UNA MÁS SOBRE CORRUPCIÓN…

Hace unos días hice un sencillo ejercicio con los trabajadores de la institución donde laboro, les pregunté sobre si alguien sería capaz de robarse una impresora de la institución. Al unísono todos respondieron tajantemente: NO. Luego les volví a preguntar: ¿Alguien se robaría una hoja de papel? Hubo un silencio largo y luego varios aceptaron que sí se robarían una hoja de papel…

Así vivimos en México, con “medias tintas”, con “mentiras piadosas”, con verdades a medias. El principio de la honestidad es o no es. No hay “grises” en él. Nos quejamos arduamente de la corrupción de nuestros políticos, gritamos en las redes sociales que México colapsa en su corrupción e impunidad, pero somos los primeros que damos “mordidas” a los policías de tránsito, evadimos compromisos fiscales, nos robamos hojas de papel…

Estoy completamente de acuerdo con que el principal problema de México es la corrupción, la impunidad, la desvergüenza ante acciones que afectan a los demás. Pero la realidad es que somos TODOS cómplices de un sistema que no hemos sido capaces de cambiar.

Según el investigador Luis Alfonso Pérez, “el 83% de los CEO de México, consideran que la corrupción y el soborno es la principal amenaza para sus negocios y son conscientes de que el 25% de las empresas han perdido oportunidades de negocios por estos delitos”; además señala que “el índice de corrupción y transparencia, del 2015, presenta la ubicación de los países de América ante el entorno global, siendo Canadá el mejor evaluado, ubicado en el 9 lugar en la posición global, como el país menos corrupto de América, seguido de Estados Unidos en la posición global 16, Uruguay en la posición 21, Chile 23, Costa Rica 40, Cuba 56, Jamaica 69, El Salvador 72, Panamá 72, Trinidad y Tobago 72, Brasil 76, Colombia 83, Perú 88, México 95, Paraguay 130 y Venezuela 158”.

Como podemos ver México se encuentra entre los países más corruptos de América latina y del mundo entero, pero lo peor que podemos hacer es pretender que este flagelo es únicamente culpa de nuestros gobernantes y de un sistema que existe y no se puede cambiar.

Como le he señalado, la corrupción es un tema institucional, por lo que debemos educar a nuestros hijos con una mentalidad diferente inculcándoles los valores que nuestro país ha estado olvidando. Seamos realistas, nuestra generación terminó por aceptar a la corrupción como un modo de vida, por lo que nuestra esperanza está en formar niños diferentes que cimienten el México que no hemos sido capaces de construir. Es un camino sencillo, simplemente debemos señalarles sus obligaciones, aceptando humildemente los errores que como sociedad cometemos.

Los primeros 5 a 7 años de formación de un niño son fundamentales para cimentar el adulto que queremos, por lo que nuestra responsabilidad es la de trascender en nuestros hijos formando un México diferente, ese país que soñamos; ese México donde todos queremos vivir.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx