COVID-19: BUEN MOMENTO PARA REINVENTAR LA EDUCACIÓN

“La crisis puede ser una bendición, porque produce progresos”. Albert Einstein

Durante este complejo periodo de cuarentena he podido ver con tristeza como muchas personas han perdido sus empleos o han visto disminuidos sus ingresos. Algunas empresas han cerrado temporalmente y quizás, algunas otras, no tengan los recursos para volver a abrir.

Pero también he visto empresas nacer, y otras crecer, pues las crisis son siempre buenas oportunidades para reinventarnos, adaptarnos y encontrar caminos inexplorados (en el Podcast: Sin Excusas en Spotify, capítulo 26 se pueden encontrar una lista de empresas para crear en este periodo).

Hablando de la educación en tiempos de Covid-19, puedo señalar que, aunque las instituciones públicas y privadas de todos los niveles logramos adaptarnos para continuar las clases on-line, aun nos queda bastante camino por recorrer en la creación de un modelo educativo en línea que se pueda masificar, como lo hace la educación presencial.

Pretender pasar completamente igual el sistema tradicional a la educación en línea, con exámenes, tareas y actividades tradicionales, es una completa locura, que nos ha servido para salir de esta situación de manera rápida, pero que definitivamente no podría seguirse haciendo si este confinamiento se ampliara.

El posible regreso a las aulas pensado para agosto, seguramente nos llevará a retos importantes y a cambios radicales. En la Universidad Cuauhtémoc, por ejemplo, hemos pensado regresar con un esquema donde la mitad de los alumnos tomen sus clases presenciales y la otra mitad en línea, y al día siguiente se cambian las posiciones. Pero lo más interesante del asunto es que logremos aprovechar esta experiencia de la educación en línea para que juntos realicemos una reflexión profunda que nos lleve de la educación de las respuestas (la memorización) a la nueva escuela de las preguntas. Nuestros niños deben ser expertos en hacer buenas preguntas, esas que los lleven al maravilloso mundo de la construcción de nuevo conocimiento.

Los maestros que hoy están impartiendo clases en línea deben entender que las casas de los alumnos deben convertirse en laboratorios de experimentación a escala 1 a 1. Un estudiante puede conocer un proceso físico haciendo un helado, por ejemplo; el cartón de desecho, la basura en sí debiera convertirse en el mejor material para construir y prototipar soluciones a problemas, y así enriquecer las clases en casa.

Pasando el confinamiento, esta gran experiencia de educación en línea donde usamos videos, herramientas digitales, realidad aumentada y virtual, creatividad con lo que tenemos en casa, debemos llevarla a las clases presenciales, pues debemos entender que este es un buen momento para cambiar la perspectiva del alumno que solo recibe información que almacena en su cerebro para luego escupirla en un examen individual, para pasar a la escuela donde se hacen buenas preguntas y el grupo completo, su maestro y la sociedad, construyen las respuestas.

Ojalá que esta etapa de confinamiento nos ayude a reflexionar, a cambiar, a innovar en el aula, pues seguro estoy de que acumular información como hasta ahora lo hacemos, usando los cerebros de los niños como recipientes, terminará por agobiar a unos alumnos que ya entendieron que la información se consigue fácilmente en los medios digitales, que es absurdo que ellos la almacenen y que se les evalúe únicamente por su capacidad de memorizar; lo importante es acostumbrase a entender esa información, a saberla buscar e interpretar, pero sobre todo, a usarla para construir nuevo conocimiento.

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