ESTADO DE VIOLENCIA: NUESTRA REALIDAD

Hace unos días el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos entregó las conclusiones del estudio Armed Conflict Survey 2017 en el que ubica a México como uno de los países más violentos del mundo, con índices cercanos a los de Siria. De inmediato la Secretaría de Relaciones Exteriores en conjunto con la Secretaría de Gobernación externaron su rechazo categórico sobre los resultados señalando que el estudio carece de rigores técnicos y metodológicos y que el país considera que la tasa de homicidios es mucho más alta en países de la región tales como Honduras, Venezuela, Colombia o Brasil… increíble creer que si “tapamos el sol con un dedo”, resolvemos todos nuestros conflictos.

Según la Secretaría de Gobernación desde el inicio de la presidencia de Enrique Peña Nieto se han asesinado a 79.344 mexicanos. En marzo del presente año se asesinaron 2.020 personas, y según el periodista Jorge Ramos: “Si continúa el promedio mensual como hasta ahora, hasta diciembre de 2018, cuando Peña Nieto entregue la presidencia, su gobierno será el más violento en la historia moderna de México. Superaría, incluso, los 104.089 muertos de la presidencia de Felipe Calderón”.

Según Ramos, durante la presidencia de Peña Nietro se han secuestrado 5.692 personas, además de que hoy somos señalados como uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, junto con Siria, Somalia y Afganistán.

La realidad es que México se desangra frente a nuestra cara y ante la pasividad de nuestros gobiernos. La guerra generada por la delincuencia común y el narcotráfico ha llegado a números inimaginables que nos obligan con urgencia a repensar la estrategia.

Estados Unidos, el principal consumidor de nuestra droga, “camina” con tranquilidad ante el tema y más con un presidente que ha decidido trabajar lo menos posible con nuestro país, por lo que es momento de plantear nuevas estrategias que nos ayuden a disminuir la guerra que hoy vivimos y que las autoridades se niegan a aceptar.

Desde mi punto de vista debemos llevar a cabo algunas acciones, como:

1-    Pensar en la posibilidad de una legalización de las drogas, usando modelos probados como los de Suiza, Holanda o Portugal.

2-    “Limpiar” de corrupción a nuestra policía. Pareciera una tarea imposible, pero si logramos sanciones ejemplares además del cumplimiento de la ley, lograremos este sueño. Algunos países como Colombia nos han mostrado el camino.

3-    Somos un país pobre (70 millones según la OCDE), necesitamos más oportunidades para quienes su único camino es la delincuencia. Esto solo lo lograremos fortaleciendo el consumo interno y apoyando la empresa mexicana. Alemania es un excelente ejemplo de cómo salir adelante creyendo en su gente y su empresa.

4-    Cerrar la puerta al ingreso de armas ilegales de Estados Unidos.

5-    Crear un sistema de ciudadanos vigilantes, donde, con seguridad, podamos señalar a quienes cometen actos ilegales y se investigue con severidad cada acto. En definitiva, hacer que las instituciones funcionen.

Ideas sobran, quizás las ganas de los ciudadanos estén diezmadas ante la impunidad que vive México. Pero no debemos olvidar que lo que hagamos o dejemos de hacer, nos llevará a construir o a destruir el gran país en el que vivimos.

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