ESPÍRITU EMPRENDEDOR Y PENSAMIENTO EMPRESARIAL:

El Camino para Crecer

Definitivamente la educación debe ser el soporte económico de un país, y así lo han entendido las economías que son exitosas en el mundo.

México vive del petróleo, las remesas, el turismo, la agricultura y la industria automotriz; y las carreras más demandadas por los aspirantes universitarios son administración, contabilidad y derecho.

Muchos países asiáticos como China, Corea del Sur, Singapur, Taiwán, entre otros, han entendido que sus economías deben estar soportadas en un sistema educativo sólido que potencie su desarrollo, apostando al desarrollo tecnológico en su gran mayoría gracias a que más del 70 por ciento de sus universitarios estudian una ingeniería.

Pero además de un sistema educativo sólido y en concordancia con la vocación económica, estos países han apostado al emprendimiento como “palanca” de desarrollo de sus habitantes.

En la actualidad China posee 45 millones de compañías aproximadamente entre privadas e individuales; México posee 5 millones de empresas aproximadamente, pero la gran diferencia entre los dos países es que el número de empresas en China crece muy rápidamente mientras que en México 9 de cada 10 empresas que abren, cierran sus puertas antes de 5 años, en China, durante un periodo similar, únicamente cierran la mitad.

Este desarrollo emprendedor de muchos países asiáticos se debe a que han creído en el emprendimiento como motor de desarrollo, pero entendieron (caso Corea del Sur) que el emprendimiento se educa desde la temprana edad. Corea ha decidido formar en sus estudiantes el Espíritu Emprendedor y el Pensamiento Empresarial.

El Espíritu Emprendedor son los valores que un emprendedor requiere: trabajo en equipo, ética, responsabilidad, compromiso, lealtad, puntualidad, resiliencia, etc., mismos que al interiorizarse se vuelven principios que difícilmente cambian durante la vida; y el Pensamiento Empresarial son los elementos que se requieren para desarrollar una empresa: costeo, punto de equilibrio, misión, visión, estado de resultados, innovación, creatividad empresarial, marketing, crowdfunding, entre otros. Gracias a estos dos conceptos, los niños desarrollan habilidades que luego les sirven para crear empresas exitosas, llevándolos a desarrollar la economía del país.

En México y en Latinoamérica entera, nuestra educación está centrada en formar empleados, y esto es una premisa generalizada y aceptada por la sociedad.

Para que México cambie debemos entender que el emprendimiento es la herramienta que nos ayudaría a salir de la profunda desigualdad que hoy vivimos. Necesitamos enseñar a las personas a emprender para “pedir” menos a sus gobiernos. Necesitamos dar oportunidades empresariales antes que despensas y apoyos. Quizás si enfocamos nuestras energías a enseñar de manera diferente, en unas pocas décadas logremos cambiar el rumbo que hoy parece muy complicado; pero lo que es seguro, es que todo esto debe hacerse desde la educación.

En una pena que en México sean solo unos pocos colegios los que hoy apuesten al emprendimiento como elemento de formación para transformar economías. En Aguascalientes tenemos uno solo y se llama Nuevos Horizontes, una institución que desde la primaria forma Espíritu Emprendedor y Pensamiento Empresarial, esas dos herramientas que son fundamentales para el crecimiento de un país.

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