YA NO PODEMOS JUGAR CON LA EDUCACIÓN SUPERIOR

La educación de los países es la base de su crecimiento y desarrollo, por lo que se torna trascendental contar con instituciones de educación que aporten en sus educandos el conocimiento integral y sólido que requiere nuestros país, para lograr dar un paso en la búsqueda del tan anhelado desarrollo.

Hoy en día contamos en nuestra entidad con 28 universidades registradas, de las cuales 8 son públicas. Hasta hace muy pocos años, el número de universidades en Aguascalientes no sobrepasaba la decena, y de un momento a otro, la apertura de nuevas instituciones creció de manera considerable, viéndose en principio, como un abanico mayor de oportunidades para los estudiantes de la ciudad.

Si realizamos un análisis tipo “radiografía” de las instituciones de educación superior en Aguascalientes, nos podemos encontrar con universidades de dos  tipos. Por un lado están las universidades serias y comprometidas con la calidad en la formación de sus estudiantes; y por otro lado, tenemos un gran grupo de instituciones que definitivamente se olvidan de la formación integral de sus estudiantes, dando preferencia a los aspectos meramente mercantilistas.

Este segundo grupo de universidades, definitivamente afectan en gran medida a la competitividad de nuestros profesionistas, ya que la formación que reciben sus estudiantes es deficiente, lo que nos lleva a que perdamos competitividad como Estado, frente a la Nación, y con un planeta globalizado, ante el mundo entero.

Existen elementos muy determinantes que nos llevan a evaluar la calidad de las instituciones de educación superior; el tipo de maestros, la infraestructura, los planes de estudio, las certificaciones, los programas de investigación, el fomento a la formación integral, los idiomas, entre muchos otros, debieran ser los parámetros que los jóvenes y sus familias analizaran antes de tomar una de las decisiones más importantes y trascendentes de la vida.

Lastimosamente la situación económica en que vivimos y la mercantilización desmedida de la educación, son los elementos de decisión que las familias reciben para decidir la universidad que controlará la mejor herencia que podemos entregar a nuestros hijos.

Hoy es necesario, no sólo como estado, sino como país, cerrar las filas en todos los ámbitos, a fin de que busquemos reconocer y fortalecer a las instituciones serias que se encuentran comprometidas con la formación integral de los jóvenes mexicanos.

Por un lado, las autoridades educativas deberán establecer y hacer cumplir medidas más estrictas que cierren el paso a las pseudo – universidades. Y en segundo término, debemos como padres de familia ser más exigentes y cuidadosos con las decisiones de nuestros hijos, ayudándolos en la escogencia analítica de la institución que los albergará en sus estudios superiores.

Una educación integral y de calidad será la única diferencia entre la pobreza y el desarrollo. Hoy tenemos el compromiso con la juventud que en muy pocos años será quien maneje los destinos de nuestro país.

En definitiva, nuestro compromiso como integrantes de una sociedad participativa y exigente, será el no dejar nuestro futuro en manos charlatanes y mercantilistas, que a costa de la frustración de muchos jóvenes, encuentran una manera cómoda de subsistir.

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