JUMP START: UNA NUEVA MANERA DE INICIAR HACIA EL CONOCIMIENTO

Quienes nos dedicamos a la educación superior debiéramos estar muy preocupados pues las universidades mexicanas estamos muy poco preparadas para el proceso educativo que exige el educando del siglo XXI.

Aún debatimos sobre si la educación a distancia en buena, o si los sistemas educación blended son adecuados, o si el conductismo está “satanizado” o si el constructivismo es la panacea del mundo moderno. Queremos incorporar las TIC en el aula de clase, pero limitamos el uso de los teléfonos celulares. Sabemos de la importancia del internet en el proceso enseñanza aprendizaje, pero no enseñamos a los alumnos a revisar y a decantar la información de la red.

En fin, las universidades mexicanas necesitamos sacudirnos rápidamente para actualizarnos y así formar adecuadamente a los futuros profesionistas que necesita el mundo actual.

Mientras en París crearon la Universidad 42, la primera universidad del mundo sin profesores, gratuita y abierta las 24 horas del día, y que además ha graduado al 100% de sus alumnos con trabajo, gran parte de nuestras universidades en México siguen utilizando la cátedra del maestro “todopoderoso” (único conocedor de la verdad), como soporte casi único del proceso enseñanza – aprendizaje.

Mientras el Dr. Sugata Mitra investigador de la Universidad Newcastle en el Reino Unido ha estado demostrando por medio de su investigación denominada “Agujero en la pared”, que aún en la ausencia de una educación formal y sin supervisión adulta, los niños pueden ser autodidactas y aprender entre ellos, si son motivados por la curiosidad y el conocimiento compartido de sus compañeros, nuestra educación en México castiga a los alumnos que cuestionan a los docentes, o limita la posibilidad de exámenes grupales a libro abierto, que obliguen a los estudiantes a un pensamiento crítico y aplicado, antes que a un conocimiento repetitivo y cuadrado.

Dentro de mi tesis de doctorado he estado trabajando en un concepto al que he denominado Jump Start, el cual se refiere a mantener el asombro y la curiosidad en el educando por medio de una “choque eléctrico” que se da al alumno previo a la construcción del conocimiento. Este “choque eléctrico” puede ser un chiste introductorio alusivo al tema, un disfraz, un apunte tecnológico desconocido, o cualquier actividad que genere curiosidad y ganas de aprender.

Nadie ha dicho que el adquirir conocimiento debe ser un proceso aburrido, y más si entendemos que las generaciones a quienes hoy impartimos clases (millennials y centennials) son capaces de realizar 5 actividades al tiempo (la generación X, como la mía, únicamente podemos realizar 2 cosas a la vez).

En este nuevo concepto educativo tenemos que entender que debemos centrar la educación en la persona y no en el conocimiento (como lo hemos hecho en los últimos 100 años), ya que solo un ser humano fortalecido es capaz de recibir el conocimiento como con secuencia de sentirse “fuerte” y seguro.

Dentro de esta premisa, nuestro sistema educativo debe enfocarse en enseñar a: tomar decisiones, resolver problemas, ser emprendedores, ser creativos con aplicabilidad en la vida diaria, ser capaces de adaptarse, asumir riesgos, trabajar en equipo, ser resilientes, tener un pensamiento crítico y aplicado al mundo real, y ser sensibles.

Estas habilidades son FUNDAMENTALES para el mundo actual donde la memorización cada vez pierde más importancia y donde los exámenes estandarizados miden muy poco para asegurarnos del éxito de nuestros educandos en la vida laboral.

México necesita un cambio radical y urgente a su sistema educativo, pues el “mundo real” nos exige cada vez más, y mientras no demos a nuestros estudiantes las herramientas que necesitan, seguro seguiremos rezagados y aumentando la pobreza que cada día es más grande en nuestro país.

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