EDUCAR DIFERENTE IMPLICA ACCIONES DIFERENTES

Todos sabemos que el sistema educativo mexicano no ha salido bien evaluado en las pruebas internacionales, donde por más de una década hemos estado en el último lugar en calidad educativa de los países miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

Muchas veces he señalado que el principal error de nuestro sistema educativo es que se encuentra enfocado en el conocimiento como fin último, y no en la persona, como exitosamente lo está haciendo Finlandia, por citar un ejemplo.

Debemos entender que el cerebro necesita emocionarse para aprender.

Para el Doctor y escritor español Francisco Mora, además de centrar la educación en la persona para fortalecerla y lograr que el conocimiento sea una consecuencia de un ser humano fortalecido, considera que las actuales clases de 50 minutos tienen un formato que el estudiante de hoy no lograr entender y “soportar”. Considera además, que la educación no ha cambiado en prácticamente nada en los últimos 200 años, por lo que es prioritario reorientar nuestros modelos de enseñanza.

Uno de los ejemplos que más llama la atención es el relacionado a la edad en que debemos enseñar a leer a los niños, pues hoy se sabe que los circuitos neuronales que codifican para transformar de grafema a fonema, lo que lees a lo que dices, no terminan de conformar las conexiones sinápticas hasta los 6 años. Si los circuitos que te van a permitir aprender a leer no están conformados, se podrá enseñar con látigo, con sacrifico, con sufrimiento, pero no de forma natural. Si se empieza a los 6, en muy poco tiempo se aprenderá, mientras que si es a los 4, igual se consigue pero con dolor; y todo lo que es doloroso, tiendes a odiarlo, mientras que lo que es placentero, lo tratas de repetir.

Nuestro sistema educativo debe despertar la creatividad, la innovación, el cambio, dejando atrás el sistema obsoleto de memorización que ya no se requiere tanto en el nuevo mundo competitivo donde vivimos.

Nuestros docentes deben iniciar sus clases con elementos detonadores (jump start) que abran el deseo de aprender en sus alumnos. Sabemos que no basta con exigirle atención a nuestros alumnos, debemos provocarla con métodos asociados a la recompensa y no al castigo.

Para el Doctor Mora se ha demostrado que en la actualidad la atención no puede mantenerse durante 50 minutos, por eso hay que romper con el formato actual de clase. Más vale asistir a 50 clases de 10 minutos que a 10 cases de 50 minutos. Como es complicado modificar de tajo estos esquemas, es importante que cada 15 minutos los maestros generen disrupciones que ayuden a centrar la atención de nuevo: una anécdota de la vida, un chiste relacionado, una pregunta, un video de otro punto de vista, entre otras.

Al final la realidad es que los sistemas educativos deben evolucionar con estas nuevas generaciones digitales que cuentan con habilidades muy diferentes a las que recibimos en nuestras escuelas, pero lo peor que podemos hacer es seguir cometiendo los mismos errores que llevan a la educación a convertirse en un proceso aburrido y repetitivo alejado de lo que el joven requiere para ser mejor y mucho más competitivo.

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