CREACIÓN DE EMPRESAS: UN CAMINO NO EXCLUSIVO DE ILUMINADOS

En México las estadísticas nos siguen alarmando en cuento a la creación y sostenimiento de nuevas empresas.

Por un lado hay que ser honestos en cuanto a que son muy pocos los mexicanos que deciden interesarse en el camino de ser su propio jefe y generar algunos empleos. Y es que el costo al fracaso en nuestro país es bastante alto, ya que en su mayoría quien no tiene buenos resultados en el intento de ser emprendedor, es señalado como “bicho raro”, y duramente cuestionado por su grupo familiar, quien lo presiona para que mejor decida buscar un empleo que le de un ingreso fijo mensual.

Y es que nuestra formación financiera en el colegio es prácticamente nula, dejando esta enseñanza a papás instructores exitosos, o las casualidades del destino.

Yo personalmente culpo de la poca creación de empresas, a esta falta de instrucción en el tema, y al fracaso alarmante de las de nueva creación (8 de cada 10 cierran sus puertas en los dos primeros años de vida) al desconocimiento sobre las actividades empresariales (estudios de mercado, impuestos, calidad, costos, etc.).

México realmente necesita fortalecer este aspecto impulsando desde la formación básica la instrucción financiera, dando a los niños la oportunidad de ver el negocio como un juego, y como algo cotidiano, no exclusivo de hombres iluminados.

En estas vacaciones de fin de año, tuve la oportunidad de conocer a un empresario exitoso, y digo exitoso, por que para él, su mayor éxito empresarial, es ser feliz, y vivir gozando cada instante haciendo lo que le gusta y obteniendo resultados económicos favorables, que le permiten llevar a cabo su estilo de vida.

Lo importante de este encuentro fue obtener de este hombre dos conceptos empresariales que me llamaron la atención. Por un lado él maneja un concepto interesante sobre “perderle el miedo a ser pobre”. Comenta que en la vida, quien inicia un negocio con el terror a la pobreza, muy seguramente sus resultados no serán los esperados, ya que esta presión psicológica lleva a la toma “miedosa de decisiones” que seguramente no serán las más adecuadas para el naciente negocio… “si se cae en la pobreza, se vuelve a empezar y ya…”

El otro concepto que me pareció interesante fue el relacionado con la capacidad que debe tener el empresario para cambiar de giro. Y es que muchas veces nos obstinamos con un negocio e invertimos todo nuestro capital en él, cuando nos ha estado demostrando que no funciona.

El empresario debe lograr la capacidad de darle el tiempo a lo sembrado y si este no cosecha, entender que hay que seguir por otro camino y buscar otra oportunidad partiendo de la enseñanza que nos ha dejado el anterior intento.

Quizás estas lecciones que aprendí sean básicas o inclusive inoperables para algunos, pero creo que en el tema de emprendedores, todas las ideas son buenas para que quienes se lancen en este camino tengan un cúmulo de ideas vividas por otros, que quizás les ayuden a que su negocio tenga unas mayores posibilidades de éxito.

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