¿PENA DE MUERTE LA SOLUCIÓN?

Tristemente vivimos en un mundo muy violento. Cada día valoramos menos la vida como soporte básico de la convivencia. Las razones siempre son variadas, problemas políticos, religiosos, económicos, de poder y control, etc., etc.

Podemos ver como cada año los países ricos nos dan a los pobres 100.000 millones de dólares para aliviar “el dolor” de la pobreza, pero ellos gastan 13 veces más en armas y soldados. En América Latina gastamos 50.000 millones de dólares al año en armas y soldados… y yo me pregunto, ¿contra quién es nuestra guerra, se peleará México contra Costa Rica, Perú, Guatemala? ¡Nuestra guerra es contra una pobreza e ignorancia que nos está alejando cada día más del desarrollo¡.

Según datos oficiales, en México tenemos cerca de 100 homicidios cada día, lo que nos llevó a que en el 2019 tuviéramos cerca de 35 mil muertes a causa de esta violencia que no hemos podido controlar. Si en algo está “atorado” nuestro presidente, es justo en ello; la violencia se esta convirtiendo en el tema sin estrategia y sin solución de la presente administración.

¿Qué hizo Singapur para resolver la violencia?

Bien vale la pena recordar que en 1960 Singapur era uno de los países más violentos del mundo, con mayor tráfico de drogas a China y Malasia, además tenía un altísimo índice de corrupción e impunidad en su gobierno… no tan alejados de nuestra realidad.

Las mujeres no podían salir a la calle por miedo a ser violadas, era un lugar sumamente sucio y con un desorden vial que ya no tenía control.

Según el Diario 26, “hace 12 años en las cárceles de Singapur había más de 500.000 presos, pero seis meses después, sólo quedaban 50. Se adoptó la pena de muerte y el trabajo forzado para los criminales confesos, narcotraficantes y violadores probados siendo los más repetitivos condenados a muerte. Pero el gobierno fue más lejos todavía, se decretó que toda figura pública corrupta (políticos, policías, militares, etc.) fueran condenados a muerte (eso sí, siempre y cuando se encontraran pruebas sólidas que los involucrara)”.

En menos de 60 años, Singapur se ha convertido en una de las joyas de Asia, con los mejores niveles de vida y de poder adquisitivo, mucho mayor que varios países europeos; cuenta con los mejores centros educativos de la región y el total de sus estudiantes hablan 3 idiomas. Su universidad nacional es una de las 30 mejores del mundo, además de que Singapur se ha convertido en el centro de operaciones de muchas multinacionales por los índices de seguridad y productividad.

“Para quienes no viven en Singapur y algunos organismos de Derechos Humanos, el modelo que se implementa en el país oriental es muy restrictivo, e incluso no son pocos los que afirman que tiene características autoritarias desde lo jurídico. Sin embargo, de este modo lograron un radical cambio de conducta de la gente, y crearon valores para darle seguridad a sus habitantes. De hecho, tiene uno los índices más bajos en criminalidad y violencia entre los países asiáticos y del mundo”.

¿Qué hicieron?

Básicamente lograron que sus instituciones funcionaran. Determinaron la pena de muerte como medio de escarmiento para los delincuentes. Cada mes publican en los diferentes medios, la lista violadores y maleantes. Los presos son obligados a trabajos forzados.

Al final, lograron una nación segura que crece a pasos agigantados, invirtiendo sus recursos no en resolver problemas como los nuestros, sino mas bien en construir el país competitivo para el siglo XXI.

Quizás sus medidas fueron radicales y alejadas de los derechos humanos, pero para un país como el nuestro que acumula tantos muertos y tanta impunidad, bien valdría la pena explorar nuevos caminos que busquen la seguridad que tanto necesita México.

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