MAESTRO: ¿CUÁL ES TU APORTACIÓN?

Dentro del proceso enseñanza – aprendizaje, el catedrático es la pieza clave para el logro de resultados satisfactorios.

En la actualidad, nuestros jóvenes viven aspectos complejos que afectan el buen desempeño académico. El alcohol, las drogas, los divorcios, los trastornos alimentitos como la bulimia, la anorexia, y la ortorexia, son cada día más comunes entre nuestros educandos. Todo este cúmulo de preocupaciones rozan sus vidas, además de soportar el constante bombardeo de los medios de comunicación, que les exigen ser guapos, ricos y delgados, para ser catalogarlos en la lista de los exitosos.

Definitivamente la posición del maestro contemporáneo, deberá no sólo contemplar la enseñanza de la materia como tal, sino también convertirse en un ser capaz de leer la individualidad de cada estudiante, para lograr ayudar en sus debilidades y potencializar sus virtudes.

Está claro que el maestro es una parte fundamental en este proceso de aprendizaje, por lo que considero indispensable que quienes nos dedicamos a esta interesante labor, aceptemos la responsabilidad que tenemos en nuestras manos, a fin de generar nuestra aportación en el cambio urgente y necesario, que se debe dar en el sistema educativo, al cual hoy pertenecemos.

Y es que en nuestro México contamos con un sistema educativo estático y costoso, que no ha entregado los resultados que todos hemos esperado.

Hoy nuestro país invierte alrededor del 7% del PIB (producto interno bruto) en educación, casi 3 puntos más que en 1980. Si nos compramos con países con resultados académicos mejores, encontramos que Dinamarca, por ejemplo, invierte el 8% del PIB en educación, Finlandia el 6.2%, y Suecia el 7.7%. Como podemos observar, la inversión que tenemos en educación es muy similar, pero los resultados son verdaderamente diferentes; conociendo por ejemplo, que en el 2005 México ocupó el lugar 30, de los 31 países a los que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) evaluó por medio de pruebas escritas a una muestra de estudiantes. El problema es que tenemos un sistema educativo robusto y costoso que hoy invierte el 97% de su presupuesto en gasto corriente, y de eso, un 93%, en va exclusivamente a salarios.

En realidad México cuenta con un sistema educativo que invierte en su capital humano, y sin embargo no obtiene los resultados esperados. Hoy nuestros maestros obtienen remuneración de 466 días, o sea que perciben alrededor de 16 meses de salario por año.

Si bien nuestro actual sistema educativo requiere de una revisión integral y urgente, hoy México necesita de maestros más comprometidos con la labor que desarrollan en su entorno. Hoy nuestro México necesita de mentores que entiendan la complejidad de los seres a los que guían en su camino. Hoy más que nunca debemos entender nuestra responsabilidad con el desarrollo del país, ya que de nosotros dependerá el inculcar en ese joven, la capacidad de liderazgo y crecimiento que México necesita para trascender, y acercarnos al anhelado desarrollo.

Si bien nuestra profesión es nuestro modo de vida, hay que entender que en la labor de la enseñanza, el salario y las prestaciones no pueden ser la única motivación que tengamos en el día a día. Nuestra motivación también deberá ser la de formar a los futuros conductores de un nuevo México; hombres que logren ver en cada problema una oportunidad de mejora, y en cada oportunidad, la posibilidad de avanzar en el camino que nos lleve al país que todos deseamos tener.

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