TRUDEAU Y LAS PEQUEÑAS GRANDES COSAS

Los ajetreos de la vida muchas veces nos niegan espacios de reflexión que nos ayuden a valorar lo verdaderamente importante de nuestro paso por la tierra.

Estoy muy sorprendido al ver la cantidad de casos de personas jóvenes con problemas de salud a causa del exceso de trabajo y su incapacidad de prevenir trastornos que luego se complican con el paso del tiempo.

Hígado graso, arritmias cardiacas, ambos a causa del estrés, micro-infartos cerebrales, presión alta, problemas musculares y hasta esguinces cervicales son causados por una vida donde lo más importante pareciera es obtener y obtener, por encima del vivir.

Este mundo complejo y competitivo en el que vivimos nos ha llevado a tomarnos con poca seriedad nuestros problemas de salud. Dejamos de lado una buena alimentación, el hacer ejercicio y el disfrute de la vida, a fin de lograr las metas que cada día nos ponemos y nos ponen, olvidando que nuestro cuerpo sufre delicadas consecuencias, en algunos casos, irreversibles.

Dentro de este planeta competitivo donde el que gana es el dueño del poder, da gusto conocer algunos aspectos del primer Ministro canadiense Justin Trudeau, quien a sus 45 años nos da muestra de sus habilidades para gobernar positivamente a una potencia, que crece y se desarrolla, pero en equilibrio con el mundo.

Con menos de dos años en el poder, Trudeau se ha rodeado de un equipo (Gabinete) competente que le ayuda a construir el Canadá incluyente que sobresalga a nivel mundial, todo sustentado en la educación, pues bien vale la pena señalar que el Primer Ministro cuenta con una licenciatura en literatura inglesa y otra en educación.

Justo hace unos días llegó a mi poder un video sobre un discurso maravilloso de Trudeau, donde señala muchos puntos interesantes:

-       “Los discursos casi siempre son sobre realizar grandes cosas, pero es importante darle valor a las pequeñas cosas”.

-       “Las cosas pequeñas las podemos hacer de una manera grande: Podemos dar un extra de dinero en nuestras obras de caridad, este dinero se convertirá en un libro para una niña que sueña con salir adelante; podemos enviar flores a nuestras madres sin ningún motivo, y les aseguro que les daremos el mejor día de su semana. Deberíamos hablar profundamente con alguien que sea totalmente diferente a nosotros, esto nos servirá para conocer nuestra propia identidad. También podemos usar la bicicleta en lugar del automóvil en un día de sol, seguro que esta acción, ayudará a mejorar al planeta”.

Al final de su discurso comenta: “Nuestras acciones, grandes o pequeñas, tienen un impacto, así que sé amable y atento, y aguanta la puerta al salir para el que venga detrás”.

La sencillez es la mejor herramienta que tenemos los seres humanos para llevar una vida sana y en equilibrio, pero este ajetreo del mundo moderno nos hace olvidar lo verdaderamente importante: Vivir, ser feliz y dejar ser felices a los demás, y el que un líder mundial se tome unos minutos para reflexionar sobre las “pequeñas cosas” es una gran esperanza para un planeta que necesita repensarse y replantearse para las futuras generaciones.

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