares en el tema del narcotráfico, pues al haberse convertido en el principal distribuidor de droga en el mundo, hoy presenta los problemas del negocio y el consumo, lo que hace complejo y urgente el enfrentar el problema.

Desde mi particular punto de vista, el gran responsable de lo temas de consumo de drogas ilícitas, es la familia y su estructura, pues allí es donde se cimientan o se dejan de cimentar los valores que un joven necesita para alejarse de este gravísimo problema. Lo triste es que los padres han deicidio dejar la formación de sus hijos únicamente en los colegios, amigos, y empleadas de servicio doméstico, lo que facilita enormemente que los jóvenes se desarrollen sin las habilidades que los alejen de este “monstruo de 7 cabezas”.

Legalizar o no legalizar, ese sería el punto. Cualquiera de los dos caminos es aceptable, dependiendo del punto de vista de donde se vea. Lo importante es que no dejemos el problema únicamente en las autoridades, pues la solución está en fortalecer las herramientas en nuestros hijos para saber decir NO, ante la primera situación que se les presente.

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