BUSCANDO UN CAMINO PARA LA EDUCACIÓN

Peter Senge director del centro para el Aprendizaje Organizacional del Instituto Tecnológico de Massachusetts fue considerado por The Economist como uno de los 50 pensadores más influyentes del mundo. Según Senge los colegios de diferentes partes del mundo siguen replicando un modelo de aprendizaje pasivo, en el que los docentes hablan y los estudiantes permanecen sentados y callados, “como si se les estuviese entrenando para trabajar en una fábrica”.

La realidad es que la educación atraviesa un complejo momento que obliga transformaciones profundas, pero en países como el nuestro donde no hemos encontrado un rumbo claro, se acentúa el problema.

No se trata de copiar sistemas educativos exitosos como los de Singapur o Finlandia, necesitamos encontrar nuestras fortalezas como país, y construir nuestro propio sistema, aprendiendo de quienes han logrado resultados positivos con sus educandos. Singapur, por ejemplo, viene trabajando desde el año 2000 en un sistema de aprendizaje conectado, de todos los actores del proceso (profesores, padres de familia y alumnos), olvidando la postura del docente “todo poderoso” que todo lo sabía. Ahora los profesores lanzan retos reales y los estudiantes aportan soluciones con el soporte de sus familias y de los propios docentes. Al final, llevan a los niños a entender la realidad del mundo en el que viven y los impulsan a construir soluciones que hagan un mejor planeta.

El gran reto del maestro actual se centra en enseñar lo que no sabe y para actividades que hoy no conocemos, y justo allí empieza la innovación, pues recordemos que muchos especialistas coinciden en que todos los niños que hoy están en 1º de primaria estarán en trabajos que hoy no existen; Senge resume este proceso con una frase maravillosa: “hay que crear nuevas fórmulas para que los niños aprendan cosas sobre las que no hay respuestas claras”.

Desde mi punto de vista, el sistema educativo debería enfocarse en: formar jóvenes creativos capaces de generar innovación aplicada a la resolución de problemas cotidianos, generando riqueza.

Este nuevo sistema educativo al que debiéramos aspirar, debe desarrollar habilidades emprendedoras (espíritu emprendedor y pensamiento empresarial), además de habilidades sociales, las cuales se suman a lo que he denominado las 10 llaves del éxito educativo, y estas son: enseñar a tomar decisiones, enseñar a resolver problemas, enseñar a usar la creatividad como modo de vida, desarrollar la capacidad de adaptación, enseñar a asumir riesgos, enseñar a trabajar en equipo, fomentar la resiliencia, desarrollar un pensamiento crítico, enseñar a ser sensibles y enseñar a ser persistentes.

Para el pedagogo Augusto Cury “los buenos profesores preparan a sus alumnos para el éxito, pero los profesores maravillosos preparan a los alumnos para que el peor día de su vida se convierta en energía creativa”.

Para Senge “los buenos profesores crean un entorno en el que los estudiantes mejoran contantemente y pueden juzgar de forma objetiva como están evolucionando”.

Al final debemos entender que tenemos que buscar un nuevo sistema educativo que lleve a nuestros alumnos a sentirse cómodos con la incertidumbre del mundo complejo en el que vivimos, a sentirse cómodos con cometer errores, ya que solo así lograremos desarrollar mentes positivas e innovadoras que nos lleven a construir un planeta diferente, ese lugar donde todos queremos vivir.

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