CONTRADICCIONES EN LA RUTA HACIA UNA BUENA EDUCACIÓN

Muchas veces hemos señalado los problemas en el sistema educativo del país, los cuales nos han llevado a ocupar los últimos lugares de las pruebas educativas internacionales PISA que aplica la OCDE cada 3 años. Lo paradójico de este asunto, es que muchos de los países que ocupan lugares privilegiados en esta prueba (en su mayoría los asiáticos) también sufren, pero de otra manera.

Corea del Sur, por ejemplo, invierte cerca del 8% del PIB (producto interno bruto) en educación (México invierte el 5,4%), pero en la actualidad, este país tiene la mayor tasa de suicidio juvenil de todos los países industrializados (en los últimos 60 años los suicidios han aumentado un 60 por ciento).

Estados Unidos que se ubica a mediana tabla en los resultados PISA está teniendo situaciones complejas con su sistema educativo, pues la tasa de abandono escolar se encuentra arriba del 30 por ciento (en México de cada 10 niños que inician en kínder, solo 1,2 terminan la universidad). Aún más, hace unos años National Geographic aplicó una encuesta sobre cultura general en Estados Unidos encontrando que el 21 por ciento de los adultos entre 18 y 24 años no supieron identificar el océano pacífico en un mapa, y el 65 por ciento fue incapaz de situar el Reino Unido.

El tema es particularmente complejo en Estados Unidos, el país al que supuestamente “queremos parecernos”; según Ken Robinson: “En Estados Unidos educar a un alumno de secundaria cuesta una media de once mil dólares anuales; tenerlo en la cárcel representa más de veinte mil. El costo anual que suponen los jóvenes encarcelados asciende a casi setenta mil millones de dólares, lo cual requirió un aumento en la inversión de fondos del 127 por ciento en el sistema penitenciario entre 1998 y 2007. En comparación, el crecimiento de la inversión en educación superior durante el mismo periodo solo fue del 21 por ciento”.

El mundo se encuentra bastante desubicado en cuanto al camino que deben seguir los sistemas educativos, pues tal pareciera que el éxito en las pruebas internacionales por medio de la estandarización de la calidad como lo hace Corea del Sur, o Singapur lleva a un alto índice de estrés en los estudiantes coartando su desarrollo como persona o inclusive llevándolos al suicidio.

Vale la pena señalar con preocupación, que hace unos días el titular de la SEP Aurelio Nuño Mayer dio a conocer el nuevo modelo educativo de México, el cual según varios expertos, es una copia editada al modelo Singapur lanzado en 1997.

Desde mi particular punto de vista el camino a seguir debe ser el de centrar el sistema educativo en la PERSONA y no en el CONOCIMIENTO; así lo viene haciendo Finlandia con gran éxito. Primero hay que enseñar a los niños ética, responsabilidad, resiliencia, trabajo en equipo, lealtad, puntualidad, habilidades sociales, entre otros, a fin de que el conocimiento sea una consecuencia de un ser humano fortalecido.

Aunado a esto, debemos inculcar en nuestros alumnos la creatividad como modo de vida y el emprendimiento como herramienta para lograr los objetivos, sustentados en lo que deseo hacer, a partir del reconocimiento de mis capacidades y debilidades.

México tiene todo para ser mejor. Necesitamos analizarnos y ver que es lo que el país necesita para sobresalir, y esto solo lo lograremos basándonos en un sistema educativo fuerte, que potencie al ser humano, y fomente el desarrollo individual de cada estudiante.

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