LAS DECISIONES Y LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

La vida es la resultante de una constante toma de decisiones que nos ubican en la realidad que nos merecemos, en base a lo que escogemos ser.

Me levanto en la mañana temprano, o no me levanto; me baño o no me baño; trabajo decididamente, o simplemente por cumplir; ayudo a mi compañero, o lo ignoro; dedico tiempo real a mi familia, o soy cómplice de la desunión familiar…

Estas y miles de decisiones más, nos van forjando el camino que día a día se convierte en nuestra propia realidad de vida.

A lo largo de la historia, los Moralistas definen tres virtudes esenciales para la vida: El Coraje para vivir frente a la muerte; la generosidad para convivir con los semejantes, y la prudencia para sobrevivir entre las cosas que no podemos abolir.

Yo realmente considero que nuestra razón de ser en este planeta es la propia búsqueda de la felicidad, y definitivamente el encuentro con ella, dependerá de nuestra adecuada toma diaria de decisiones.

Lograr la cima de la felicidad consta de una simple decisión… hay que vivir con intensidad cada momento, logrando no perder el poder de asombro del día a día. Ya decía Fernando Savater en su libro, El Valor de Educar: “…trivialidad es lo que se le queda en la cabeza a un imbécil cuando oye algo dicho con sencillez”.

Cada situación presenta su propia complejidad, pero independiente de lo complicado de esta, debemos ser capaces de separarla de lo realmente importante de la existencia. La alegría traducida en una sonrisa; la capacidad de decir sí, a la necesidad del vecino; el instante de diálogo con el limpiador de vidrios del semáforo; la crítica que busca mejorar y no destruir; el compromiso decidido con el crecimiento de nuestro alrededor… Estas y otras acciones son las decisiones realmente importantes que harán de nuestro paso por el mundo una existencia equilibrada que nos ayude al encuentro de la tan ansiada felicidad.

Los problemas existen a cada instante. Robos, asesinatos, drogadicción, desempleo, son situaciones cada vez más comunes en nuestra comunidad; pero siempre será importante compararnos con otras realidades a fin de entender, que si bien tenemos carencias y oportunidades de mejora, somos una ciudad privilegiada que goza de estándares envidiables de vida.

En definitiva, la felicidad de la vida se encuentra en lograr ver en lo que tenemos en frente y en los demás, las cualidades positivas, y con ellas y un gran esfuerzo, conseguir los resultados que queremos, dando lo mejor de sí, trabajando sin olvidar a los otros, y viendo en cada detalle la oportunidad de sorprendernos por el hecho de tener la posibilidad de hacer algo por construir la existencia que queremos.

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