Ad Astra: La nueva escuela de Musk

La educación es el motor de una economía, no me queda la menor duda.

Los países desarrollados han entendido que si quieren seguir manteniéndose en la cima, deben fortalecer sus economías con sistemas educativos acordes a lo que el mundo competitivo requiere. Muchos ensayos se han llevado a cabo, tanto así que China está aperturando casi una nueva universidad por semana. Su idea es clara, desean ser el país con más egresados en ingenierías para controlar la tecnología del mundo. Porcentualmente hablando, ya superan a Estados Unidos en numero de estudiantes universitarios.

Otros, como Francia, hace disrupciones maravillosas en su educación, tal es el caso de la Universidad 42, la primera universidad del mundo sin profesores. Este interesante ejemplo reúne a estudiantes que se enfocan en soluciones creativas que nacen de un análisis aplicado a necesidades reales. Según sus directivos, el 100% de sus egresados cuentan con trabajo o empresa propia: efectividad total.

Recientemente nos hemos maravillado con las hazañas de Elon Musk, el sudafricano con nacionalidad canadiense y estadounidense que ha desafiado el mundo de la industria automotriz desarrollando un vehículo (Tesla) completamente autónomo y eléctrico que pretende revolucionar el mundo. Pero no se ha quedado allí, Musk también ha decidido conquistar el espacio y por medio de la empresa SpaceX hoy vemos que la reutilización de los vehículos espaciales es posible. ¿Su meta? Viajes espaciales a marte.

Musk además de estas empresas, posee acciones en PayPal, SolarCity e Hyperloop, entre otras.

Musk ha entendido que la educación, el conocimiento, son fundamentales para sus empresas, y que los sistemas educativos tradicionales no están formando el capital intelectual que necesitan sus sueños que cada vez son más cercanos a realidades. Gracias a esto, Musk ha creado una escuela para sus hijos: Ad Astra (“hacia las estrellas”, en latín), pues nunca estuvo conforme con la educación recibida por sus 5 hijos en la prestigiosa escuela Mirman de Los Ángeles.

Hace un par de años, Musk habló de su escuela para la televisión china:

“Efectivamente, no hay calificaciones, en lugar de tratar a la escuela como una cadena de montaje, creo que tiene más sentido atender la educación para que coincida con tus aptitudes y habilidades. La escuela cuenta actualmente con 14 niños y aumentará a 20 en septiembre.

Algunas personas aman el inglés o los idiomas. Algunas personas aman las matemáticas. Algunas personas aman la música. Diferentes habilidades, diferentes tiempos. Es importante enseñar a resolver problemas, o enseñar el problema y no las herramientas”.

 

Al final, vemos como la memorización de conocimiento ya no es el camino para el mundo educativo. Ya el cerebro no debe usarse como recipiente. Nuestro cerebro debe educarse para construir nuevo conocimiento por medio de sueños que vengan de nuestras aptitudes y deseos, sustentados en la creatividad pero aplicada al mundo real.

Ojalá entendamos que en la educación está la diferencia entre la riqueza y la pobreza de un país, muchos ya lo entendieron, ojala nosotros lo hagamos pronto.

 

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