CALIDAD EDUCATIVA: EL ÚNICO CAMINO

Desafortunadamente desde hace vario tiempo hemos experimentado en México una situación económica desfavorable, que ha llevado a muchas familias a ingresar al esquema de “ahorro obligado”, donde la comida y la vivienda se convierten en la prioridad básica, y en algunos casos, única, del grupo familiar.

Hace algunos años los jefes de hogar hacían un gran esfuerzo por que el futuro de sus hijos fuese más promisorio ingresándolos a instituciones de educación confiables, que con una formación integral de calidad, garantizaran su acceso a escenarios laborales más seguros. Ahora, el panorama ha cambiado. Cada vez los ingresos percibidos por las familias se destinan a las necesidades básicas de supervivencia, situación que obliga a los padres a olvidarse de esa “formación de calidad” que en algún momento soñaron para sus muchachos.

Este escenario ha sido aprovechado por vivos “empresarios educativos”, que ven en la necesidad de la educación del pueblo, una oportunidad de enriquecimiento a costa de esquemas de educación fraudulentos que engañan a las familias, que por sus disminuidos ingresos deciden apostar por este tipo de pseudos-instituciones educativas.

Cada día la competencia en el mundo es más agresiva. Vemos como países orientales exportan a todo el planeta gran cantidad de productos inundando los mercados con tecnología que alienta el consumismo al que estamos acostumbrados. Pero esta competencia ya no es solo de productos. Desde hace algunos años ingenieros Chinos han estado migrando de su país a diferentes continentes a fin de ocupar los puestos directivos de las empresas internacionales.

Definitivamente la competitividad de los profesionales se convierte en la clave del desarrollo de un país. Si bien la formación educativa no garantiza el éxito de un educando, si le abre un abanico de posibilidades laborales en el enfrentamiento con la realidad; pero es una verdad, que mientras mejor sea la capacitación recibida por un joven, mayor será su desempeño en las oportunidades de trabajo a las que se enfrente.

El futuro cada vez se torna más complejo; ahora nuestra competencia es el mundo entero, por lo tanto nuestra formación deberá ser más responsable y completa. No podemos darnos el lujo de aceptar que nuestros descendientes obtengan una educación mediocre para que al final de un esfuerzo de 4 años de formación universitaria, se enfrenten a la realidad con herramientas deficientes que los ubiquen en situaciones de desventaja competitiva, y terminen por subemplearse ganando salarios irrisorios, pero que para los empresarios son justos, debido a la mediocre formación con que llegan algunos profesionistas a las empresas.

En definitiva invito a los padres de familia a no claudicar en ese sueño de educación de sus hijos. Si bien nuestro país no vive el mejor momento de su historia, sólo una  educación seria y estructurada logrará cambiar el rumbo hacia los estándares de calidad de vida que todos hemos soñado en algún momento.

La educación de nuestros hijos es el mejor regalo que les podemos ofrecer. Lo material se desgasta o termina por desaparecer. Solo la formación profesional de calidad hará que estas nuevas mentes resuelvan el acertijo del camino que necesita el país para traspasar la frontera hacia el primer mundo.

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