ROMPE TU BURBUJA

Cada día vemos a un mayor número de padres de familia que no saben que hacer con sus hijos. Poca comunicación, agresividad, grosería, entre otros, son elementos cotidianos en el trato con ellos.

La actual generación X, la que abarca a los menores de 20 años, es una generación que diariamente recibe el mensaje de que el único camino para ser exitoso es ser guapo, delgado y rico; donde además, el consumo de alcohol y drogas es algo cotidiano y normal para este estereotipo. Esta generación se caracteriza por la soledad y por el contar con muy pocas habilidades para expresarse… quizás allí se encuentre la raíz del problema.

Nuestros hijos son la mejor oportunidad que tenemos de expresar lo mejor que tenemos. Definitivamente no podremos cambiar el entorno que vivimos (violencia, hostilidad, codependencia, adicciones, materialismo, falta de valores, falta de fe), sin embargo dependerá de nuestra actitud el que podamos impactarlos positivamente.

Para la escritora Trixia Valle existen 7 pasos que nos ayudarán a construir una relación sana con nuestros hijos:

  1. Regresar a las bases: Es necesario volver a conectarnos por medio del amor que es entrega incondicional, ya que el amor es la única fórmula para terminar malos entendidos y problemas.
  2. Ser proactivos en nuestro radio de acción: Existen dos radios, uno externo que no podemos influir (clima, economía, la existencia de drogas, entre otros), y el interno, en el que podemos influir (reglas, límites, relaciones con los demás).
  3. Entender para ser comprendidos: Muchas veces queremos comprender a nuestros hijos para que estos se apeguen a nuestras reglas, a diferencia del psicólogo, y allí radica su éxito, que sin importar como se porte su paciente, lo que busca es comprenderlo. En definitiva, para una sana relación debemos comprender de raíz.
  4. Escuchar con empatía: Significa escuchar poniéndose en el lugar del otro. Muchas veces escuchamos sólo para buscar tener la razón en el punto y olvidamos la entrega, cuando ya sabemos que contestar.
  5. Límites claros: Los límites son o no son, los límites son inamovibles, claros y conocidos por todos.
  6. Creer en los hijos: El mejor secreto para amar, es ser amado; el mejor secreto para hacer lo correcto es saber que los demás confían en nosotros. La fe es la mayor forma de expresar amor. En definitiva, no hay mayor halago que saber que alguien cree en nosotros.
  7. Ser congruentes, ambos padres: La pareja debe ser uno solo frente a los hijos, evitando caer en chantajes, por lo que ambos deberán estar enterados antes de dar los permisos. Nuestro ejemplo resulta el más poderoso método para establecer reglas de comportamiento.

Cada relación tendrá sus particularidades, sus problemas, sus avances. En nosotros estará la posibilidad de influenciar en nuestros hijos para que la convivencia familiar se construya sobre bases firmes de un diálogo serio, pero de mucha confianza.

En conclusión, la comunicación con nuestros hijos deberá ser común, cotidiana, y espontánea, pero siempre en el entendido de que el amor no es negociable, para que cuando nuestros hijos se equivoquen sepan que hicieron mal, pero que sus padres los siguen amando y que estarán allí por siempre.

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