LA SEGURIDAD UN TEMA SUYO Y MÍO…

El tema de la seguridad se ha estado convirtiendo en un dolor de cabeza no sólo para la ciudad sino para la República entera.

Y es que en los últimos años hemos visto con gran preocupación como los índices nacionales en este asunto han estado incrementando de manera alarmante, ubicando al país en un panorama de alerta mundial. Y es que temas como el secuestro, el narcotráfico, la violación de los derechos humanos, el asesinato de periodistas, entre otros, han estado ubicando a México como un país en análisis por varios especialistas internacionales.

Dentro de nuestra ciudad cada día es más común escuchar de levantotes o “asesinatos por ajuste de cuentas”, robos domiciliarios, asaltos… situaciones que definitivamente nos llenan de preocupación, ya que hace muy pocos meses nos vanagloriábamos de vivir en la ciudad con los mejores índices de seguridad del país.

La reacción inmediata e irresponsable de esta situación es culpar a nuestras autoridades por este “degeneramiento” acelerado de nuestra “Suiza Mexicana”, pero esta lectura primaria requiere de un análisis profundo que nos obliga a vincular nuestra propia responsabilidad dentro de esta situación que considero, nos estará afectando a todos en muy corto tiempo.

Y es que yo personalmente soy un defensor de que la ciudad la construimos todos, y simplemente los gobernantes son nuestros representantes en turno, por lo que nuestra pasividad nos convierte en cómplices activos de estos hechos con los cuáles lastimosamente nos estamos acostumbrando a vivir.

La aceptación antes que la acción es la peor realidad a la que podemos aspirar, ya que el acostumbrarnos a vivir el día a día con la “nota roja” nos llevará a cubrirnos con una concha indolora de autoprotección y olvido con quien sufre el dolor de hoy.

Ser vigilantes en todo momento, informantes ante la duda y la sospecha; ser participantes de la denuncia. Cada quien somos responsables de nuestro alrededor, y del otro, ya que por un puñado de mal vivientes no debemos ser intimidados, por que sólo la suma de esfuerzos conjuntos nos ayudará a recuperar el paraíso que aún podemos conservar.

Las autoridades en su labor de planeación y aplicación, sumada a una sociedad activa, vigilante y despierta, serán el camino que la ciudad necesita para separar de nuestras filas a quienes ven en el miedo de nuestra gente, la oportunidad para cometer los ilícitos que tanto nos están preocupando hoy.

En conclusión, no podemos aceptar nuestra propia pasividad; ya basta de la simple frase que culpa a las autoridades pasajeras de no realizar su labor. Nuestro compromiso es con la ciudad que tenemos que vivir y la cual estaremos entregando a nuestra descendencia.

Ya no existe un mañana seguro, desde hoy debemos comprometernos activamente en la construcción de esta ciudad, luchando para protegerla de las manos de quienes ven en ella, su oportunidad, a costa del sufrimiento de su población.

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