LAS ARMAS: Una Responsabilidad del Vecino del Norte

Hace unos días nuestro Secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard declaró que “el 41% de las armas ligadas al crimen en México llegaron de Texas; 19% de California, y el 15% de Arizona”.

México acumuló cerca de 300 mil muertos en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña, y en lo que lleva del actual presidente, se tienen registrados alrededor de 21 mil muertos, situación que nos debe llevar a acciones inmediatas que busquen resolver el complejo problema que vivimos.

Es común que Estados Unidos nos señale como el país que ingresa las drogas ilegales a su territorio, haciéndonos responsables de la “gran enfermedad de consumo” que tienen sus habitantes. Lo que no han querido entender o aceptar nuestros vecinos del norte, es que, en una cadena simple de producción y venta, casi siempre quien más dinero gana, es el distribuidor, lo que nos lleva a señalar que los grandes “capos” de la droga mundial pudieran estar en Estados Unidos y no en nuestro país, como nos han querido hacer creer.

Según datos de la policía colombiana, en Colombia un kilo de cocaína puede costar alrededor de 800 dólares. Ese mismo kilo cuesta en México unos 10 mil dólares, pero en New York puede valer incluso más de 50 mil dólares.

Lo que se vuelve complejo del asunto, es que muchos cárteles mexicanos reciben armas a cambio de la droga ingresada a los Estados Unidos.

Considero que nuestro país tiene una obligación urgente en detener el ingreso de armas ilegales a nuestro país, las cuales terminan derramando sangre mexicana.

El actual presidente de México parece estar consiente y decidido a buscar una solución al tema, pues en una de sus conferencias matutinas señaló: “Estados Unidos lo tiene que detener y debe tomar acciones concretas en reciprocidad a lo que México está haciendo por la migración”.

El tema de las armas en Estados Unidos es complejo, pues es uno de los pocos países industrializados en los que la propiedad de armas es generalizada. En la Carta de lo Derechos se señala: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”.

La segunda Enmienda, la del año 1791, garantizaba la rápida defensa ante cualquier amenaza mediante la tenencia de armas, algo que era comprensible para un país recientemente salido de una guerra de independencia contra los ingleses, pero que, pasados dos siglos, pareciera necesaria su actualización, más cuando casi todo el planeta clama por una conducta de NO VIOLENCIA.

Según la periodista Carmen Tia Alia, para la obtención de un arma de fuego en Estados Unidos, el gobierno federal establece que la persona que la solita sea mayor de edad, que no se le haya prohibido la tenencia de armas, y que no haya falsificado algún documento para la adquisición de esta.

Cumplidos estos sencillos requisitos, se llena un formulario, se toman huellas digitales, y listo. Incluso si un extranjero demuestra su estancia legal en ese país, puede adquirir un arma de fuego.

Ante esta legislación, es lógico entender que es relativamente fácil comprar e ingresar armas a nuestro país, las cuales terminan volviéndose en la “herramienta de trabajo” del crimen organizado.

Ojalá que nuestras autoridades señalen es sus negociaciones con Estados Unidos, este punto, pues mientras sigan entrando armas de manera deliberada a México, será mucho más complejo combatir y resolver esta terrible violencia que vive nuestro país.

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