EL CAMBIO QUE NO DEBEMOS PERMITIR.

Desde hace algún tiempo hemos venido experimentando en nuestra ciudad una escalada de violencia y desorden en seguridad que nos llena de profunda preocupación.

Si bien seguimos muy lejos de los índices delictivos de algunas de las principales ciudades del país, ya nuestra Aguascalientes no es la tan anhelada y pacífica urbe de la que gozábamos hace unos cuantos años…

Hoy nuestras autoridades se debaten entre estrategias y acciones que los lleven a recuperar la ciudad de unos cuantos delincuentes que se aprovechan del miedo que ha comenzado a rondar entre la población. Robos, asaltos, asesinatos, secuestros, en fin, son algunas de las actividades que hoy nos acompañan en el día a día, y que lastimosamente nos hemos ido acostumbrando a escuchar, y lo peor, a aceptar.

Quizás por nuestro reconocimiento nacional de, “Gente Buena”, es que una cantidad considerable de delincuentes hayan decidido avecinarse en la ciudad para cometer los ilícitos para los cuales no estábamos preparados ni autoridades, ni mucho menos, nosotros los habitantes.

Es completamente entendible y aceptable que la población en un inicio entre en un estado de pánico y desorientación que definitivamente es aprovechado por los “mal vivientes”, facilitándoles su actuar al margen de la ley.

Posterior al letargo producido por el cambio repentino en la seguridad de nuestra ciudad, es imprescindible que tomemos cartas en el asunto, a fin de sumar esfuerzos que nos lleven a estrategias conjuntas que eviten convertirnos en parte de las víctimas de este tipo de personajes. En un país sudamericano hablan de “no dar papaya”, que significa: aumentar nuestro entorno personal de seguridad para evitar ser presa de los agresores de la ley.

Cada uno seremos copartícipes de nuestra seguridad, ya que es imposible obligar a las autoridades a ser completamente proveedores de nuestra protección, si partimos de la premisa de que los delincuentes gozan de la “sorpresa”, como mecanismo de acción… cada quien, vigilantes de nuestros vecinos, informantes de nuestra cuadra, y “policías cívicos” de la colonia que habitemos.

Desde ahora cada que decidamos retirar dinero de un cajero o de un banco, será importante asistir acompañados, revisando a nuestro alrededor para descubrir lo sospechoso… desde ahora será importante llevar siempre los seguros puestos a la hora de conducir y estar muy pendientes en el momento de bajarnos del coche.

La seguridad en nuestros domicilios también será un tema que habrá que establecer como prioritario. Protecciones, alarmas comunitarias y personales, vigilantes entrenados, entre otros, serán algunas de las acciones que nos tocará implementar para protegernos de estos delincuentes…

En fin, muchas serán las estrategias que cada quien determine para establecer sus parámetros de seguridad; lo que si es una hecho, es que definitivamente cada día nuestra ciudad nos exige ser mas participativos y unidos, a fin de que conjuntamente establezcamos un escudo de defensa que nos aleje de estos delincuentes. Sólo en un esquema de trabajo conjunto iremos recuperando la ciudad que por mayoría nos pertenece y en la cual tenemos la obligación de “extraditar” a quienes ven en ella la oportunidad de delinquir.

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