EL CONOCIMIENTO: La Nueva Riqueza

En la revolución industrial el mayor valor para un país eran sus fábricas y su capacidad de vender los productos al mundo.

En la actualidad las fábricas e instalaciones pasaron a un segundo plano convirtiéndose el capital intelectual en el mayor valor agregado para un país.

Desde este punto de vista el sistema educativo se convierte en el mejor soporte que una nación tiene para formar a los profesionistas que den valor a las economías.

Por tal motivo, la pérdida constante de competitividad de nuestros educandos en comparación con los de los países con los que competimos, se convierte hoy en el mayor obstáculo que México tiene para crecer y dejar atrás las desigualdades que nos han llevado a estar sumidos en el tercer mundo.

Bien vale la pena analizar algunos datos de los países con los que competimos. Por ejemplo, Estados Unidos cuenta con un población de 318 millones de habitantes, tiene aproximadamente 28 millones de empresas y genera alrededor de 159 mil patentes al año. Corea de Sur, un país que “se moría de hambre” después de la segunda guerra mundial, tiene 50 millones de habitantes y genera 18 mil patentes al año.

Otro interesante ejemplo es China quien cuenta con 1.300 millones de habitantes, posee cerca de 45 millones de compañías y produce 8.700 patentes cada año.

¿Cómo está nuestro México?

Nuestro país cuenta con cerca de 122 millones de habitantes, posee cerca de 5 millones de empresas y produce poco más de 200 patentes cada año… lamentable.

Si hablamos de que el capital intelectual es el principal valor agregado para un país, podemos entender claramente nuestro atraso sustentado en un sistema educativo caduco que no genera los educandos que la economía mexicana requiere para crecer y desarrollarse de una mejor manera.

Personalmente considero que el poderío de Estados Unidos en el mundo se debe a dos razones principales, una al control de los mares con las armas, y el otro al control del conocimiento (patentes). Pero esto no es circunstancial, pues desde inicios del siglo XIX (1820) Estados Unidos promovía todo un sistema creativo de generación de ideas patentables, que llevaban a muchos a conseguir riqueza y a generar desarrollo. Un caso especial fue el de Thomas Alba Edison quien logró desarrollar 1.093 patentes registradas a su nombre en Estados Unidos y 1.500 en todo el planeta, una de ellas el telégrafo que le valió un ingreso de 10.000 dólares al venderlo a Western Union.

Un esquema interesante en los Estados Unidos de este tiempo, fue la unión de los banqueros con inventores, por medio de financiamientos para la generación de inventos. Hoy Israel hace algo similar, en una triada que conjunta a los inventores, al gobierno, y a los capitales privados en proyectos de desarrollo que han llevado a Israel a convertirse en un referente mundial en la generación de nuevas patentes.

En México es muy diferente. El gobierno no llega al 1% de inversión del PIB en ciencia y tecnología, los bancos no creen en los inventores y el capital privado prefiere negocios seguros en lugar de apoyar a la generación de nuevas ideas.

Esta es nuestra realidad, la de un país pobre que sustenta su desarrollo en un sistema educativo obsoleto que difícilmente llegará a formar los educandos que necesitamos. Ojalá que la nueva reforma educativa nos lleve, por lo menos, a iniciar ese cambio, uno que nos ayude a ubicarnos en el lugar que merece un país que tiene TODO para ser grande.

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