YA ESTAMOS EN FERIA… AL PENDIENTE CON LOS LÍMITES

Ya estamos inmersos en la edición 190 de nuestra Feria Nacional de San Marcos; una feria que año con año trata de dejar de lado el vulgar concepto de la “cantina más grande México”.

Hoy tenemos increíbles eventos culturales, musicales, exposiciones de diferentes tipos, concursos, espacios familiares, toros, eventos deportivos, e incluso espacios para proyectos sociales.

A lo largo de la historia nuestro Aguascalientes se ha fortalecido en infraestructura hotelera, espacios para espectáculos, museos, etc., con el fin de abrir el concepto a una feria incluyente para los diferentes gustos de las personas.

Es cierto, el alcohol y seguramente las drogas siguen siendo un complejo problema para nuestra celebración, por lo que debemos tener un diálogo que nos lleve a replantear el concepto de prevención y límites, y así buscar disminuir los daños colaterales en nuestro festejo abrileño.

Las estadísticas con complejas, según datos de estudios del CICA (Consejo Interuniversitario Contra las Adiciones), espacio que hoy preside nuestro amigo el Rector de la Universidad Tecnológica de Aguascalientes el Mtro. Ricardo Serrano Rangel, el 80 por ciento de nuestros universitarios en Aguascalientes tienen un consumo habitual de alcohol (una o dos copas por semana como mínimo), siendo el 52% hombres y el 48% mujeres, situación que se presenta aún más preocupante cuando conocemos que somos uno de los primeros estados de la República con mayor número de accidentes de tránsito causados por conductores en estado de ebriedad.

También debemos recordar que según nuestras autoridades nacionales, en México existen 3 millones de alcohólicos y 10 millones más en proceso de serlo; de éstos últimos, muchos son jóvenes universitarios.

Otro dato que nos debe llamar la atención es que el 50% de los jóvenes que consumen alcohol antes de los 18 años, se convertirán en alcohólicos.

Y entonces… ¿qué debemos hacer?

En primera instancia nuestras autoridades deben endurecer las normas de control y vigilancia que nos ayuden a evitar los excesos. Por otro lado las instituciones educativas debemos desde ya comprometernos con el problema, instruyendo a los alumnos sobre las consecuencias y el peligro de la pérdida de límites; además de apoyar a los padres de familia en la capacitación en cuanto al manejo preventivo de este tipo de situaciones, y sobre las acciones a seguir cuando el problema ya es una realidad en el hogar.

Por último, la familia deberá ser quien, por medio de un diálogo real y de confianza con los hijos, estipule las reglas y normas que se deberán seguir durante los espacios de diversión.

Definitivamente nada nos garantizará la seguridad de nuestros jóvenes, pero personalmente considero que un trabajo conjunto nos ayudará a evitar las consecuencias de dejar la guía de nuestros hijos únicamente a la buena o mala influencia del círculo de amigos.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx