RECUPERANDO A NUESTRO MÉXICO

Actualmente la economía de México se soporta en el petróleo, en las remesas que envían nuestros compatriotas que viven fuera del país, en el turismo, la industria automotriz y la agricultura.

Por las coyunturas presentes, quizás hoy más que nunca estos ingresos se encuentran seriamente amenazados; el petróleo, debido a que los países están migrando a otras energías, y a que tarde o temprano, al ser un recurso no renovable, se nos va a acabar. Luego, las remesas que recibimos, debido a las políticas que cada día genera el presidente Trump, y que muchas de ellas llevan una carga de odio hacia nuestro México. En cuanto al turismo, la violencia que vivimos seguramente aleja a los visitantes extranjeros; la industria automotriz sigue en alerta amarilla por la renegociación del TLCAN, y al final, nuestra agricultura, aún sigue siendo muy poco tecnificada para competir a gran escala.

Quiero precisamente hablar de las remesas, pues, aunque es nuestro segundo ingreso, considero que un país como el nuestro (la 15 economía más grande del mundo), no debiera depender de la “limosna” que nos envían nuestros compatriotas que se la juegan día con día para encontrar un mejor sustento en un país que los discrimina e irrespeta, casi siempre.

El tema de las remesas es complejo, y para entenderlo, señalaré algunos puntos que he tomado del trabajo de Eugenio Herrera Nuño.

Es interesante conocer, que el 11% de los ingresos que perciben nuestros paisanos en Estados Unidos son enviados a nuestro país (dato del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos). Según el Banco de México, para este inicio del 2018, las remesas enviadas se incrementaron un 9.03%, pasando de un promedio de 305 dólares en el inicio del 2017, a 310 dórales en el mismo periodo de este año.

¿Cuál es la explicación?

Según analistas las razones pueden ser variadas, pero la primera podría deberse a que ha habido una mayor creación de empleos para migrantes con permiso para trabajar en Estados Unidos.

También pudiera ser por el miedo que tienen los migrantes a las políticas actuales del presidente Trump quien en varias ocasiones ha amenazado con generar impuestos especiales al dinero enviado a nuestro país; esto ha generado que los migrantes envíen sus ahorros a México, con la intención de proteger su patrimonio ante posibles leyes migratorias más complejas que las actuales.

También es importante señalar que cuando alguien es deportado, todo el patrimonio acumulado no es recuperable.

Para nuestro estado, según Herrera Nuño: “La cantidad de remesas recibidas en Aguascalientes de enero a marzo del 2018, es la más alta desde que se lleva registro para un primer trimestre. En pesos mexicanos, asciende a un valor cercano a los 2 mil millones. Las remesas se traducen en ingresos muy importantes para las familias y para el mercado interno, que se las canjea básicamente por subsistencias”.

México necesita entender que un país no puede soportar su economía en este rubro (remesas), pues son muchos los factores que podrían afectar el flujo constante de este recurso, y al no recibirlo, se afectarían millones de personas en todos los rincones de México.

Nuestro país tiene TODO para fortalecer su economía y dar mejores condiciones a su gente, buscando que menos personas opten por la dura travesía de encontrar “mejor futuro” en el vecino del norte. Hoy como país tenemos la obligación moral de trabajar unidos por disminuir las desigualdades entre ricos y pobres que hoy nos han llevado a que otro país se tenga que hacer cargo de nuestra gente dándoles trabajo. Ya es tiempo de que generemos las condiciones para recuperar a estos mexicanos que perfectamente pueden ser el motor para la construcción de un país diferente.

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