LA ESENCIA DE LA EMPRESA MAS GRANDE DEL PLANETA

En un mundo cada vez más competido, la guerra por sobresalir y en algunos casos, sobrevivir, es una lucha constante que nos empuja a olvidarnos de lo que es verdaderamente esencial para nuestras vidas.

Exceso de trabajo, estrés, presiones, entre otros, son las constantes de este nuevo mundo que nos obliga a enfrentarlo, olvidando en muchos casos, a la célula base de nuestra vida: la familia.

Las consecuencias son inmediatas; separaciones de matrimonios (más de 70.000 por año en México), hijos guiados exclusivamente por las encargadas del servicio doméstico, los amigos, y en el mejor de los casos, por los colegios. La verdad es que la unión familiar cada día está más propensa a la ruptura, debido a diferentes aspectos que cotidianamente tenemos que soportar.

La herramienta más importante para un futuro familiar más prometedor es la escogencia de la pareja. Para mí, el matrimonio es la principal empresa que conformamos en la vida; donde la pareja es el socio principal y los hijos los dividendos.

Para que esta empresa prospere y no fracase en los primeros años de vida (como ocurre con el 80% de las empresas comerciales de México), esta escogencia debe implicar el conocimiento completo de la persona que elegimos. Amar significa darlo todo sin esperar nada a cambio, así que el amor de pareja debe entregar, aceptando al otro como es, con tolerancia, pero sobre todo, con la capacidad de apoyo y esfuerzo que construya, cada quien aportando su rol, sin perder su propia individualidad, la cual es clave para la realización de cada uno de los socios.

Los dividendos de la empresa son los hijos; aquellos retoños fruto del amor máximo de la pareja. Esos hijos deberán ser guiados con los valores que los formen como personas íntegras, aportando y sumándose a la sociedad que les haya tocado habitar.

Esos dividendos crecerán y adquirirán mayor valor en la medida en que nuestro esfuerzo los ayude a ser mejores seres humanos. Hombres que vean en nuestra actual sociedad la oportunidad de aportar, por medio de su trabajo, una mejor convivencia social que contribuya al desarrollo equitativo del mundo que hemos tenido que habitar.

Las estadísticas nos indican que ser dueño de una empresa en México, pareciera un reto exclusivo de hombres iluminados… pero la empresa de la vida inicia con la unión de dos seres humanos que son  mitad, y que en determinado momento de su existencia se encuentran para completar un todo; un todo que en la máxima unión de amor, construya un futuro de convivencia, que aporte los enormes dividendos, los hijos, y que conjuntamente resuelvan el problema tan complejo en el que estamos metidos desde que nacemos; un problema que algunos terminan muriendo sin resolver, o que muchos otros creen solucionar en los más lujosos centros comerciales, y tristemente se les escapa de las bolsas de las finas tiendas: el encuentro de la FELICIDAD. Término que pareciera sencillo, pero que engloba la búsqueda de todos los que habitamos en este planeta, y que lastimosamente se escapa fácilmente de nosotros, por la constante búsqueda de lo importante, pero no de lo esencial.

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