¿PODEMOS SER MÁS POBRES AÚN?

Durante varios años he señalado que el sistema educativo mexicano nos forma para ser empleados, cuando los países desarrollados han entendido que, para un futuro prometedor, se deben formar emprendedores.

A esta hipótesis podemos agregarle, que el nuevo petróleo del mundo se llama: conocimiento, por lo que contar con un mal sistema educativo nos condena a la pobreza. Si bien tenemos buenas cosas en nuestra educación, aún tenemos muchas áreas de oportunidad, las cuales son reflejadas cada 3 años en las pruebas educativas internacionales (PISA) que aplica la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

Debemos ser claros, las multinacionales se vienen a México por que tenemos una mano de obra barata, pero en un mundo que se robotiza aceleradamente (más acelerado aún en la industria automotriz), depender de esta mano de obra, es casi un “suicidio económico”.

En México vivimos del petróleo, desde mi punto de vista amenazado con un planeta que ya no quiere usarlo, ni en gasolina ni en derivados. Luego vivimos de las remesas que nos envían los connacionales que viven principalmente en Estados Unidos; un ingreso que, ante un presidente como Donald Trump, pudiera estar amenazado frente a una posible negociación compleja con este país (hace unos días el presidente Trump comentó: “el muro se va a pagar a través de las remesas”). El tercer ingreso es el turismo, del cual podríamos vivir tranquilamente, pero con 35 mil muertos en 2019 (aproximadamente 100 cada día), es difícil que la gente quiera arriesgarse a conocer nuestras maravillas.

El trabajo en el mundo se transforma rápidamente, pues los cambios tecnológicos nos están llevando a una transformación que, de no integrarnos a ella, seguro nos encaminará a que nuestra pobreza crezca.

Un estudio de la universidad de Oxford dice que el 47% de los trabajos en Estados Unidos corren el riesgo de desaparecer en los próximos 10 años debido a la automatización. Otros estudios del banco mundial señalan que en países como China y México la pérdida de empleos será peor, debido a su dependencia de la industria manufacturera cuyos trabajadores serán fácilmente remplazos por robots.

Y no únicamente serán los trabajadores de las fábricas, sino también los meseros de restaurantes, conserjes de hoteles, banqueros, contadores, médicos, abogados, y periodistas, entre muchos otros, quienes podrían perder sus trabajos o ver disminuido radicalmente su salario, debido a la automatización acelerada.

En la página web https://willrobotstakemyjob.com/ se puede ingresar y escribir la profesión e inmediatamente se presenta el porcentaje de probabilidades de que un robot la remplace en los próximos años.

Hace unos meses, se presentó el primer robot presentador de noticias en la en la cadena oficial china Xinhua. Casi en paralelo, los trabajadores de los hoteles de Las Vegas amenazaron con ir a huelga por el creciente uso de camareros y barman robóticos.

Los robots son cada vez más baratos e inteligentes. En el pasado eran máquinas independientes, ahora están conectadas entre sí por medio de la computación en la nube y están aprendiendo de sus respectivos errores y aciertos.

En conclusión:

Uno: Un país con un mal sistema educativo está condenado a la miseria, pues en un planeta donde la innovación y la generación de conocimiento es la característica para generar riqueza, formar en la escuela únicamente para repetir conceptos (como se hace en nuestro país), es la mejor manera de quedarnos fuera de la competitividad del siglo XXI.

Dos: un país que en la actualidad dependa de la mano de obra barata para mantener su economía, esta condenado al fracaso, y por ende, a la pobreza.

El tiempo se agota, necesitamos generar un cambio radical en nuestra manera de educar a fin de preparar a México para enfrentar los desafíos de este siglo.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx