MÁS EMPRESAS. Un tema de cultura y no sólo de programas.

Desde hace algún tiempo, menos del que yo desearía, se ha venido hablando en nuestro país sobre la necesidad de crear más empresas de diferente índole.

Y es que en el tema emprendedor todavía estamos en pañales… muy pocas empresas nuevas cada año, y peor aún, muy pocas sobreviven a los dos años de fuego iniciales.

Ya algunas Universidades han iniciado con el trabajo serio en este tema, alentando a sus estudiantes por el “camino inhóspito” de convertirse en su propio jefe y generar algunos empleos, que tanta falta le hacen al país.

Desde mi particular punto de vista considero vital y urgente que no sólo las Universidades ingresen en este camino de hacer de sus estudiantes generadores de empleo. Considero que desde ya, el Sistema Educativo Nacional tiene una tarea pendiente en cuanto a la conformación de planes de estudio que enfoquen al estudiante hacia las habilidades financieras que les permitirán en un futuro, si no construir su propia empresa, por lo menos administrar sus ingresos. Y es que si revisamos los planes de estudio actuales del nivel medio superior por ejemplo (en los diferentes subsistemas), encontramos que es prácticamente nulo el enfoque financiero, cuando vemos que algunos países europeos ya incluyen esta instrucción no sólo en la preparatoria, sino inclusive en la secundaria.

Según los eruditos de la creatividad, cualquier edad es posible para el desarrollo creativo, pero mientras más temprana sea su instrucción, seguramente los resultados serán mejores.

Desde mi punto de vista, la creatividad no es exclusiva de artistas y bohemios… la creatividad es la capacidad que tiene el ser humano para dar solución a algo que se plantea…

Yo considero que si logramos inculcar en nuestros educandos el desarrollo creativo como una capacidad recursiva para solucionar lo cotidiano desde su particular punto de vista, buscando siempre su mejora o evolución, lograremos que estos estudiantes vean el mundo no como un problema cotidiano repetitivo, sino como el espacio de acción donde se experimentan las propias creaciones… Jugar. Jugar es la clave del desarrollo creativo. Si nuestros jóvenes ven el mundo como un espacio serio de juego para las propias soluciones, esto les permitirá abrir sus expectativas para que a futuro su desarrollo laboral no sea un problema sino una consecuencia lógica de las ideas que debe llevar a cabo.

Posteriormente al desarrollo creativo estará la articulación con el fortalecimiento emprendedor, donde el joven vea un negocio como la posibilidad de mejora de un servicio o de un objeto cotidiano que puede ser perfectible por medio del estudio racional de su uso, o la creación de una idea que genere una nueva necesidad en la sociedad.

En definitiva el tema emprendedor es una asignatura pendiente de quienes nos dedicamos a la educación, ya que las autoridades se seguirán cansando de lanzar propuestas que alienten a la sociedad a embarcarse en este interesante camino, pero desde mi punto de vista, estos temas tendrán un verdadero eco en la medida en que tengamos la capacidad para generar una cultura emprendedora por medio de una educación que aliente a nuestros niños hacia el camino empresarial.

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