DOS OPCIONES PARA MÉXICO

Con las campañas en pleno apogeo la sociedad se divide buscando la mejor opción para México.

El panorama es claro, a pocas semanas de la elección la tendencia muestra a tres opcionados a la presidencia de México, por un lado Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de la coalición Juntos Haremos Historia, luego se encuentra Ricardo Anaya Cortés (RAC) de la coalición Por México al Frente, y José Antonio Meade Kuribreña (JAMK) de la coalición Todos Por México.

Cada quien presenta un país diferente, con una estrategia diferente, eso sí, para construir un México diferente (en eso todos están de acuerdo).

RAC y JAMK representan en cierta medida la continuidad de un México que a pesar de todos sus errores, es la segunda economía más importante de América Latina y la 13 en el mundo. Para RAC y JAMK el problema de México se resuelve con apostar a la tecnología, a las energías nuevas, al impulso y apoyo al empresariado para que México genere más oportunidades; un México que podría soportarse en las reformas realizadas por el actual presidente de México.

Por el otro lado AMLO representa un cambio radical, un giro de 180 grados del país para optar por una nación más incluyente, que ayude a los pobres a contar con lo mínimo necesario para subsistir. AMLO ve en los actores de la historia de México la solución al grave problema de desigualdad. Su bandera es evitar la corrupción para invertir ese dinero en construir un país diferente.

Considero que en las dos opciones de país encontramos “verdades e imposibles”. Por un lado sabemos que la corrupción nos cuesta al año 1.62 billones de pesos, y ¿quién no desearía usar este dinero para invertirlo en México? El grave problema que veo en esta propuesta de AMLO es que la corrupción del país no terminará en un sexenio o en una década, México necesita hacer cambios radicales en sus leyes y estructura educativa para pretender en por lo menos una generación, contar con un país con tasas de corrupción diferentes a las de hoy.

Por otro lado las propuesta de RAC y JAMK son atractivas en cuanto a invertir en tecnología y desarrollo, pues la idea de modernizar al país suena tentadora; el delicado problema es que con el actual sistema educativo sería imposible desarrollar las habilidades que México requiere para llevar a sus estudiantes a ser creativos con la intención de aplicar el conocimiento en proyectos que generen riqueza.

¿Por qué llegamos a esta encrucijada de dos propuestas de país tan radicalmente diferentes?

Particularmente considero que hoy la ciudadanía llegó a este punto de división debido a:

-       Los partidos políticos olvidaron su razón de ser y se convirtieron en nidos de ladrones amparados por la ley. Ojo: también hay políticos honestos que sueñan con un México mejor… los menos, lastimosamente.

-       Los ricos de México se han olvidado de los 70 millones de personas que tienen algún grado de pobreza. El 1% de la población del país tiene el 25% de la riqueza.

-       La impunidad en México ha llegado a un grado de insostenibilidad. La gente se cansó de conocer y conocer los abusos, y ver que no hay castigo.

Este 1 de julio la ciudadanía tendrá dos opciones de país; dos de ellas representan una continuidad mejorada hacia el desarrollo, y la otra, la de un país que incluya a quienes hoy tienen poco.

En ambos casos debo aclarar:

-       Desde mi punto de vista es ilusorio pensar en acabar totalmente la corrupción en un sexenio… incluso en una década.

-       Si no formamos individuos con pensamiento tecnológico (creatividad aplicada a la innovación) desde la escuela, es imposible pretender un país tecnológico.

-       Es completamente falso que quitar el dinero a unos para darlo a otros, logre que un país mejore.

-       La corrupción del país tiene niveles inverosímiles que debemos controlar si queremos otro México.

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