¿PARA DÓNDE SEÑOR PRESIDENTE?

Vivimos situaciones complejas en todo el mundo debido a la pandemia, pero también a las malas decisiones de nuestros gobiernos en América latina.

Si bien gobernar en estos momentos debe ser bastante complejo para cualquier presidente, también es cierto que una mala decisión afecta mucho más al país que en momentos de “normalidad”.

Particularmente considero que en materia económica las decisiones del presidente de México no han sido las más adecuadas. Mientras países como Colombia han incentivado a la economía desaparecido el IVA en ciertos periodos para alentar el consumo, en México el presidente aún no ha entendido que al país no los sostienen los millonarios que él señala, este país es sostenido por la micro, pequeña y mediana empresa, además de la informalidad, los cuales están siendo los más afectados en este momento, pues no cuentan con el flujo necesario para sostener sus operaciones sin vender, o vendiendo mucho menos de lo que vendían antes de la cuarentena.

Cada día recibimos noticias que nos ponen los “pelos de punta”. Por un lado, un país completamente dividido, que no ha logrado escuchar de su líder, el presidente, un discurso unificador que construya ese gran México que todos queremos para nuestros hijos.

En la semana anterior vimos con tristeza cómo en el informe presentado por Ricardo Haneine Haua director general de la consultora Kearney, una de las más importantes del mundo, señalaba que nuestro país salía de la lista de los 25 países

más atractivos para la IED (Inversión Extranjera Directa) debido principalmente a factores regulatorios y a la gobernanza. Según Haneine, otros factores fueron el bajo crecimiento del país, los cambios en las reglas de la reforma energética que frenaron los nuevos proyectos en cuanto a la generación de energía limpia, la cancelación del nuevo aeropuerto, y la priorización del gobierno en proyectos de bajo impacto como la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía; también la preocupación por la detención, sin fundamento legal, de la cervecería Costellation Brands.

Pero las malas noticias no son únicamente económicas, pues conocimos que marzo fue el mes más violento de los últimos dos años con 3000 homicidios y 78 feminicidios, creciendo un 8.4% con respecto al mes previo, siendo la cifra más alta en lo que va del gobierno actual, y a eso le podemos sumar el secuestro del alto mando del ejército mexicano (general brigadier Diplomado de Estado Mayor) en los límites de Morelos y Puebla. Por supuesto que la violencia actual de México no es culpa únicamente del presidente, pero el que cada día pase sin tener una estrategia clara, encaminada a resolver la situación, llena de incertidumbre y preocupación a todos.

Este 2020 ha sido un año complejo, pero particularmente me atrevería a pedirle al presidente, lo siguiente:

- Una estrategia urgente de rescate a la micro, pequeña y mediana empresa. Si no lo hacemos, seguro van a desaparecer en los próximos meses gran parte de estas empresas con consecuencias catastróficas para el país.

- Aprovechar la pandemia para ayudar a que la informalidad se sume a la formalidad. Para eso debemos invertir importantes recursos de ayuda a este sector.

- Entender que el petróleo va a desaparecer pronto. La energía limpia es el presente y futuro del mundo. No ver esta realidad es hundir a México 40 años atrás.

- Generar un plan serio de combate a la delincuencia de México, pues ante esta crisis y ante la pérdida masiva de empleo, seguramente el narcotráfico se convertirá en el reclutador de miles de personas desesperadas por falta de empleo.

- Y por ultimo, necesitamos un presidente que una a los 122 millones de mexicanos. Dividir, señalar, y amenazar (como lo hizo hace unos días) es el peor camino para este país que tiene TODO para ser una gran economía.

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