EL INICIO DEL FIN. Raúl Reyes era…

Cada día el horror de la violencia en el mundo nos llena de preocupación y tristeza. Problemas políticos, religiosos o económicos, invaden las noticias de sangre, la cual es ilógicamente escudada en encrucijadas de poder, que no terminamos de entender.

El primero de marzo de este año fue abatido en la frontera entre Colombia y Ecuador al segundo hombre del organigrama de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) Luís Edgar Devia Silva, conocido en el mundo como Raúl Reyes, a manos del ejército colombiano.

Este grupo “narco – guerrillero” colombiano, tiene una historia de terror que abarca mas de cuatro décadas de la historia de este país. Miles de muertos, secuestros, extorsiones, genocidios, entre otros, son el prontuario de este grupo que siempre ha operado al margen de la ley.

Actualmente se cree que cuenta con más de 17.000 combatientes donde el 30% son menores de 18 años, muchos de ellos reclutados forzosamente. Sus inicios fueron en el año de 1964 en la operación de Marquetalia, una población al sur del Tolima en Colombia, bajo el supuesto apoyo a los campesinos colombianos, a los que consideraban abandonados por el gobierno en turno.

Hoy por hoy, se cree que toda la droga que se cultiva en Colombia paga un impuesto a este grupo guerrillero, lo que incremente diariamente sus jugosas utilidades.

Raúl Reyes, abatido en esta dolorosa guerra, era el hombre de confianza de Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, máximo dirigente de las FARC.

Reyes era el vocero internacional del grupo, estaba casado con la hija de Tirofijo, y además recibía y administraba los millonarios recursos de las FARC.

En Colombia Raúl Reyes contaba con miles de asesinatos a cuestas. El gobierno colombiano tenía más de 30 órdenes de captura y alrededor de 100 procesos en su contra por secuestro, terrorismo, y sedición, entre otros. Fue el creador de la idea llamada “Ley 002” que obligaba a empresarios y personas comunes con un patrimonio económico superior a un millón de dólares, a pagar un tributo a este grupo, a cambio de no secuestrar a dicha persona…

El primero de marzo la operación fénix del ejército colombiano logro abatir al terrorista Raúl Reyes. Lo que definitivamente duele más que esta guerra, es que aún en el mundo y precisamente en Latinoamérica existan gobiernos que sigan apoyando a este tipo de grupos que destruyen el progreso de una región. Es increíble que aún tengamos mandatarios que se atrevan a poner a estos personajes como mártires, cuando toda su vida se han dedicado a arrebatar la de otros. Muertes, niños mutilados, genocidios, secuestros, extorsión, y miles de delitos inimaginables, han sido perpetrados por estos personajes que tienen a Colombia en un atraso de más de 30 años con respecto a los principales países de Latinoamérica.

Es increíble y duele que no seamos capaces de entender el conflicto, y que desde nuestro escritorio juzguemos sin conocer, y condenemos sin sufrir.

Hoy, cuando nos consideramos cada vez más civilizados, debemos proclamarnos por la paz, por el entendimiento, y por el respeto.

Pero definitivamente lo que no nos podemos permitir, es que diariamente nuestro mundo se destruya ante nuestra inmovilidad. De nosotros dependerá poner un grano de arena para que este tipo de violencia no se convierta en el pan de cada día.

“En medio del griterío conviene volvernos hacia nuestras víctimas, porque sus voces calladas nos ayudarán a mantener el rumbo.”

AURELIO ARTETA

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