LA TV Y EL INTERNET. ¿Amigos o enemigos?

En los temas educativos definitivamente se rompen géneros. Diferentes teorías son plasmadas por los catedráticos y pedagogos en el camino que oriente al joven hacia una formación que le permita enfrentarse al mundo complejo y global en que vivimos.

Por un lado los conductistas; por otro los constructivistas, y así diferentes corrientes de enseñanza que finalmente buscan un objetivo único: el aprendizaje.

Yo personalmente considero que cada teoría tiene su validez y su momento. En algunos casos la guía directa con el alumno funciona, y en otros, la discusión seria, va construyendo el conocimiento… en fin, cada momento, dependiendo del alumno, y de las condiciones en que se presente el proceso enseñanza-aprendizaje.

Desde hace algún tiempo hemos visto como cierto grupo de maestros se han estado oponiendo a los nuevos sistemas de comunicación e información, como por ejemplo el Internet, satanizando su utilidad con el argumento de que esta herramienta absorbe al estudiante demasiado, entregando mucha información, pero con muy poca profundidad.

Por otro lado, algunos padres de familia y también algunos maestros, ven en la televisión un enemigo educativo que aleja a los jóvenes de la socialización tan necesaria para el crecimiento, simplemente caracterizándola como un aparato de contenido poco productivo para la enseñanza de los estudiantes.

No nos hagamos tontos, nuestra actual sociedad es completamente visual. La mercadotecnia es quizá la “ciencia de moda”. Hoy todo se nos vende por los ojos. La belleza, el amor, la riqueza, entro otros, son conceptos que prácticamente se relacionan en exclusiva con el sentido de la vista, olvidando por completo que la belleza de una rosa, también está en su textura, y el amor, es algo que no se come con nada, que depende de unas “maripositas” que nunca vemos, pero revolotean en nuestras entrañas cada vez que lo sentimos…

Si comprendemos la naturaleza visual de nuestra sociedad, debemos entender que la televisión y el Internet son parte fundamental de nuestro diario acontecer, y oponernos a ellos, definitivamente nos seguirá alejando de la formación que necesitan nuestros educandos.

Lo que verdaderamente necesitamos, es comprender el gran potencial que tenemos en estas dos herramientas de aprendizaje, y en lo que realmente debemos trabajar, es en la capacitación que se requiere para su utilización y aprovechamiento.

La gran mayoría de nuestros maestros son de una generación muy diferente a la de nuestros jóvenes; así que los actuales instructores tienen un gran compromiso hacia su propia capacitación que les ayude a entender las posibilidades de aportación que tienen estos dos “monstruos”, que cada vez más personas tienen en casa, a fin de que con ellos se aporte en la construcción del conocimiento que el educando requiere para enfrentar su cotidianeidad.

En definitiva, nada es totalmente malo o totalmente bueno. De nosotros dependerá que el uso de estas herramientas instruya al joven, hacia el provecho que poseen; lo que si es vergonzoso de aceptar, es que satanicemos su uso por nuestra gran ignorancia o por nuestra incapacidad de aceptar el momento en que hemos tenido que vivir.

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