LA NUEVA FORMA DE EDUCAR: Una obligación inmediata

En nuestro México, únicamente el 8% de su población cuenta con una licenciatura, lo que nos sigue poniendo muy por debajo de los países desarrollados.

En una plática con un buen amigo rector de una importante universidad pública del estado, comentábamos que según algunas encuestas aplicadas a profesionistas en el mundo, en promedio una persona con nivel de educación superior cambia en su vida laboral 7 veces de trabajo, y 4 veces de giro o área de desarrollo, lo que plantea una interrogante en la formación que debemos impartir a nuestros educandos dentro de las instituciones de educación superior.

Definitivamente el tipo de educación tradicional que forma a los jóvenes en el aprendizaje memorístico y especializado en el área de conocimiento, debe definitiva, y urgentemente, migrar hacia una educación completa que le permita a los futuros profesionistas la integración a cualquier mercado o cultura, de una forma inmediata, evitando traumas y frustraciones que lo alejen del éxito que cada quien espera.

Estas condiciones obligan a los que nos dedicamos a la educación a una profunda reflexión que conduzca  a las estrategias que debemos desarrollar en la formación de los actuales educandos,

Hoy México sigue alejado de los países que cuentan con un porcentaje importante de su población con grado superior, quizás, y como dice Dense Dresser, por que nuestro país sigue siendo una tierra de empleados y de gente floja gracias al petróleo que nos ha mantenido aletargados en el camino de nuestra historia, a diferencia de muchos países desarrollados a los cuáles la adversidad de sus territorios obligó a sus pobladores a ser creativos, educados y trabajadores, ubicándolos actualmente en condiciones económicas privilegiadas.

Yo personalmente considero que en la formación educativa de nuestros estudiantes debemos fortalecer dos puntos básicos con los que seguramente podrán desarrollase e integrarse en cualquier mercado en condiciones favorables. Por una lado debemos ser capaces de inducir en nuestros estudiantes la capacidad de resolver problemas por medio de una adecuada toma de decisiones que venga de un desarrollado talento creativo, y en segundo término, debemos inculcarles la capacidad y la seguridad para que puedan asumir riesgos con la habilidad de medir y controlar las consecuencias de sus decisiones.

En definitiva, cada vez el mundo nos exige ser mejores, no sólo como país, sino como individuos globales con un libre tránsito “intercultural y económico”, por lo que definitivamente quienes nos dedicamos a la educación superior debemos establecer caminos que auguren futuros laborales seguros, y no mediocres formaciones que conduzcan a fracasos y frustraciones no sólo personales, sino incluso familiares, por que en la actualidad la formación superior se convierte en un esfuerzo tripartita donde la familia, el alumno y por supuesto, la universidad, deben encajar de manera adecuada para que en una sincronía perfecta, logren el objetivo de completar, no únicamente buenos estudiantes, sino mejores seres humanos.

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