EL HONOR… LO QUE HACE LA DIFERENCIA.

El fútbol en nuestro país es el deporte más practicado y seguido por nuestra población, pero muchas veces la pasión que despierta lleva a que en muchas ocasiones vivamos aspectos ajenos a lo fundamental, que definitivamente nos avergüenzan. Peleas de porras, “cachirules”, dopajes de estrellas, arbitrajes dudosos, triunfos robados y directivas deshonestas, son algunos de los ejemplos que en alguna ocasión nos ha tocado vivir, y en muchos casos comprobar…

“¿Qué queda cuando se ha perdido el honor?”                          Publio Siro.

El Equipo de fútbol Arsenal es uno de los clubes más importantes no sólo de Inglaterra, sino del mundo entero. Cuenta en sus vitrinas con 13 Campeonatos de la Liga Nacional, 9 Copas Locales, 2 Copas de Liga, una Copa UEFA, y una Recopa Europea.

De sus filas, la selección inglesa de fútbol ha podido contar con grandes aportaciones importantes para los resultados obtenidos por este país, en varios torneos mundiales.

Cuenta la reciente historia del balompié de esta país, que uno de los partidos clave para los Gunners, como se les conoce por sus seguidores, para hacerse acreedores a uno de los Torneos de Copa, fue ganado por un gol anotado con la mano, por parte del jugador holandés Marc Overmans, y validado por el árbitro que no se percató de este incidente.

Sin embargo, su entrenador de origen francés Arséne Wenger, pidió a la Asociación Inglesa de Fútbol, en un hecho sin precedentes a nivel del balompié mundial, que repitiera el partido, argumentando por supuesto, que este no había sido ganado honestamente.

La polémica se desató en torno a tan penoso hecho, pero después de acalorados debates y miles de repeticiones del suceso futbolístico, la lógica reinó en las mentes de los directivos, y el partido se volvió a jugar. Pero como decimos vulgarmente los que hemos jugado al fútbol aunque sea en la “cascarita”: “Si se falla el penal, es que no era… ley divina”; y luego de repetir el partido, de nuevo el que fue mejor en los dos partidos, volvió a ganar.

Al final del encuentro, muchos de los periodistas se acercaron con el valiente entrenador a fin de cuestionarlo por lo que había obligado a hacer a su equipo, y este simplemente les respondió: “Ahora podemos mirar atrás con orgullo, porque como hombres hicimos lo correcto y respetamos a nuestro rival”.

Ya decía Séneca Anneo: “El honor prohíbe acciones que la ley tolera”.

Hoy que estamos cerca de la navidad, tiempo de nacimiento y renovación de lo que debemos cambiar, y no sólo tiempo de fiesta y derroche, es importante darnos cuenta que la vida nos propone escenarios diferentes, y en muchos casos opuestos. De nosotros dependerá la capacidad acertada de decidir hacia el camino correcto, o al simple facilismo de lograr nuestros objetivos a costa de lo que sea, incluso de nuestro honor, término que en muchos casos el mercantilismo desaforado en que vivimos, ha ido olvidando.

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