Como lo vemos… como lo vivimos.

En ocasiones, la vida parece conspirar contra nosotros: problemas personales nos agobian y no nos permiten desempeñar nuestras actividades como se debería, situaciones económicas que son un verdadero dolor de cabeza: gastos por ahí gastos por allá,   estrés laboral que parece no cesar,  la responsabilidad diaria de la crianza de los hijos,  más todos aquellas “extras” que  nos complican nuestro día a día.

Pero es la actitud con la que tomamos las cosas y la manera en la que respondemos ante estas situaciones, lo que marcan la diferencia entre salir del paso, y salir airosos, entre gozar de la vida o pasarla lamentándose, porque en ocasiones, el problema, no es “el problema  en sí”  si nuestro juicio sobre éste y cómo es que lo enfrentamos.

Es la actitud los que nos permitirá tomar mejores decisiones,  planeadas con mayor proyección, nos ayudará a tener una mejor respuesta ante las interrogantes que se nos presentan, nos brindará la oportunidad de ver desde otra perspectiva lo que estamos haciendo bien, lo que hemos dejado de hacer, y  lo que en definitiva, es un área de oportunidad en nuestro quehacer diario.

Actitud, actitud ¿Será eso que nos falta para que en definitiva, nos pongamos en lugar del otro y podamos ser más tolerantes? ¿Nos faltará a caso ser más humildes y sensibles ante las necesidades de los demás? ¿Estaremos escasos de empatía, generosidad? ¿        No tendríamos que disfrutar más y quejarnos menos?

 La forma en que vivamos nuestra vida, actuemos ante las circunstancias, decidamos,  y andemos por el mundo, es única y exclusivamente una decisión propia y de nadie más;  tenemos la libertad de poder actuar como nos dicte nuestro deseo.

Así que tal vez, que lo que debemos hacer para lograr ser más felices, quejarnos menos, actuar más y disfrutar  es cuestión de actitud… sólo cuestión de actitud y no de que todo lo que gire alrededor nuestro funcione como deseamos que funcione.

Hay cosas que lamentablemente no están en nuestras manos, ¿Cómo reaccionar?    Está en mí, en lo que yo espere recibir de ello y en lo que desee que suceda.

Anhelar ser feliz, ser apasionados y mejores en todo lo que realicemos, en nuestra vida personal, profesional… disfrutar de cada momento y cada instante que esta vida nos otorgue, valorar lo que se tiene, cambiar de una forma de pensar negativa a una positiva…

Ser exitosos, ser felices siempre viene de una actitud optimista,  proactiva, dinámica.

Menos queja y más acción… actitud!!!

 

M.D.A. JUAN CAMILO MESA JARAMILLO

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx