DOS DE AMLO QUE NO ME GUSTAN

Considero poco estratégicas dos de las decisiones de nuestro presidente electo Andrés Manuel López Obrador: la primera la relacionada a la consulta propuesta para la construcción o no, del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, y la segunda, la relativa a la venta del avión presidencial.

Con respecto a la primera debo señalar que el turismo es el tercer ingreso para nuestro país (después del petróleo y las remesas), por lo que cualquier inversión que lo beneficie, nos ayudará a mejorar las condiciones de comodidad para quienes nos visitan cada año. Vale la pena señalar que, en el 2017, más de 40 millones de visitantes llegaron a nuestro país por medio del aeropuerto de la Ciudad de México.

En materia de turismo México necesita más aeropuertos, mejores y más seguras carreteras, trenes de alta velocidad, apertura a más rutas y mejores horarios para las aerolíneas de bajo costo, entre otras acciones que beneficiarían las condiciones para los visitantes.

Someter la continuidad de la construcción del nuevo aeropuerto a una consulta ciudadana donde se planteen las opciones de la cancelación de la obra del nuevo aeropuerto o la construcción de dos pistas adicionales en la Base Aérea Militar de Santa Lucía, se me hace una estrategia desatinada del nuevo presidente. Aunque entiendo claramente que durante su campaña usó la cancelación de la obra como promesa en contra del “viejo gobierno”, su equipo de asesores debería entender y plantear que esta obra generaría un enorme y necesario beneficio para el país.

Por supuesto habrá que revisar los contratos evitando sobre costos y los abusos tan “acostumbrados” en nuestro país. Habrá que analizar la propia construcción para que sea segura, pero someter a la ciudadanía una decisión tan estratégica para México, se me hace una total irresponsabilidad del nuevo gobierno, que al final tendría que asumir las consecuencias, incluso económicas, de los contratiempos de una obra tan esperada por los inversionistas internacionales, así como por los usuarios del aeropuerto más importante de América latina.

En cuanto a la venta del avión presidencial, debo comentar que quizás esta inversión en un avión tan “lujoso” fue un exceso, pero desde mi particular punto de vista, el avión ya está y un mandatario de México (la 15 economía más grande del mundo) debería movilizarse en un avión presidencial, no por una cuestión de vanidad, sino más bien por practicidad.

La imagen del presidente electo de México hace unos días en la terminal 2 del aeropuerto de la ciudad de México, donde había una fila de más de 20 personas que esperaban su turno para tomarse una foto con él, se me hace sumamente lamentable pues yo espero de mi presidente una concentración total en el trabajo para con un país que tiene muchos problemas de seguridad, de desigualdad, económicos, de salud, educación, movilidad, etc., etc., y cualquier tiempo que el presidente tenga de privacidad será fundamental para aclarar las estrategias que México necesita para encaminarse hacia donde todos esperamos.

Usar el avión presidencial como oficina de trabajo durante los constantes desplazamientos que tiene un presidente, se me hace práctico y necesario, y mucho más estratégico que esa labor de “estrella de cine” que mostró en días pasados en la sala de espera del aeropuerto.

En conclusión: El aeropuerto nuevo es necesario estratégico y urgente, ojalá los votantes lo entiendan.

Un presidente necesita un avión para movilizarse, si el nuevo es muy lujoso, que se cambie por otro más modesto, pero el presidente de México no puede estar atorado varias horas en la sala de espera de la terminal 2 (como sucede en casi todos los vuelos actualmente), saludando al público y tomándose fotos… nos sale muy caro así.

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