¿QUÉ VAMOS A HACER?

Cada día vemos como la pobreza de nuestros países latinoamericanos se ha estado incrementando. Si nos regresamos algunos años en la historia, podemos observar que nuestro poder adquisitivo ha ido disminuyendo alejándonos de ciertos “lujos” a los que antes teníamos acceso. Ahora el tema del ahorro es el diálogo de la mayoría de nuestras familias, que buscan a toda costa cubrir con el simple gasto básico.

Nuestra Latinoamérica se sume en problemas económicos, políticos y sociales, convirtiéndonos en “caldo de cultivo ideal” hacia problemas de violencia, narcotráfico, inseguridad y desigualdad, entre muchos otros.

Si bien nuestro actual planeta se sume en problemas bastante complejos e interesantes a la vez, existen destacados ejemplos que quizás pudieran servirnos como puntos de análisis en un esquema que nos ayude a generar alternativas, que nos ubiquen en un panorama diferente con respecto a las principales economías del planeta.

La Unión Europea por ejemplo, nos presentó al mundo una excelente manera de enfrentar la competencia mundial por medio de la suma de esfuerzos, tecnologías e ideas, olvidando los conflictos bélicos y divisionales que vivieron gran parte de los países que la integran.

Con una visión de suma, la Unión Europea ha llegado a convertirse en un gran competidor mundial, logrando con ello la protección de los países que se sumaron y se siguen sumando, a esta excelente idea de trabajar por un ideal, olvidando esas mediocres ideas donde creemos que lo único  bueno es lo que uno tiene.

¿No sería interesante pensar en una articulación de nuestros países latinoamericanos? Una articulación que sume las fortalezas de unos y aporte a las debilidades de otros. En nuestra Latinoamérica contamos con gran cantidad de petróleo, una producción agrícola entre las más importantes del mundo, desarrollo de ciertas tecnologías, en fin, muchas opciones que podríamos potencializar en un trabajo conjunto con una visión que nos lleve a la competencia mundial, que hoy tanto nos aleja del primer mundo.

Los actuales países de la Unión Europea, cuentan con la barrera de varios idiomas, situación que han resuelto por medio de la educación de sus individuos, lo que lleva a que cualquier ciudadano hablen 3 o 4 idiomas, además de tener la gran posibilidad de estudiar y desarrollarse en el país que más le convenga, según sus expectativas de crecimiento.

En nuestra Latinoamérica contamos prácticamente con un solo idioma, lo que nos facilitaría enormemente el intercambio que se requiere para un proyecto como éste.

En definitiva, no es que el ejemplo europeo sea la única solución para el desarrollo de nuestro territorio, pero lo que si es apremiante es que busquemos una alternativa de trabajo conjunto, que nos ayude a acortar las diferencias con el primer mundo; diferencias que en muchos de nuestros países hoy son ya vergonzosas.

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