EMPRENDER = SENTIRSE CÓMODO CON EL FRACASO

Estoy convencido de que el emprendimiento cambia la realidad económica de un país. Quienes han entendido esto, han logrado mejorar sus economías, especializar su capital intelectual y distribuir mejor la riqueza, ejemplos tenemos muchos: Israel, Corea del Sur, Estonia, Taiwán, Singapur, Estados Unidos, etc.

México tiene un ecosistema emprendedor muy débil, tanto que 9 de cada 10 empresas cierran en los primeros 5 años. Contamos con un sistema educativo que nos forma para ser empleados, de allí que quienes se “lanzan” a la aventura de ser emprendedores, sufran tanto.

Tan complejo es el proceso de un emprendedor, que hace unos días se lanzó una reforma a la Ley de Sociedades Mercantiles que habilita un proceso simplificado de liquidación y disolución de sociedades mercantiles a la que denominaron “Ley de Reemprendimiento. Según ASEM (Asociación de Emprendedores de México) “hasta ahora, para cerrar una empresa, una persona debía invertir más de seis meses de trámites y hasta 60 mil pesos de costos notariales, lo que representa tres veces más de tiempo y dinero que abrirla. Con esta reforma, el procedimiento se realiza vía Internet sin costo y en un plazo de dos meses”.

Según Fernando Mendívil, presidente de la ASEM, “como país debemos crear las condiciones para que el emprendedor solo se preocupe en hacer realidad un negocio y consolidarlo para que genere empleo y desarrollo económico; es absurdo seguir gastando dinero y tiempo en una empresa que dejó de ser productiva y creemos que esta ley impulsará el reemprendimiento en el país…”

El proceso para un emprendedor es nuestro país es tortuoso, pues no hemos logrado ser eficientes en formar las habilidades para ser un emprendedor, ni la capacitación y facilidades para abrir una empresa y mucho menos, para cerrarla.

Quienes hemos sido emprendedores sabemos que hay que acostumbrarse a fallar para ganar, por lo que es absurdo que nuestro sistema educativo no nos eduque para sentirnos cómodos con el fracaso y con los problemas que exigen el éxito final.

El emprendimiento es el camino, y estoy convencido de que esta habilidad se debe forjar desde la temprana edad, justo los 12 primeros años de vida donde se cimientan los valores más fuertes que construyen al ser humano integral.

Hemos creído, los que nos dedicamos a la educación superior (y lo digo con conocimiento de causa), que el emprendimiento se forma en las universidades y quizás ese ha sido nuestro gran error, pues es muy complicado para quien por 15 años recibió una formación para ser empleado, que en los años universitarios se rompa el paradigma y se generen las habilidades que requiere un emprendedor para ser exitoso, entendiendo que el emprendimiento no es únicamente hacer una empresa, un emprendedor va mucho más allá de constituir una empresa y lanzarla al mercado.

México necesita entender que el emprendimiento es la clave para fortalecer su economía y disminuir las desigualdades, por lo que es necesario hacer un giro de 180 grados al sistema educativo para transversalizar la educación emprendedora.

¿Cuál es la fórmula?

Potenciar la creatividad como modo de vida, para que, por medio de la innovación aplicada a problemas cotidianos, se logren soluciones que generen riqueza.

 

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