NUESTRO ATRASO EN 3 PUNTOS

La educación es la diferencia entre la riqueza y la pobreza de un país. Hemos visto como muchos países han crecido de manera importante apostando a la mejorar de sus sistemas educativos, algunos ejemplos: Corea del Sur, Finlandia, Taiwán, Singapur, entre otros.

Si buscamos las razones por las cuales Latinoamérica se ha venido rezagando en comparación con los principales países con los que competimos, encontramos 3 básicamente:

1- Solicitudes de patentes. Según la ONU las solicitudes de patentes de América latina disminuyeron en el 2015, mientras que las de China aumentaron 17%, las de Corea del Sur subieron un 11.5%, y las de Israel un 7.4%.

El tema central es que en la región no hemos entendido que la nueva economía no es la de materias primas (de la cual casi todos vivimos), es la del capital intelectual: el conocimiento.

Es cierto que Latinoamérica ha vivido en los últimos años diferentes recesiones y esto lleva al error común de los gobiernos, y es el de disminuir las inversiones en ciencia y tecnología (presentar una patente internacional cuesta entre 10 mil y 100 mil dólares). Según datos de la ONU, el año pasado Brasil solicitó 547 patentes; México, 320; Chile, 167; Colombia, 86; Argentina, 28; Perú, 25; Panamá, 15; Costa Rica, 6; y Ecuador, 5; a

diferencia de Estados Unidos que presentó 57,385; Corea del Sur, 14,626, e Israel 1,698. En toda Latinoamérica junta no llegamos a 1,300 patentes, mucho menos que las que solicitó un país de 8 millones de habitantes como Israel.

2- Inversión en ciencia y tecnología. La OCDE comenta que un país debe invertir en este rubro no menos de 4% del PIB. Así estamos: Brasil invierte el 1.2%, Argentina, 0.6%; Costa Rica, 0.5%; México, 0.4%; Colombia, 0.17%, y Perú, 0.15%.

Algunos ejemplos de países que han entendido la nueva economía del conocimiento: Corea del Sur invierte 4.04%, y Estados Unidos, 2,79%.

3- Resultados educativos. Definitivamente la educación es la base de la innovación y el desarrollo de un país. Prácticamente todos los países de Latinoamérica se encuentran en los últimos lugares de las pruebas educativas internaciones que aplica la OCDE cada 3 años.

La realidad es clara, nuestra región tiene la obligación urgente de transformarse. Ya no podemos sostener nuestras economías en las materias primas que seguramente se acabarán. Hoy más que nunca tenemos que fortalecer nuestros sistemas educativos y de investigación, para solo así competir con quienes son nuestra competencia.

La educación debe ser un tema social, no sólo una responsabilidad del gobierno. A todos (Padres de Familia, Empresarios, Educandos) nos debe preocupar y ocupar el tema, solo así lograremos sentar las bases que necesita la región para

cambiar su realidad de desigualdad y atraso, que al final es lo que más preocupa y que un buen sistema educativo debería resolver.

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