UN NUEVO MAESTRO, para una nueva forma de enseñar.

En diferentes ocasiones he señalado que la pobreza de un país depende directamente de la educación de su pueblo. A mayor educación, mayor desarrollo…

Si bien la calidad en la educación depende del tipo de instituciones y de sus planes de estudio, dentro del proceso enseñanza – aprendizaje la clave para el buen aprovechamiento académico, es el maestro.

El maestro, figura milenaria, es el guía que conduce al educando por el camino del conocimiento, desarrollando a su paso, el intelecto humano.

Si bien los seres humanos en general perciben y procesan la realidad de muy diferentes maneras, hoy en día la transmisión del conocimiento a los jóvenes es una tarea que se torna difícil, ya que nos enfrentamos a la gran cantidad de información multilateral y sin control que reciben a cada instante. Por tal motivo, el maestro tradicional rígido, enfrenta un choque en los grupos académicos de jóvenes que se traducen en un bajo porcentaje de aprendizaje significativo.

Hoy en día contamos con jóvenes que aprenden de muy diferente manera. Varios autores han englobado el aprendizaje de los actuales estudiantes en cuatro grandes grupos, pero todos igualmente valiosos.

En el primer grupo se encuentra los estudiantes que se interesan principalmente en el significado “inmediato de las cosas”, por tal motivo el maestro se debe preocupar por crear un razón.

En el segundo grupo encontramos a los jóvenes que se interesan en los hechos, que los lleven al entendimiento de lo tratado. Los maestros en este caso, deberán trabajar en solucionar los conceptos por medio del análisis del camino para llegar a ellos.

En tercer lugar se encuentran los jóvenes que se interesan en el funcionamiento de las cosas, por tal motivo los maestros deberán permitir que el alumno ensaye.

En último lugar se encuentran los jóvenes que se interesan en descubrir las cosas por ellos mismos, por lo que el instructor deberá tener la capacidad de permitir que el alumno construya el conocimiento y lo comparta a los demás.

Como vemos, existen diferentes tipos de estudiantes y cada uno aprenderá de mejor manera si el maestro es capaz de entender las capacidades de cada educando, potencializando sus habilidades y su capacidad de entender lo que se le está exponiendo.

En definitiva, lo que no nos podemos permitir en la actualidad, es la formación tipo “manada”, esa que se instruye por igual a todos sin importar la particularidad de cada ser humano. Y para intentar esta nueva manera de educar, debemos ser maestros flexibles y pacientes, con una gran capacidad de aprendizaje y crecimiento personal.

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