SISTEMA EDUCATIVO. Lejos de lo que necesitamos.

Para Denisse Dresser, México es un país de empleados y no de emprendedores. México, país petróleo dependiente, se ha dedicado por décadas a gastarse el dinero que genera este recurso, despilfarrándolo en “sus lujos”, olvidándose de la capacitación de su gente, haciéndola floja y amañada…

Estas y otras muchas ideas fueron expuestas directamente y sin rodeos por la periodista en un foro de COPARMEX en Ciudad Juárez.

El petróleo para México genera alrededor de 100.000 millones de dólares por año, dinero que es invertido en diferentes aspectos que requiere el país para su “supuesto desarrollo”.

Por lo pronto hoy tenemos un país con un sistema educativo estático y obsoleto, más preocupado por satisfacer a su sindicato, antes que lograr los estándares que requerimos para poder competir a nivel mundial. Cada que nos enfrentamos a los resultados educativos internacionales nos encontramos con un México que ocupa los últimos lugares, situación que parece aún sin importancia en las agendas de nuestros gobernantes.

Recordemos que de los casi 15 millones de niños que inician la secundaria cada año, menos del 2% culminan una licenciatura, y quienes la terminan se enfrentan en muchos casos al desempleo por la mala escogencia del área de la formación, ya que mientras en México seguimos estudiando las carreras tradicionales (derecho, contabilidad y administración, entre otras), en la mayoría de los países asiáticos importantes, más del 70% de sus universitarios se encuentran estudiando una ingeniería, lo que claramente nos presenta el futuro inmediato de México con respecto a estos países.

Aún seguimos estancados por un miedo sin fundamento al aprendizaje de las matemáticas, lo que hoy nos presenta una estadística alarmante donde 6 de cada 10 niños salen de la secundaria sin los conocimientos en esta área básica.

Nuestra Orientación Vocacional es otro aspecto aún por desarrollar, ya que esta se ha convertido en un espacio de venta de la oferta educativa de las instituciones de educación superior, cuando esta orientación debiera venir como un planteamiento de lo que México espera como país y de su vocación en la competencia mundial.

Definitivamente nuestro país cuenta con los recursos económicos suficientes para contar con un sistema educativo eficiente. Cada año se invierte cerca del 5.5% del PIB en educación, y aunque seguimos un poco lejos de algunos países desarrollados como Dinamarca o Noruega que invierten el 8.1% y el 7.6% respectivamente, no estamos tan lejos del promedio de las regiones desarrolladas que está en el 5.8%.

El problema está en que estos recursos no se invierten eficientemente quedándose en la mayoría en las manos de una burocracia que conjuntamente con un sindicato abusivo, absorben la mayoría de los recursos, dejando sin posibilidades a los verdaderos problemas torales de nuestra educación.

Por lo pronto seguimos lejos del ideal educativo que esperamos para convertir a México en el país que queremos… por lo pronto sólo el 10% de los hijos de un obrero tendrá la oportunidad de ser profesionistas… mientras tanto, nuestra autoridad sigue enfrascada en otros “proyectos”, cuando todos sabemos que la única manera de competir mundialmente, es por medio de una educación de calidad, misma que sigue lejos de nuestros esquemas educativos.

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